25 de octubre de 2011 10:27 AM
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El agro quiere soluciones para el trigo y el maíz

Los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas, Rubén Ferrero, y de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, solicitaron “soluciones” urgentes para los problemas de comercialización de trigo y maíz. Buzzi, además, señaló que los resultados de los comicios no modifican la realidad del sector. En términos generales, las entidades agropecuarias que integran la Mesa de Enlace […]

Los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas, Rubén Ferrero, y de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, solicitaron “soluciones” urgentes para los problemas de comercialización de trigo y maíz. Buzzi, además, señaló que los resultados de los comicios no modifican la realidad del sector.

En términos generales, las entidades agropecuarias que integran la Mesa de Enlace aguardan que durante el próximo mandato de Cristina Kirchner haya un diálogo más profundo con el campo.

Ferrero reclamó, además, una “solución inmediata” para los problemas de comercialización de trigo y maíz.

“La Presidenta tuvo en las últimas semanas un acercamiento con el campo. Esperemos que no haya sido solo para la foto. Creo que comienza un diálogo más intenso”, sostuvo Ferrero.

Buzzi, por su parte, aseguró que el triunfo de la mandataria “no modifica nuestra realidad”, y señaló que FAA seguirá “luchando por los reclamos de los productores”.

Siembra avanzada

Los problemas para los productores de maíz parecen no tener fin. Así, mientras avanza la siembra, según la Asociación Maíz Argentino (Maizar), hay cinco millones de toneladas del grano de la campaña vieja sin vender (poco más del 20% de la cosecha) y podrían no tener salida comercial hasta la próxima cosecha, en 2012, debido al cierre del mercado y a que el consumo interno no puede absorber toda la oferta. Para Maizar, la acumulación de maíz viejo tiene dos consecuencias negativas: una, que la conservación del grano en bolsas plásticas y silos por tantos meses (el grano se cosechó en abril) no garantiza que se mantenga la calidad del producto, es decir, que parte de la cosecha vieja podría perderse o pudrirse. La segunda, es el costo financiero que significan seis meses de almacenamiento sin poder comercializar el grano. “Es una situación insólita. En el mundo se necesita maíz, el producto vale, y acá lo estamos mirando en los silos, sin saber qué hacer. Necesitamos que se libere el mercado para poder vender este maíz”, dijo el presidente de Maizar, Santiago del Solar.

“Tengo el 50% del maíz viejo sin vender y ya estoy sembrando el nuevo. La única salida para sacarse de encima el producto hoy es regalarlo, porque hay más maíz del que el consumo necesita”, explicó el productor de Pehuajó Luis Dillon.

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