22 de octubre de 2011 11:21 AM
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La reconstrucción de las empresas de maquinaria agrícola y el debate por las autopartes

Desde el ministerio de Industria se impulsa a que las empresas extranjeras de maquinaria agrícola comiencen a producir en el país para equilibrar su balanza comercial, cuyo déficit llega a los U$S 300 millones. Las compañías locales apoyan la medida “siempre y cuando no se trate de ensamblaje” y se coordine con las agropartistas locales.

En los últimos días empresas productoras de maquinaria agrícola anunciaron numerosas inversiones en el país en las que se comprometían con el ministerio de Industria a comenzar a producir tractores, cosechadoras y productos intermedios como motores. La estrategia diseñada por Débora Giorgi busca equilibrar la balanza comercial de esta rama, actualmente en déficit, mediante convenios con los grandes jugadores del rubro. Las negociaciones comenzaron luego de que se les prohibiera directamente la importación.

La estrategia no es exclusiva de este sector y ya fue implementada en otros con problemas de balanza comercial como el automotriz. Los convenios por lo general consisten en compromisos por parte de estas empresas, que son grandes importadoras, a exportar productos de valor agregado, ya sea si tienen que ver con su rubro o no. Por ejemplo, BMW deberá exportar arroz procesado para mantener el nivel de sus importaciones.

La lógica sostenida según las fuentes de Industria es que “por cada 3 cosechadoras o tractores importadas, las empresas deban fabricar una en el país y exportarla” explicaron. Pero además la intención es reemplazar aquellos productos que Brasil importaba de otros países en una nueva redistribución del mercado, como sucede con las automotrices, en las que entre Argentina y el país vecino se dividen qué modelos de autos produce cada uno.

Sin embargo, es sabido que en muchos casos se cuenta como producción nacional aquellos productos que en realidad son “ensamblados” en el país, con la totalidad de sus partes fabricadas en el exterior. En ese sentido, los convenios con las empresas de maquinaria agrícola obligan un piso de 50 por ciento de componentes producidos dentro del país.

Desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola comentaron a LPO que apoyan la medida, siempre y cuando no se trate de “ensamblaje”. José María Alustiza, presidente de esta cámara, aseguró que desde el sector aspiran a “que sea una verdadera industria local, que genere trabajo genuino local”. Alustiza además rememoró las políticas implementadas en los 90’, que llevaron a que la mayoría de las empresas terminaran fundiéndose. En ese sentido también defendió la implementación de licencias no automáticas, que “ayudaron mucho” al sector.

“No hemos tenido participación en los convenios” aclaró el presidente de la entidad, por lo que, si bien confían en que Industria fomentará la producción local, por el momento no está asegurado formalmente que esto suceda.

Lógicamente, el interés del sector está puesto en que las nuevas fábricas que se instalarán utilicen las autopartes que lentamente volvieron a producirse en la Argentina. Por ejemplo, la marca Valtra, del grupo internacional Agco, tiene un 75 por ciento de componentes locales. La compañía apuesta al mercado de tractores local y anunció que retomará la producción del tradicional modelo Massey Ferguson, algo que no hacía desde 1999.

Con el boom del sector agrario iniciado después de la devaluación, se disparó la demanda de maquinara agrícola, y ante la insuficiente producción interna el mercado externo se vio como la mejor opción. la demanda interna de tractores ronda las 5.000 unidades anuales, de las que sólo 1.500 se venían produciendo en el país. Algo similar ocurre con las cosechadoras, donde la demanda es de 1.500 unidades y la producción local no supera las 500. La diferencia entre la producción local y la demanda generaba, según datos oficiales, un déficit de 600 millones de dólares.

La ambiciosa perspectiva para el 2020 es llegar a tener un superávit de 455 millones de dólares. En el 2010 la sustitución de importaciones para el sector logró reducir la balanza comercial en U$S 766 millones.

La mayoría de las empresas productoras están radicadas en Brasil y cuentan con fábricas que les permiten producir en gran escala. Actualmente el país vecino exporta diez veces la producción física de Argentina. Por el contrario, las productoras locales se componen de PyMEs que por la magnitud reducida de sus capitales les es casi imposible saciar la demanda interna, y mucho más exportar.

Si se suman todos los anuncios de inversión realizados durante la semana se llega a un monto superior a los 370 millones de dólares e incluyen a las compañías Agco, Case New Holland, John Deere, con fuerte presencia en Brasil, y la nacional Pauny. La modalidad por lo general comprende una asociación con empresas locales que fabrican autopartes, como una forma de fomentar la producción y el empleo nacional.

Históricamente, la Argentina ha dado lugar a que un mismo producto sea comparativamente más caro en relación al del país de origen, lo cual los volvía escasamente competitivos para el mercado mundial. Al respecto, tanto desde CAFMA como del Ministerio de Industria no dudaron en que “serán igual que los producidos afuera, ya que utilizarán la misma tecnología”.

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