21 de diciembre de 2009 22:02 PM
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Prácticas de manejo en ganadería

Las prácticas de manejo en ganadería consisten en la toma de decisiones acertadas y no en acciones ejecutadas. El conjunto de las prácticas de manejo ejecutadas constituye un sistema de producción.

Los sistemas de producción pueden ser extensivos, semi-intensivos o intensivos; sistemas de cría, de recría o de engorde. La elección del sistema de producción es una decisión importante y trascendente. Sistemas intensivos, producción láctea o engorde a corral, están condicionados por la aptitud agronómica del suelo, fertilidad y productividad, así como también por el nivel técnico, los recursos humanos y financieros disponibles.

ELECCIÓN DE LA RAZA

El ambiente ejerce una acción determinante muy importante en la adaptación y productividad que pueda manifestar una raza bovina. Por lo general, en ambientes pobres, suelos y forraje de baja calidad, animales pequeños y adaptados por generaciones son los más productivos, como es el caso del ganado criollo. Si en estos animales se introducen razas de ganados muy eficientes y productivos, por lo general, estos no se adaptan. Principalmente por el gran desbalance entre sus requerimientos nutricionales y las ingestiones de nutrientes que son muy desfavorables. En estas condiciones, la raza es rechazada por el ambiente.

CONTROL DE LA CARGA DE POTREROS

Posiblemente, el control de la carga de los potreros sea la práctica de manejo más importante y difícil de ejecutar adecuadamente. Los potreros se deben cargar de acuerdo a la receptividad que poseen. La receptividad se define como la cantidad de hectáreas de forraje que satisfacen los requerimientos alimenticios de un novillo de 400 kilogramos durante un año. Los métodos para determinar la receptividad son complejos.
Un método práctico que ayuda a manejar esta actividad es la del forraje excedente a cierta carga. Por ejemplo: con una carga de una unidad animal por hectárea medir el forraje excedente mensual y anual. Si el forraje excedente varía alrededor de 1.500 kilogramos por hectárea de materia seca, la carga está próxima a la receptividad.
En un estudio realizado en la zona de Bajo Chaco, se midió el forraje excedente de un potrero de pasto Pangola. La carga fue de dos desmamantes por hectárea. El forraje excedente promedio anual fue de 1.571 kg/ha. Los desmamantes aumentaron 545 gramos por día y la condición de la pastura se mantuvo excelente.

DEFICIENCIAS EN LA REGIÓN ORIENTAL

Las praderas de la Región Oriental están afectadas por una gran deficiencia, 40% de un mineral fundamental para la dieta del ganado, el fósforo, y fuertes indicios de deficiencia de otros minerales, como el hierro, el cobre, el cobalto, el potasio el iodo, el zinc, el magnesio, el manganeso. Por consiguiente, es fundamental corregir estas deficiencias mediante la suplementación mineral. La suplementación debe ser permanente; el ganado siempre tiene que encontrar el suplemento en la batea. Se requieren bateas con techos y con paredes laterales que protejan a la misma del agua de lluvia.

SUPLEMENTACIÓN EN PERIODOS CRÍTICOS

La falta de forraje en cantidad y calidad durante sequías, inundaciones o inviernos afecta negativamente al ganado y la pastura. Disponer de forrajes voluminosos adicionales a las pasturas logra corregir estas limitaciones. Existen experiencias positivas referentes al uso de heno o ensilaje de caña de azúcar y camerún utilizados en el país. Estas prácticas ya tienen carácter intensivo donde existe alta dependencia de la tecnología, maquinarias y personal calificado y otros.

OTRAS PRÁCTICAS

La fertilización de los campos, control de malezas, suplementación con concentrados, sistemas de pastoreo a utilizar y otros son prácticas de manejo relevantes y de gran repercusión en la productividad y estabilidad de las empresas ganaderas.

Ing. Agr. Ricardo Samudio
Especialista en producción bovina.

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