28 de diciembre de 2009 13:11 PM
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Vacunan ovinos para bajar índices de hidatidosis

Río Negro sumó en forma experimental una nueva tecnología científica buscando reducir al mínimo los índices de hidatidosis en el territorio provincial. Ahora prueba con la vacunación en ovinos con dosis importadas directamente desde Australia.

Esta enfermedad está originada por parásitos que requieren de hospederos como el intestino del perro, las vísceras del ganado lanar o bien desarrollándose en forma de quistes mortales en los seres humanos.

Se considera una de las enfermedades zoonóticas de mayor prevalencia en Argentina, Uruguay, Chile, Perú y el sur del Brasil. La cría de lanares asociada a la tenencia de gran número de perros y al hábito de faenar ovinos adultos para consumo propio con la consiguiente alimentación del perro con vísceras infectadas, generan condiciones ideales para la enfermedad.

Las actividades para la aplicación de la vacuna a corderos, denominada EG95, provista por la Universidad de Melbourne al Ministerio de Salud, se iniciaron en la Línea Sur. Se establecieron como primeras experiencias los stocks ganaderos de los parajes Anecón Grande, Mamuel Choique y Río Chico Abajo. La supervisión está a cargo de la carrera de Veterinaria de la Universidad Nacional de La Pampa.

De acuerdo a los resultados, la provincia deberá definir los cursos de acción a seguir, ya que las majadas totales están compuestas por casi dos millones de ovinos, según los listados del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

El titular del Departamento de Zoonosis del Ministerio de Salud Pública, Edmundo Larrieu, explicó a "Río Negro" que "incorporar una nueva estrategia de ataque, basada en evitar la infección en el ovino, y como consecuencia en el perro; podría permitir mayores éxitos en la disminución de la prevalencia y en la eliminación del parásito".

Río Negro inició las tareas de planificación de tratamiento en 1980 con 146 casos de la enfermedad denominada "echinocosis quística", y con características de endemia para el territorio provincial. Se emplearon distintos tipos de antiparasitarios como métodos preventivos, generando como resultado los datos de 2008, que señalan una baja a sólo 33 casos.

Al iniciarse el plan, para las actividades de desparasitación de perros se utilizó la infraestructura de atención primaria de la salud basada en un cuerpo de agentes sanitarios, cuya función era la de concretar visitas domiciliarias y a campos, con el fin de trabajar en educación sanitaria, vacunación de niños, detección de embarazadas y administración de tratamientos personalizados de tuberculosis.

Las limitaciones geográficas y climáticas para efectuar visitas en gran parte del año limitaron la cobertura de desparasitación, aunque el programa mantuvo una actividad constante. Esto permitió que la prevalencia de la infección en perros, estimada con el test de Arecolina, bajara de 41,5 % en 1980 al 5,2 % en 2003. Ese año, el sistema de vigilancia pasó a basarse en el diagnóstico con materia fecal obtenida del ambiente, con una prevalencia inicial de 13,3 % de establecimientos ganaderos infectados. En relación al hombre, la prevalencia inicial de la infección en niños en el grupo etáreo de seis a 14 años era de 5,6 % en 1986, determinada mediante encuestas ultrasonográficas. En 2008 ese registro fue del 0.3 %.

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