27 de diciembre de 2009 19:19 PM
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La liquidación de vientres presiona al mercado de la carne

Aún cuando se aleje el fantasma de que pueda faltar carne para el año que viene, lo cierto es que para la cadena cárnica el balance también cierra negativo en 2009 ya que fue un año en el que se profundizó el proceso de liquidación de vientres que derivó en una merma en la producción de terneros en un escenario en el cual los precios no fueron los mejores, y las limitaciones en las exportaciones se mantuvieron.

Los referentes del sector coinciden en que para que se produzcan cambios sustantivos en la actividad, las políticas gubernamentales deberían dar un giro copernicano que implique, sobre todo, un incentivo a la alicaída producción. Aunque esto no repondrá de la noche a la mañana la situación sectorial, al menos aportará un cambio de humor y renovará las perspectivas.Sumado a un escenario donde los conflictos endógenos terciaron en el balance anual, el sector también estuvo atravesado por los efectos devastadores de la sequía -que así como impactaron sensiblemente en la agricultura- hicieron lo propio en la ganadería."El año 2009 se inició en el medio de una crisis financiera que afectó la demanda y los precios de la carne vacuna y los cueros a nivel internacional, deprimiendo el poder de compra de los frigoríficos exportadores que ya venían muy golpeados por las restricciones de todo tipo, implementadas desde el gobierno" indicó el consultor Víctor Tonelli, quien agregó que en paralelo, el sector que venía soportando políticas públicas que profundizaron la caída de los márgenes de la actividad de cría y engorde pastoril, en beneficio del engorde a corral con destino a faena en el mercado interno, un segmento que recibió subsidios que representaron entre el 20 al 25% del precio de venta final del ganado terminado."La seca que resultó desoladora en buena parte del territorio nacional terminó de componer un cóctel explosivo que logró conformar la tormenta perfecta para un sector que venía soportando situaciones de asfixia desde finales del 2005, cuando se iniciaron las políticas de intervención claramente negativas a sector productivo", aclaró.Menos vacas, más faena Desde la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales de la República Argentina (Fifra) Daniel Urcia opinó que en materia de faena el año cierra bien, con mayor cantidad de cabezas y kilos faenados, aunque la rentabilidad no fue una de las mejores. "Hay muchas dudas en cuanto a la oferta ganadera. Aunque todos los frigoríficos trabajan bien, si se cumplen los pronósticos de disminución habrá un impacto en la industria, con costos más difíciles de remontar".El empresario consideró que los cambios que se dieron a nivel de nuevas medidas como los ROE (registros de operaciones de exportación) suman una cuota mayor de incertidumbre en la actividad. "Cuando el gobierno anuncia algo hasta la puesta en práctica pasa mucho tiempo y la normativa es poco clara", dijo.No obstante, Urcia aseguró que no va a faltar carne el año próximo, porque la perspectiva es que baje el consumo. "En un mercado de competencia perfecta como es la carne, el consumo lo regula el precio", indicó y agregó: "Hay que desterrar la idea de que se va a importar carne, deberá aumentar el consumo de otras carnes como la de cerdo", dijo Urcia aunque aclaró que la posibilidad de que aumente también su precio.En tanto, Ricardo Guerzzetti, de la firma de feedlot Conecar, coincidió en que no existe la posibilidad de que falte carne en el 2010, aunque sí indicó que existe un serio problema en la ganadería de cría en función de que haya gran faena de hembras y con la sequía se estima habrá 2 millones de terneros, lo que genera una reducción de stock. "Se va a reducir en el corto plazo pero vamos cubriendo las necesidades con menos consumo y menos exportaciones, con lo cual no debería haber un problema de abastecimiento en 2010", dijo.El largo plazo Por otra parte, aclaró que puede complicarse un poco más el escenario en 2011 si no hay una política ganadera de largo plazo.En ese punto, Guerzetti se hace un escenario para 2010, condicionado a las medidas que adopte el gobierno. Entre ellas mencionó la posibilidad de aplicar algún tipo de restricción al cultivo de soja, políticas crediticias para el pequeño y mediano productor, incentivos a la producción, aumento del peso mínimo de faena, entre otras. "Si no hay medidas se condena a una ganadería que podría ser protagonista y se abre la puerta para que Brasil quede como el principal proveedor de carnes y capitalice nuestra calidad", dijo."Esperamos mantener un volumen de exportación de 500 mil toneladas y mantener el consumo interno", indicó el presidente de Fifra y aclaró que el 2010 deberá ser un año que comience con objetivos claros hacia dónde quiere ir el país en materia de política ganadera.Si bien apuntó que existen expectativas con el recambio legislativo de diciembre, las medidas debe tomarlas el Ejecutivo y en ese punto Guerzetti, manifestó que "es necesario que no se decidan políticas tan populistas y sí aquellas que tengan asidero en una lógica de producción".

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