21 de octubre de 2011 12:44 PM
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El campo habla . . .

... que si bien la nota de la semana habría sido la visita que, finalmente (con papelitos incluidos desde los balcones linderos), realizó la presidente Cristina de Kirchner a la ...

… que si bien la nota de la semana habría sido la visita que, finalmente (con papelitos incluidos desde los balcones linderos), realizó la presidente Cristina de Kirchner a la sede cooperativista de Coninagro en plena City porteña, la realidad es que ante la falta de anuncios concretos, los productores casi pasaron por alto el cónclave y, más vale, siguieron abocados a la evolución (involución) de los mercados externos. Pero además de las críticas de otras organizaciones a la poderosa entidad cooperativa que, de todos modos, no podía evitar el convite oficial, y que terminó siendo casi convidado de piedra de la jugada marketinera del Gobierno, el encuentro preeleccionario no dejó nada, ya que la propia Presidente ratificó la política con el sector (que se viene reclamando desde hace 5-6 años), y hasta respaldó al controvertido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, la principal imagen del enfrentamiento con el campo. Naturalmente, temas como la liberación de los mercados, la actualización de Ganancias por inflación o hasta la provisión fluida de combustible para poder producir («a $ 6 por litro se consigue el gasoil que quiera..», ironizó un cooperativista), que desvelan a los empresarios del campo, no estuvieron sobre la mesa. Y, en realidad, era lo previsible ya que si el Gobierno hubiera querido hacer algún anuncio tenía datos de sobra para hacerlo (sin necesidad de reunirse con nadie), como el destino final de los 4-5 millones de toneladas de trigo y maíz, respectivamente, que siguen sin venderse ante la «desaparición» del mercado.

… que para algunos, la falta de definiciones sobre este punto, justo cuando se inicia la siembra de los granos gruesos, en realidad tiene como objetivo que se vuelva a sembrar más soja, como viene ocurriendo en las últimas campañas. El caso es que los u$s 70/80 por tonelada de recorte adicional a las retenciones que está sufriendo el maíz, determina que el cereal vuelva a retroceder en su siembra, a pesar de las intenciones de ampliar la superficie que tenían los productores. «El cereal es cada vez más difícil de vender», alertó un comunicado de AACREA, que agrupa a los productores más avanzados que tiene el país. Para el Gobierno, sin embargo, la soja volverá a ser la estrella de la temporada, especialmente si se mantiene el retroceso en los precios internacionales de los productos por la desaceleración económica. El caso es que la oleaginosa no sólo es la que tiene las mayores retenciones (35 por ciento), sino que además, y a diferencia de otros granos, se exporta prácticamente en su totalidad. Y en los próximos meses, tanto el volumen de ingresos fiscales como el de divisas van a ser clave para el Gobierno. Los productores, mientras, ya bajaron todo lo que pudieron el trigo (cuya cosecha en el NOA comenzó con rindes muy malos), diversificando con cebada, arvejas y hasta con colza/canola (en la cuenca del Salado se ven varias parcelas), con lo cual, al menos evitan parte de las retenciones y, especialmente, los manejos de mercados de los grandes exportadores y algunas cooperativas. Tanto es así, que el sorgo llegó a superar internamente el precio del maíz, a pesar de su mucho menor costo de implantación y de su menor cotización internacional.

… que en varias reuniones, como la que se realizó en el Park Hyatt, donde se anunció la fusión de una multinacional como Becker Underwood con la local Red Surcos, que producirán productos biológicos para el campo (con la ventaja de que, además de sustituir importaciones de EE.UU, Canadá, etc., la Argentina pasará a ser exportadora a la región de inoculantes y marcadores, entre otros) y que aprovecharán para ese fin la fábrica de última generación que Carlos Calvo, de Red Surcos, acaba de inaugurar en Santa Fe. Se barajaron muchos otros temas que, según la mayoría, se van a «destapar» después del 23. Por caso, el clima donde, a pesar de las últimas lluvias, la mayoría de las zonas igual mantienen un déficit promedio de humedad de 150 a 300 milímetros. «Estamos funcionando al día», reconocía un productor alarmado por eventuales desfases en las precipitaciones en la primavera-verano. Más inquietud aún generaba entre los empresarios la continua suba en las tasas de interés, que estaría llevando a la paulatina suspensión de los créditos para insumos y, peor aún, para los canjes, lo que, de generalizarse, puede afectar el resultado de la ya golpeada campaña 11/12. Otros temas pusieron por ahora al ministro Amado Boudou en el centro de la escena debido a la supuesta contradicción en su postura internacional respecto de la política local. Es que el hombre sigue defendiendo a ultranza en el exterior, especialmente en el G-20, la libertad de comercio. «Mayor inversión para producir más volumen, y sin topes para los precios agrícolas», sostuvo y sorprendió a varios. Pero sin duda, lo que más está inquietando y por distintas razones, es la política de Brasil -principal cliente de la Argentina-, que, además de su devaluación, ahora amenaza con comprar aún menos alimentos argentinos, como represalia por las restricciones que el Gobierno local le estaría poniendo al ingreso de productos sensibles brasileños, como el calzado.

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