24 de octubre de 2011 12:56 PM
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El trigo que aún no se vendió hoy vale 20% menos

Según el presidente de Argentrigo el productor está vendiendo con suerte, a $ 0,60 el kg y a veces a $ 0,50 cuando tendría que estar al doble sin afectar el valor del pan.

El presidente de Argentrigo, David Hughes, indicó que “a nivel de la cadena y del país, las 4 millones de toneladas de trigo que hay sin vender, hoy valen 20 % menos que hace 10 meses”.

Además, subrayó el costo de almacenaje que están soportando distintos sectores. “No estoy agregando valor por mantener una mercadería que pierde precio a medida que transcurre el tiempo”, dijo.

Lo cierto es que en todo el mundo sube y acá baja. ¿Por qué pierde valor el trigo? Por las políticas del gobierno. Entonces, si las acciones del gobierno no se condicen con los objetivos que plantean quiere decir que, o modifican los objetivos o modifican las acciones. “Lamentablemente, la política del gobierno sigue insistiendo en medidas que no están llevando a cumplir con los objetivos”, señaló David Hughes.

El dirigente también explicó la caída de 30% en el volumen pues “La producción se da por la superficie y tecnología que se utiliza. Las señales del gobierno son de disminuir la superficie y la tecnología. Por lo tanto, si mi objetivo es crecer, las señales y las herramientas que estoy utilizando son erróneas… y ya van 3 años de eso. Entonces, si le saco a uno para darle a otro, mi crecimiento en valor es cero o disminuye, como el caso del trigo, que pasamos a un 30% menos de producción que el promedio de principios de la década del 2000”.

Según Hughes, “hoy el productor está vendiendo el trigo, con suerte, a $ 0,60 el kilo y a veces a $ 0,50 cuando tendría que estar al doble y sin afectar el valor del pan, que es lo que le preocupa al gobierno. Con una producción mayor no tendrían que preocuparse por si hay suficiente para la molinería o no, y se produciría con la calidad que necesita la industria. Pero volvemos a lo mismo, el gobierno utiliza supuestos y herramientas que no convalidan sus objetivos”, destacó en dialogo con Radio Colonia.

El dirigente reconoció, sin embargo, que “No es tarde para esta coyuntura del trigo porque todos los actores siguen, están. Argentina tiene una tradición más que centenaria en la cadena del trigo, tanto de industrialización como de producción. El tema es que coincidimos en que se puede crecer. Tenemos para aportar al país pero lo que pasa es que las herramientas que se están utilizando no son las apropiadas porque si yo quiero lograr el objetivo y después de 3 años lo que logro es una disminución de más del 30% en la producción respecto del promedio de principios de la década del 2000, estoy utilizando la herramienta equivocada. Y lo que no percibimos todavía es un cambio de las herramientas para poder permitirnos, no solamente crecer, sino también volver a lo que era la producción de la cadena a principios de la década. Entre el 2000 y el 2005 se sembraban más de 6 millones de hectáreas”.

También consideró que “Si se parte de supuestos erróneos todo lo que se haga va a ser erróneo. Un primer supuesto es que puede llegar a faltar trigo en la Argentina y es mentira porque nunca va a faltar, y si quiero que no falte lo que tengo que hacer es incentivar más la producción. Ahí hay un supuesto que es erróneo. Otro es que hay que controlar todo y que saben cuál es el negocio del trigo…, erróneo. Hay más de 50.000 negocios del trigo que corresponde a cada productor en cada zona del país. Son distintos los productores del sudeste de la provincia de Buenos Aires a los que están en NOA, Córdoba o en la zona núcleo de Buenos Aires. Entonces no se puede plantear un negocio de trigo con una política de trigo. Y si todo lo que hago va castigando en una disminución y no modifico mis acciones, hay un error de percepción. Lo que pasa es que es fácil dar excusas pero la realidad es que las acciones no convalidan los objetivos que se plantea el gobierno”.

“El productor hoy está recibiendo casi la mitad del valor del trigo que sus competidores en el resto del mundo. Eso significa que la tecnología que puede aplicar también es distinta. Entonces menor uso de insumos menor valor agregado”, agregó.

Consultado sobre la evolución de los cultivos alternativos al trigo, Hughes consideró que “Es cierto, la cebada, la arveja o la colza han crecido, pero comparativamente es el mínimo. La cebada habrá aumentado 500.000 hectáreas pero el trigo puede crecer 3 millones de hectáreas. Hay lugar para todos, no es uno o el otro. Acá hay que hacer grande el país y no se hace sacándole a uno para darle a otro”, antes de agregar, “Hagamos votos para que se debata con técnicos que entienden la cadena productiva agroindustrial para que sepan cómo agregar valor en toda la cadena, no en un sector pequeño castigando a otros. Y si hay que ayudar a un sector, ayudémoslo pero sin castigar al resto. Esperemos que el gobierno modifique sus acciones para poder lograr estos objetivos”, finalizó.

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