17 de octubre de 2011 13:32 PM
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Por temor al picudo, quieren que se prohíba el ingreso de cargas desde zonas infectadas

Tras ser declarada la emergencia fitosanitaria por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el sector algodonero de la provincia pidió a los organismos nacionales y provinciales que no permitieron la circulación por rutas santiagueñas de cargamentos con algodón o subproductos provenientes de zonas infectadas, como Chaco, Formosa y Paraguay.

Santiago del Estero y Santa Fe son las provincias del polo algodonero argentino que lograron mantenerse en los últimos años dentro de la zona libre de la plaga, pero el permanente avance hace suponer que este año la pelea será todavía más dura, principalmente en la zona limítrofe con Chaco, donde ya se encontraron algunos indicios del ingreso del insecto.

Gabriel González, presidente de la Cooperativa Agrícola Algodonera La Banda, y en calidad de vocero del sector, valoró los logros conseguidos hasta hoy merced al trabajo conjunto de autoridades provinciales, nacionales, organizaciones y productores, pero remarcó que ésa es la única forma de frenar esta amenaza.

“Ésta es una plaga muy invasiva y de difícil erradicación, más teniendo en cuenta que existen muchas zonas donde predominan los pequeños y medianos productores y que los mismos no cuentan con los medios técnicos y económicos para poder enfrentarla. Desde nuestra cooperativa, en conjunto con autoridades y técnicos del Gobierno provincial, se vienen realizando reuniones y campañas junto a los productores a los fines de avanzar en el monitoreo de esta plaga y de ser detectada combatirla inmediatamente”, indicó González.

También consideró que “de no actuar a tiempo o de una manera leve, la plaga seguirá multiplicándose y como consecuencia dañando los cultivos, que además será irreversible”.

A modo de ejemplo, el titular de la Caalba dijo que en “estos últimos años el picudo avanzó desde el Chaco hacia el límite con Santiago del Estero, pero en zonas cercanas a Sáenz Peña, con daños en muchos campos que fueron casi totales, en especial en los de medianos productores”.

Recordó además que en la última campaña se detectó la presencia del insecto en los límites con Chaco, pero fue controlado, “a pesar de ello y de acuerdo con informes técnicos, la plaga continuaría su avance hacia la zona de riego y de ingresar la misma en nuestros campos, y teniendo en cuenta el contexto de pequeños y medianos productores, más zonas montuosas en los alrededores, harían prácticamente imposible controlar la plaga y como consecuencia, se produciría la desaparición de este cultivo en la zona”.

Para este caso citó como antecedente cercano lo que sucedió en Paraguay, que destinaba cada año más 200.000 hectáreas al cultivo de algodón, y en la actualidad no superan las 10.000 hectáreas

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