27 de diciembre de 2009 18:49 PM
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La oferta de carne caerá entre 15 y 30%

El feedlot más integrado está haciendo esfuerzos por no perder posiciones, de cara a los meses de escasez que se avecinan, pagando valores altísimos por la invernada. Pero la mayoría de los corrales hoy no están reponiendo -hay muy poca invernada- y no parece que la oferta de carne de este sector se vaya a recuperar antes de abril-mayo.

Es posible que esta baja oferta ganadera actual tenga un componente coyuntural y que a lo largo del verano aparezca algo más de ganado engordado a pasto, a favor del excelente estado de los campos en gran parte del país. Pero todo indica que la oferta total (pasto más feedlot ) será en los próximos dos o tres meses, aún con altibajos, mucho más baja que todas las que hemos tenido en los últimos años. Tanto la suba de precios que se ha dado en diciembre, como la esperada para marzo, pueden considerarse ambas de naturaleza estacional. El cambio definitivo de tendencia en la oferta se dará con la entrada en escena de una camada de terneros tres millones de cabezas inferior a la que todavía estamos faenando. La primera de las tres subas previstas, la de diciembre, ha resultado mucho más fuerte de lo esperado y encuentra al Gobierno sin la disponibilidad de los dos grandes stocks de intervención con que pudo manejar el mercado de la carne sin sobresaltos en estos últimos años: por un lado, los encajes en cámara en poder de los frigoríficos exportadores, que no están más al cambiar la política y no restringirse más las ventas al exterior; y por el otro lado, el enorme stock de hacienda en pie en los corrales, que llegó a ser de 2,5 millones de cabezas a mediados de año. Se mostró a lo largo de los últimos dos años, que con el feedlot subsidiado lleno, este sólo sector era capaz de proveer la suficiente cantidad de carne –de la que quiere el consumo de las grandes ciudades- como para que no quedará posibilidad de suba alguna ni de la carne al mostrador ni del ganado en pie. El Gobierno se distrajo en setiembre, suspendió las compensaciones y abandonó el uso de un instrumento que tantas satisfacciones le dio en su lucha contra los ganaderos. Desde todos los sectores se le advirtió que el feedlot lleno (con subsidios) era decisivo a la hora de controlar el mercado de la carne, pero los escándalos eran tan grandes y el déficit fiscal tan creciente, que cayó en la tentación -que no había tenido hasta entonces- de volverse riguroso a la hora de pagar 100 millones de pesos de compensaciones por mes. Ahora no hace pie . A partir de ahora y por varios meses, no dispondrá de más de 240 mil a 250 mil toneladas mensuales , un volumen que a partir del segundo semestre del año próximo se limitará a las 200 mil o 230 mil toneladas por mes , como era hace sólo cinco o seis años antes.

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