16 de octubre de 2011 00:40 AM
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Agro se hunde y aguarda tormenta

REPUBLICA DOMINICANA : Merma en economía, revaluación del colón, plan fiscal y competitividad asustan a productores.

El horizonte sobre el terreno agrícola está lleno de nubarrones.

La revaluación del colón respecto al dólar, el plan fiscal y la disminución en el ritmo de la economía mundial, son huracanes que llenan de temor a los productores.

Hacia donde dirijan la mirada los agricultores ven crisis. No están lejos de la realidad que pintan los índices de productividad del sector, que se hunden desde julio pasado.

El Poder Ejecutivo también espera una tormenta si el ambiente económico mundial sigue tambaleante, pues el exterior es el destino de la mayoría de la producción agrícola nacional. No obstante, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) afirma tener un buen paraguas para hacerle frente al aguacero y minimiza el cada vez más árido empleo agrícola (en agosto alcanzó el nivel más bajo desde el 2006) argumentando que su caída no se debe a una pérdida de puestos, sino a un crecimiento en la informalidad.

Palas caídas

Guido Vargas, secretario general de la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios Costarricenses (Upanacional), no está de acuerdo con esa argumentación.

Vargas sostiene que el desempleo agrícola se debe a los numerosos grilletes que impiden a los productores moverse de acuerdo con el dinamismo mercantil que debieron implementar, a causa de los tratados de libre comercio puestos en marcha.

“En Costa Rica el costo de producir es muy elevado. En esas condiciones, tenemos que salir a competir en el exterior contra productores que gozan de subsidios y que generan dumping . Así, con cadenas, no se puede caminar, mucho menos trabajar; muchos han quebrado”, reclamó.

Huracán fiscal

Para el vocero, la situación del empleo en el sector agroindustrial puede empeorar en cualquier momento por una caída en la demanda externa de sus productos, de continuar el mal clima en la economía de Estados Unidos y de los países europeos, principales compradores de la producción agrícola costarricense.

La temática fiscal también ennegrece el cielo para el agro.

“Si no nos aprueban un proyecto de ley para diferenciar el cobro del impuesto sobre bienes inmuebles para los terrenos dedicados a la agricultura, nos van a aniquilar. Nos amenazan con un plan fiscal que contiene un impuesto al valor agregado (IVA) que encarecerá todos los bienes y servicios que requiere la agricultura”, puntualizó Vargas, sin dejar de señalar que los costos de las materias primas rara vez bajan para los agricultores.

Álvaro Sáenz, presidente de la CámaraNacional de Agricultura y Agroindustria, coincidió en que el paquete tributario es una pesadilla, pues los productores deberán asumir directamente los costos del incremento en los bienes y servicios. “Lo que producimos, o está incluido en la canasta básica –exento del IVA– o lo exportamos, y no podemos exportar impuestos, así que sería un duro golpe para los productores”, estimó.

Sáenz cree que es incuestionable el uso de la palabra crisis en el caso de la agricultura nacional. ¿En qué se fundamenta? “De todos los sectores, solo se puede hablar de que el azúcar, la leche, el café y los cítricos están pasando un buen momento por coyuntura de precios internacionales. El resto está muy afectado por la revaluación del colón frente al dólar, que nos ha causado pérdidas de hasta un 18% mensual”, dijo.

Sáenz vaticinó que el sector enfrentaría otra tormenta si el Poder Ejecutivo introduce una nueva fórmula de cálculo de los salarios mínimos agrícolas, sumando un índice de productividad con respecto del PIB, lo cual vendría a agravar el despido de trabajadores y el aumento de la pobreza en la zona rural.

Plan a 11 años

La jerarca del MAG, Gloria Abraham, declaró que el Gobierno trata de adelantarse al aguacero identificando las carencias de los miembros del sector agrícola. De esa problemática se entera el Gobierno en las mesas de trabajo conjuntas.

Abraham comentó que la política a largo plazo descansa sobre los pilares de competitividad, innovación y tecnología, desarrollo territorial y cambio climático.

Actualmente, dijo, el segmento más vulnerable es el de los productores que no están en ningún circuito comercial. “Costa Rica tiene una balanza comercial a favor en materia agrícola con un superávit de $2.000 millones”, cifra que mostró como para tratar de iluminar el campo y disipar la niebla que llena de incertidumbre a los que labran la tierra.

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