18 de octubre de 2011 07:09 AM
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Según Coninagro, Cristina no quiere una junta de granos

La presidenta Cristina Fernandez dio ayer un primer paso concreto hacia el restablecimiento del diálogo con el sector agropecuario al reunirse por más de tres horas con la dirigencia de Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) en la propia sede de la entidad, una de las cuatro integrantes de la Mesa de Enlace.

El encuentro con la Coninagro se produjo a seis días de su casi segura reelección y a más de tres años del mayor conflicto económico-politico que afrontó el Gobierno cuando en 2008 intentó sin éxito imponer retenciones móviles a la exportación de granos.

Aunque las partes remarcaron sobre todo la importancia política del encuentro, el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, dio a entender que se habló de algunas cuestiones puntuales. Entrevistado por Cadena 3, Garetto dijo que “la Presidenta no está de acuerdo con que vuelva a haber una Junta Nacional de Granos”.

“Su preocupación es garantizar el abastecimiento interno de alimentos”, sostuvo. Cuando se le repreguntó si efectivamente Cristina Fernández está en desacuerdo con esa alternativa, Garetto ratificó: “Totalmente negativo”, sostuvo.

El tema preocupa al sector porque las juntas fueron un modo de estatización del comercio exterior de granos y podrían ser la vía de una mayor intervención. Ahora, el Gobierno de todos modos interviene autorizando permisos de exportación de algunos granos a ciertos operadores, entre ellos cooperativas.­

Pese a estas declaraciones radiales, al salir de la reunión los cooperativistas indicaron que, en concreto, sólo le expresaron a la jefa del Estado la “fuerte preocupación” por los problemas que enfrentan los productores en la comercialización de trigo y de maíz, producto de la intervención oficial en el mercado, pero que no la consultaron sobre una potencial “nacionalización” de stocks o la restitución de juntas nacionales de granos. Y una fuente de la entidad indicó que tampoco la Presidenta lo mencionó.

La reunión duró el doble de lo previsto e incluyó un almuerzo en el quincho del cuarto piso de la sede de Coninagro, en plena city porteña y fue destacada por igual por sus “tejedores”, Garetto, y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.

“Es una señal muy fuerte. Fue la Presidenta quien vino a la casa de los productores, no Coninagro quien fue a la Rosada”, dijo el dirigente cooperativista, para quien “se abre una etapa nueva” en la relación con el Gobierno. “Se abre una puerta muy importante en algo que veníamos propiciando, un canal de diálogo, y terminar de resolver los problemas del sector. El campo necesita del Estado como el Estado del campo”, agrego.

Domínguez, por su parte, la definió de “extraordinaria” y considero al sector cooperativista rural como “un aliado estratégico” del Gobierno. Según Garetto y Domínguez la Presidenta no anticipó medidas ni eventuales nombres de funcionarios para el Ministerio de Agricultura en su casi seguro segundo mandato.

Autocrítica

125. Cristina Fernández planteó una suerte de consideración “autocrítica” sobre el conflicto por la resolución 125 que buscó imponer retenciones móviles a las exportaciones de granos.

“Fue muy dura”. Según fuentes de Coninagro que estuvieron presentes, a poco de comenzar a hablar la Presidenta dijo que la pelea de 2008 “fue muy dura y no le sirvió a nadie. Ahora hay que seguir adelante”.

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