24 de octubre de 2011 12:53 PM
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¿Cuales son los cuidados que necesita el forraje?

Esperar unos días para la apertura del silo, analizar qué hay dentro, tractores de buen peso para la compactación y cobertura con polietileno. Algunas recomendaciones.

La tercera y última jornada de Admite Forrajero abordó cómo y qué se le da de comer a los animales. Muchos de los problemas que se presentan en el negocio no tienen que ver con la calidad de lo que se siembra, cosecha o mezcla, sino con inconvenientes en los procesos de almacenamiento o mezcla. “No siempre hablamos de problemas de dinero, sino de responsabilidad. Hay que tratar de reducir al mínimo las pérdidas en todas las operaciones y comprender que absolutamente todo lo que se está dando de comer se traslada a carne o leche”, comenzó Patricio Aguirre Saravia, titular de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros.
En una mañana sin nubes y para aprovechar bien la tarde, la jornada en Casa Salesiana de Venado Tuerto arrancó a pura teoría sobre silos, para después pasar a ver las dificultades en el embolsado o en el tambo a la tarde.

Inmediatamente, el experto comenzó a tirar recomendaciones. Según él, lo primero que hay que tener en claro es qué tipo de silo se va a hacer, lo que ayudará a definir el dimensionamiento, la compactación y el tapado. Una vez confeccionado, el tiempo de apertura es importante. “Si podemos esperar un poco, 20 días por ejemplo, sirve”, indicó Aguirre Saravia. Pero también es fundamental el análisis de lo que se conserva: “saber dónde estás parado es más importante que el 5% de lo que te cobra el laboratorio”.

En la etapa de extracción y suministro, lo que importa es determinar cuál es el valor de la pérdida que se tiene para saber de dónde viene el problema. El titular de CACF mencionó que “hay una pérdida del 5% entre la extracción y el consumo por exposición”. Y detalló luego que hay muchas pérdidas que no suelen verse: granos en heces, micotoxinas, efluentes, alta temperatura y olor desagradable.

Para la compactación, convienen tractores de alto porte, de la mayor cantidad de toneladas y no basarse en recomendaciones estándar como “cada una picadora, dos tractores”.

Resulta clave una buena cobertura con polietileno de 150 a 200 micrones de espesor. “Conserva la humedad, a la vez que impide el ingreso de aire”, dijo el contratista. Para disminuir la temperatura del silo se recomienda usar bicapa con cara externa blanca, de modo de reflejar la radiación solar y disminuir también la permeabilidad de la cobertura. Pero además, el polietileno debe estar en la mayor cantidad de contacto posible con el material, no tiene que flamear, “por lo que conviene poner una gran cantidad de cubiertas encima”.

“La bolsa es el bien más preciado que tenemos, hay que cuidarla”, señaló Aguirre Saravia al hablar de embolsado, y recomendó una buena distancia entre ellas, así como no generar sobre o sub estiramiento y descartar los pedazos todos los días, a medida que se va extrayendo el material.

Finalmente, el contratista se refirió a los mixers. Destacó que los verticales son los que se vienen imponiendo, pero “hay que pensar qué comedero tenés para saber si tu mixer y tu tractor son acordes”.

Tanto para el vertical como el horizontal es indispensable el uso de balanzas electrónicas ubicadas en un lugar bien visible y cómodo para el operario, así como medir la velocidad de la descarga. “Hay que tratar de alcanzar una velocidad regular. No avanzar y frenar, porque la vaca que le tocó mucho va a estar bien, pero a la que le tocó poco, no”, remató.

Granos húmedos

Sergio Marinelli, contratista de la zona y participante de la primera Admite de 2008, dio a conocer su experiencia en una especialidad: granos húmedos para quebrado. “Lo importante es saber cómo se regula la cosechadora para el grano húmedo de maíz y cómo se conserva eso dentro de la bolsa”, dijo.

En esa tarea, no es lo mismo una cosechadora convencional, una axial o las de sistema híbrido o mixto. La particularidad es que para este trabajo no se necesita lograr calidad de grano. “Si se nos van pedazos de espiga dentro de la tolva, no pasa nada”, explicó Marinelli.

Si bien tiene complejidades distintas al grano seco, la ventaja es que no se necesita que el grano no tenga daño mecánico. “Eso permite regular la cosechadora. Tengo que tratar de mandar la mayor cantidad de porcentaje de grano a los sistemas de zaranda”, indicó.

Para el embolsado de este tipo, el contratista recomendó elegir un lugar alto del terreno, lejos de los árboles y posibles fuentes de rotura. “Estamos manejando un material húmedo (20/25%) y es importante que no tenga rotura. Si mantenemos bien cerradito, logramos el ambiente anaeróbico. Si se rompe entre el calor y el oxígeno es posible que se queme”, detalló. Además, hay que preparar una superficie limpia, firme y pareja, así como efectuar un correcto llenado de la bolsa: no dejar baches y no sobrepasar el coeficiente de estiramiento.

Seguridad

El foco de todas las jornadas Admite es siempre el operario de los equipos, aquel que tiene que llevar adelante los procesos que la última tecnología permite. Por eso, siempre hay un espacio dedicado a la seguridad y el cuidado de la integridad física. En esta ocasión, Jorge Blanco, de IRAM, dio una charla sobre las normas y certificaciones que han logrado establecer en las maquinarias agrícolas del país.

Antes del mediodía, los asistentes se dividieron en 6 grupos para recorrer 6 máquinas distintas y tratar de reconocer en la práctica qué elementos tienen o no los equipos para protegerlos. Así, la actividad consistió en encontrar el manual del operador y detectar posibles peligros mecánicos, de aplastamiento, de cizallamiento, de corte o seccionamiento, de enganche, de arrastre o atrapamiento, de impacto, de perforación o punzamiento, de fricción o abrasión y de proyección de fluido a alta presión. “Tratemos de encontrar las etiquetas correspondientes e interpretar qué es lo que quieren decir”, dijo Blanco antes de que todos salieran al encuentro con los fierros.

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