18 de octubre de 2011 00:05 AM
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No cambiará el Gobierno su política para el campo

Una frase de Cristina Kirchner puso punto final al conflicto. "La pelea no le sirvió a nadie. Ni a ustedes ni al Gobierno." Fue lo único que dijo de la extensa pelea con el campo por las retenciones a la soja, que significó la primera gran derrota del kirchnerismo.

Y otra frase la mostró firme en decisiones que siguen siendo resistidas por los ruralistas: dijo que no habrá cambios en la política agropecuaria del Gobierno.

La Presidenta visitó ayer la sede de Coninagro , una de las entidades de la Mesa de Enlace agropecuaria que protagonizó el conflicto de 2008. En una cita histórica por lo que sucedió tres años atrás, hizo una fuerte defensa de la intervención estatal instrumentada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, al que elogió al hablar ante los 25 integrantes del consejo de administración de Coninagro, hombres todos reacios a los manejos del polémico funcionario.

“Cumple con su deber y es un hombre honesto”, lo amparó Cristina Kirchner, según contaron tanto Carlos Garetto, presidente de Coninagro, como un grupo de los cooperativistas que estuvieron ayer en el almuerzo en la sede de Lavalle al 300.

Las palabras de la Presidenta fueron entendidas por los hombres del campo como una ratificación del funcionario en medio de los cambios de gabinete que se vendrán a partir del 10 de diciembre. En los últimos meses, Moreno se encargó de hacer correr la versión de su salida del elenco de gobierno, pero la última palabra la tendrá la jefa del Estado.

Le gustó más el pollo a la parrilla que la entraña, jugosa, que había pedido la Casa Rosada como menú. En una comida de tono distendido, la Presidenta sostuvo que mantendrá el actual esquema de control de las exportaciones de granos, según contaron algunos asistentes al encuentro que revolucionó el mediodía del microcentro porteño.

Mientras Cristina comía en el quincho del cuarto piso, sobre la peatonal caían desde los balcones de las oficinas, a lo largo de media cuadra, papelitos blancos como si se hubiese adelantado el fin de año.

“El control sobre el trigo y el maíz va a seguir. Debemos encontrar un mecanismo para saber cuánto tenemos y entonces saber cuánto se vende afuera y cuánto se consume”, fueron las palabras de la Presidenta, según retransmitieron a La Nacion algunos de los integrantes de Coninagro que la escucharon, sobre el futuro de la política oficial hacia el campo.

El reclamo central, y el único, que hizo la entidad fue justamente por el excedente de trigo cuya exportación el Gobierno no habilita. Cristina Kirchner retrucó con que la situación derivaba de que los productores no habían declarado ese sobrante ante la AFIP, y que, por tanto, la Casa Rosada no podía saber cuánto era ese excedente para evaluar la posibilidad de reabrir las ventas al exterior.

El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, ideólogo y nexo para que se pudiera realizar la reunión, consideró al campo como un “aliado estratégico” del Estado y, aunque no dio detalles de hacia dónde avanzará la Casa Rosada, reconoció que se debía “resolver el problema de comercialización sobre el stock no declarado” por los productores trigueros. Fue al salir de la reunión, después de casi cuatro horas de encuentro, mientras sobre las vallas que se habían ubicado sobre Lavalle se agolpaban los curiosos para ver a la jefa del Estado.

Garetto, el anfitrión, calificó el encuentro como muy positivo y sostuvo que se trataba de “una nueva etapa” en la relación entre la entidad y la Casa Rosada. Además, apuntó: “En la medida en que podamos dialogar, solucionaremos los problemas”.

Cristina Kirchner se mostró distendida con los cooperativistas, lejos de los reproches de otros años, en los que los acusó de destituyentes. Se paseó por todas las oficinas de la entidad saludando y dando besos a los empleados, se interesó por cada una de las economías regionales y hasta se permitió salirse de la cabecera de la mesa para correrse al medio y poder ver de cerca los Power Point que le habían preparado.

En el quincho de techos blancos y con bastante olor a asado de una parrilla con mal tiraje, con vista al pulmón de manzana de medianeras grises, la Presidenta intentó llevar tranquilidad acerca de que el precio de la soja, en baja en los últimos meses por la crisis internacional, seguirá oscilando. Pero, según contaron los cooperativistas, se mostró “optimista” de que no habrá una brusca caída en el valor internacional.

Las retenciones fueron el tema tabú. Ninguna de las dos partes siquiera se animó a mencionarlas. Algunos de los dirigentes que almorzaron con Cristina Kirchner contaron que a pesar de que la Presidenta no les había adelantado medidas futuras si gana las elecciones, como todo indica, les planteó su preferencia por la actividad de las cooperativas agropecuarias.

Desde ayer, con esta vuelta de página, Cristina y un sector del campo intentó dejar atrás la pelea. La nueva etapa recién comienza.
En voz alta

“Que la Presidenta nos haya visitado es un gesto fuerte, que abre una puerta al diálogo”
CARLOS GARETTO
PRESIDENTE DE CONINAGRO

“Acá hay gestos pero no política concreta. Los pequeños productores seguimos mal”
EDUARDO BUZZI
PRESIDENTE DE la FEDERACION AGRARIA

“Esto puede ser el símbolo de una nueva etapa en la relación entre el campo y el Gobierno”
HUGO LUIS BIOLCATI
PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD RURAL

“Esperemos que esto no se agote en una mera visita, sino que sea el inicio de un nuevo camino”
RUBEN FERRERO
PRESIDENTE DE CRA

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