20 de diciembre de 2009 17:17 PM
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Brasil sextuplicó el crecimiento de envíos de carne argentina

En el año 2000, los productores brasileños exportaron apenas 64 mil toneladas más que la Argentina, una diferencia del 23%. Seis años después, la diferencia superó el millón de toneladas y, en lo que va de 2007, la brecha se consolida. Especialistas destacan el plan estratégico del país vecino.

El viernes pasado, el sector cárnico volvió a ser noticia con la prórroga, hasta fin de año, de las restricciones vigentes desde 2006 para la exportación de carne bovina, según el Gobierno, con la finalidad de mantener la estabilidad de precios en el mercado interno.  
De esta manera, luego de la determinación de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), las exportaciones argentinas no pueden superar el cupo equivalente al 50% del promedio mensual del volumen físico total exportado entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2005.

En otras palabras, los productores locales, por el momento, no tienen fecha precisa para saber cuándo podrán superar la marca histórica lograda dos años atrás.

En este período, se alcanzó la cifra récord de exportaciones, medidas en peso producto, de casi 579 mil toneladas, según cifras provistas por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

De este modo, la Argentina ostentaba el tercer puesto entre los principales comercializadores de carne a nivel mundial. Sin embargo, restricciones mediante, en 2006 la cifra se redujo hasta alcanzar las 453 mil toneladas, situación que llevó al país a ocupar el cuarto puesto.

Este año, medidas como la continuidad de los cupos podrían dar lugar a que Uruguay, país que ostenta apenas una quinta parte del stock ganadero de la Argentina, lo sobrepase con sus ventas en los mercados mundiales.  En este sentido, considerando los cuatro primeros meses del año, las exportaciones argentinas calculadas sobre peso producto, alcanzaron las 121 mil toneladas, mientras que Uruguay realizó ventas externas por una cifra muy similar: 108.523 toneladas. Dada la influencia de los cortes Hilton, esta diferencia que en volúmenes es del 11%, en divisas es un poco mayor: 21%.

Como contrapartida, a diferencia del escenario potencial que plantea Uruguay, Brasil hace años que ya es una realidad: durante el mismo período, los productores del país vecino realizaron ventas externas por más de 565 mil toneladas, es decir, una diferencia de casi 370%.

De esta manera, se consolida la enorme brecha que existe entre los sectores de ambos países en el plano internacional.

Según datos de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), en el año 2000, el país había realizado envíos por 339 mil toneladas, apenas un 23% más que las 275 mil exportadas por la Argentina.

Seis años después, con una tasa de crecimiento brasileña que prácticamente sextuplicó los valores argentinos, Brasil pasó a enviar más de 1,5 millones de toneladas, una cifra 250% superior a la performance local.

Causas y consecuencias
Sobre estas monumentales diferencias, infobaeprofesional.com dialogó con Javier Martínez del Valle, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores Argentinos (APEA), organización integrada por casi la totalidad de empresas vinculadas con negocios en el exterior.

La principal causa que permitió que Brasil se convirtiera en el máximo exportador mundial está relacionada indefectiblemente con el aumento de la producción de carne.

Y este aumento del stock ganadero responde a una serie de acciones público-privadas que dieron forma a una estrategia sectorial a largo plazo.

“En cuanto al aspecto territorial, Brasil hoy cuenta con una nueva región que estaba poco explorada en cuanto a ganadería, el estado de Mato Grosso, que permitió expandir las fronteras agropecuarias y llevar la actividad a la situación actual”, explicó Martínez del Valle.

El directivo también destacó el apoyo que los productores obtienen tanto del gobierno nacional como de las autoridades de los distintos estados. “A diferencia de la Argentina, Brasil nunca consideró que existía una antinomia entre mercado interno y externo. Por eso, su modelo se basa en aumentar la producción, las exportaciones, pero al mismo tiempo no bajar el consumo. Así se transformó de país importador de carne al principal exportador mundial”.

En este sentido, el directivo de APEA mencionó que fueron vitales las exenciones impositivas que alcanzan, en el caso del tributo equivalente al IVA argentino, reducciones del 50% para la actividad.

“A esto hay que sumarle el gran impulso que recibieron los proyectos de biogenética para mejorar la calidad de la carne”, explicó Del Valle, quien agregó que, “a diferencia de lo que sucedió con la Argentina, la calidad sí era una limitante para desarrollar mercados, así fue como incentivaron el desarrollo de novillos precoces”.

Por último, desde APEA destacaron “el importante estatus sanitario que alcanzaron con respecto a la fiebre aftosa”.

Al conseguir incorporar las nuevas zonas al estatus de “libre con vacunación”, hubo nuevas oportunidades de negocios que garantizaron a todos los actores de cada una de las zonas productivas una compensación de precios tanto en el mercado interno como en el externo.

“Estas zonas, diez años atrás, independientemente de si eran o no zonas productivas, no hubieran conseguido un valor representativo porque no estaban habilitadas para exportar. Hoy, gracias al apoyo sanitario, la realidad es muy diferente”, graficó Martínez del Valle.

Competencia mundial
Desde APEA explicaron que, al no tener retenciones a las exportaciones, Brasil tiene la capacidad de colocar cortes en mercados de alto y bajo precio. En cambio, las regulaciones que tiene el mercado argentino “obliga a los productores a exportar cortes caros porque no les resulta rentable salir a vender cortes más baratos y competir con Brasil, por ejemplo, en el mercado africano”.

Por otra parte, así como durante años el mercado ruso fue clave para los productores locales, hoy el dominio brasileño es abrumador.

“El mercado ruso fue importante y tuvo muchísima fuerza hasta el tercer trimestre del año pasado. A partir de allí, Brasil volvió a exportar luego de recuperarse por los problemas de la aftosa y, al ser más competitivos en cuanto a precios, hicieron que la Argentina perdiera una participación muy importante“, explicó Martínez del Valle.

El precio promedio que Rusia paga por la carne fue bajando desde octubre del año pasado hasta ahora, lo cual complica a los productores locales frente a sus competidores brasileños.

“En 2005, las exportaciones argentinas estaban creciendo a una tasa del 20% anual y la producción también lo hacía en la misma proporción, o sea que teníamos un modelo a la brasileña. Sin embargo, cuando comienzan las retenciones y los cupos, se sintió el impacto de manera directa en el negocio y hoy nos lamentamos de las oportunidades que hemos perdido”, concluyó el directivo.

Juan Diego Wasilevsky

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