17 de octubre de 2011 12:56 PM
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La industria conservera no puede parar

La noticia del cierre de la temporada de caballa al sur del 39ºS dispuesta por la autoridad de aplicación por haberse alcanzado la captura máxima permisible fijada en 21 mil toneladas, causó escalofríos entre las empresas ligadas a la Cámara Argentina de Industriales del Pescado, como así también a las empresas armadoras y a los representantes de los trabajadores.

Sebastián Greco Puglisi es el vicepresidente de la entidad, desde su cargo directivo en Copeca S.A. El dirigente contó a REVISTA PUERTO las consecuencias que genera esta medida entre las 6 conserveras que están trabajando a pleno en la ciudad, de un total de más de 30 establecimientos que existieron en el pasado.

“Si esta medida se mantiene lamentablemente habrá consecuencias directas desde la semana que viene. Unas 1500 personas que están ligadas al procesamiento de la caballa quedarán sin trabajo porque no habrá materia prima para procesar”, aseguró el empresario.

El año pasado el sector gozó una de las mejores zafras y trabajó casi hasta fin de año. Luego del aporte de la flota fresquera de altura, recibió la cuota pequeña de las lanchas artesanales. La industria está resurgiendo y tiene capacidad para producir mucho más. Hacen falta datos ciertos sobre la capacidad de la pesquería.

Pero ahora las urgencias son otras. La Cámara elevó una nota al Consejo Federal Pesquero luego de reunirse con el representante de la Provincia de Buenos Aires, en la que solicitaron un cupo adicional de captura para un grupo de 20 barcos que aportan la materia prima y que no son de propiedad de los socios de la cámara.

La última marea autorizada la completaron este fin de semana y están a la expectativa de la respuesta que generará el Consejo en la próxima reunión que tendrán esta semana.

“Creemos que el recurso goza de buena salud. Ves los últimos desembarques y el tamaño es muy bueno, como lo ha sido toda la temporada”, señala el Vicepresidente, quien mostró un “optimismo moderado” en encontrar la llave que destrabe la difícil coyuntura que están atravesando.

“Hemos planificado la temporada en base a lo sucedido el año pasado cuando se desembarcaron 27 mil toneladas. Tenemos compromisos con clientes, hemos comprado, latas, cartones y otros insumos. No podemos parar a cero cuando venimos a 200 kilómetros por hora”.

El empresario entiende que se va a provocar una importante merma en la oferta de conservas, producto que además integra las cajas o bolsones de planes sociales en casi todas las provincias del país.

En la cámara sacan cuentas y de mínima, necesitan otras 6 mareas para evitar serias consecuencias sociales y económicas. “Le estamos pidiendo a los armadores que no desarmen los equipos a la espera de esta respuesta”, confió Sebastián Greco.

La especulación ante el cierre de la temporada hizo disparar los precios. Lo que hasta hace dos semanas se abonaba a 3 pesos por kilo, estos últimos cajones que entraron en la línea de producción tuvieron hasta un 15 por ciento de aumento.

El año pasado las seis conserveras que operan en el puerto de Mar del Plata produjeron unos 35 millones de latas, de 380 gramos. La cifra representó entre un 65 y 70 por ciento del total de los desembarques. El resto fue comprado por frigoríficos para congelar y exportar entero, en su mayoría para ser utilizado como carnada.

“Nadie quiere terminar con el recurso porque los próximos años necesitamos volver a producir”, asegura el empresario. “Si estuviese en riesgo, un salto como ocurrió entre el 2009 y 2010 (se pasó de pescar 12 mil toneladas a 27 mil) lo hubiésemos sentido en esta zafra, pero no ocurrió”, afirmó el Vicepresidente.

En la Cámara respetan las recomendaciones que han formulado los investigadores del INIDEP sobre el estado de la caballa pero advierten que los mismos científicos reconocen que faltan datos para mejorar el modelo de evaluación y que hace once años que no se realiza una campaña hidroacústica.

“Hemos hecho todo lo posible para que puedan hacer la campaña de evaluación con un buque de la flota comercial ante los problemas del Cánepa. Los respetamos mucho y valoramos su trabajo, pero le faltan datos. Reitero, no está en nosotros depredar y necesitamos despejar incertidumbres con una campaña, pero detener a la industria en este momento genera graves perjuicios”, reconoció el dirigente.

Los empresarios conserveros anhelan tener certezas y la única manera de lograrlo es que el INIDEP cumpla con sus objetivos y más allá de reanudar las campañas, coloque como prioritaria la de caballa. Especie que bien manejada puede servir de mucho para disminuir el esfuerzo pesquero que existe sobre recursos severamente explotados, como el caso de la merluza hubbsi.

“Si luego de la evaluación se determina que se pueden pescar por ejemplo 23 mil toneladas, lo aceptaremos y plantearemos otra discusión. Será el momento de priorizar quién le agrega valor a la materia prima y quien la vende al exterior sin procesar”, aseveró el Vicepresidente de la Cámara.

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