11 de junio de 2011 19:23 PM
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Cómo embarcar más de 60% de kg. de corderos

En términos generales y con los riesgos que implica concluir sobre algo que todavía se está evaluando, creemos que estamos frente a una raza llamada a jugar un papel muy relevante como madre en sistemas intensivos de producción de carne.

Dicho de otra forma, la decisión de dejar corderas cruza de cualquier raza sólo se justifica cuando el desempeño reproductivo (tanto en precocidad sexual como en número de corderos extra) resulta significativamente mayor a la opción de no cruzar y mantener la raza lanera pura, balanceando dicho resultado con el tamaño de la hembra resultante (y su relación con el consumo) y, en menor grado, con lo que -en general- se pierde en cantidad y calidad de lana.

En este escenario, sólo dos de las razas existentes en el país y evaluadas por el Grupo Técnico de Ovinos y Lanas de la EEMAC se justificarían: Milchschaf y Finnish Landrace, siendo todavía una interrogante cuál es el mejor porcentaje de sangre a utilizar en función del sistema de producción disponible.

Los bajos indicadores reproductivos de la majada nacional siguen representando un freno a cualquier política de expansión de la carne ovina de calidad.

Esta situación es particularmente grave en sistemas de producción que, por sus características, justifican una mayor especialización en la producción de carne ovina, a través de esquemas que contemplen el uso de biotipos maternales que capitalicen aún más las mejoras del ambiente y el potencial carnicero terminal de razas carniceras de amplia difusión y reputación a nivel mundial.

No obstante, la forma de utilización de genotipos prolíficos resulta clave para atenuar posibles efectos negativos por respuestas excesivas en términos de tasa ovulatoria, que incompatibilicen su uso en los sistemas de producción del país.

Ciertamente, existe tecnología disponible en el ámbito nacional, que permitiría -y, de hecho, existen ejemplos concretos al respecto- mejoras significativas en el desempeño reproductivo de las razas laneras y doble propósito tradicionales, basándose fundamentalmente en el ajuste de prácticas de manejo.

Además de la vía ambiental, la investigación nacional ha desarrollado trabajos específicos que apuntan a mejorar genéticamente la reproducción de los ovinos, sea a través de la mejora por selección de la característica dentro de las razas tradicionales o por el aprovechamiento de genes específicos que, se sabe, tienen un muy marcado efecto sobre la tasa ovulatoria (ejemplo: gen Booroola).

La inclusión y posterior evaluación de razas prolíficas, de lana blanca, que le confieran a nuestros genotipos tradicionales precocidad sexual, alta tasa mellicera y buena producción de leche, entre otras características, ha sido otra estrategia abordada por la investigación nacional.

En este sentido, se han reportado muy buenos resultados, particularmente reproductivos, de la raza Milchschaf (Frisona) utilizada en media sangre con ovejas Corriedale (Facultad de Agronomía – EEMAC) e Ideal (INIA), frente al desempeño que mostraron las ovejas contemporáneas de las razas laneras puras o de la cruza Île de France x Corriedale o Île de France x Ideal y Texel x Corriedale o Texel x Ideal.

Más recientemente, el INIA introdujo la raza Finnish Landrace (FL), de tamaño adulto relativo menor, lana blanca de finura media y con sobrada reputación reproductiva en otros países donde se ha utilizado. No obstante, no se encontró información local publicada al respecto y se desconoce sobre qué raza o razas está prevista su evaluación, así como cuál será la estrategia de utilización que permita una adaptación compatible a los sistemas de producción del país.

Durante los últimos tres años, el Grupo de Ovinos y Lanas de la EEMAC ha evaluado el uso de la raza FL en media sangre con ovejas Merino Australiano (MA), de manera de capitalizar, en términos reproductivos, la capacidad de crecimiento y la calidad de res, el potencial de los sistemas de producción con alto nivel de inversiones (participación importante de praderas, uso de reservas agrícolas, etc.). En esta nota se presenta un resumen de los resultados más importantes obtenidos hasta ahora.

Desempeño reproductivo de las corderas en su primer otoño de vida

Se observó una superioridad de las corderas F1 Finnish Landrace x Merino Australiano (FLMA), comparando con sus contemporáneas Merino Australiano puras (MAP), expresada por un mayor porcentaje de corderas con cuerpo lúteo y un menor porcentaje en anestro profundo.

Por su parte, hubo una mayor proporción de ovulaciones dobles en las corderas FLMA, que determinó un mayor número de cuerpos lúteos sobre el total de las corderas evaluadas.

Desempeño reproductivo de las borregas nacidas en otoño en su primer servicio al 11/2 año de edad

El biotipo materno afectó en el mismo sentido todas las variables analizadas, excepto la supervivencia de los corderos, permitiendo que las borregas cruza alcancen registros de destete 25-30 puntos superiores al promedio nacional y similares a los de majadas adultas de razas tradicionales en sistemas mejorados. Estos resultados se explican fundamentalmente por la mejora en la prolificidad.

Producción de leche de las borregas

La elección de una determinada raza para utilizar como madre F1 en sistemas de producción de carne requiere su evaluación no sólo en aspectos reproductivos, sino también en su capacidad para criar la producción de corderos extras en sus primeras etapas de vida.

En el Cuadro 2 se presenta la tasa promedio de producción de leche horaria durante cinco semanas en las borregas FLMA y MAP con diferente tamaño de camada.

Dentro de las madres FLMA, aquellas con mellizos produjeron durante todo el período experimental casi 52% más leche que las que criaron un único cordero (66,6 vs 43,9 kg, respectivamente). Ello sugiere que la raza FL no sólo tendría la capacidad de aumentar la prolificidad de los rodeos locales, sino también de alimentar a la producción extra de corderos, aun tratándose de borregas de primera cría.

Producción de carne de las hembras F1 frente a las puras en sistemas de cruzamiento terminal

En el Cuadro 3 se presentan dos indicadores que -en cierta forma- son el resultado del desempeño reproductivo de las borregas (puras y cruza) y del crecimiento de los corderos, producto del potencial de crecimiento de los carneros utilizados (en este caso, machos Southdown y Romney Marsh), pero también del ambiente materno, en particular la producción de leche de las madres: kg de cordero destetado/oveja encarnerada y kg de cordero embarcado/oveja encarnerada.

A su vez, se presenta un indicador que pretende evaluar la eficiencia del tipo de hembra utilizada; si bien las hembras cruza resultaron significativamente más productivas que las puras, también es cierto que eran más pesadas (al servicio y durante todo el período experimental, como también se presenta en el Cuadro 3): kg de cordero embarcado/kg de oveja durante el ciclo anual.

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