26 de octubre de 2011 10:35 AM
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Apagan el foco de aftosa

Paraguay logró controlar la presencia de la enfermedad que se desató en sus campos hace un año y tranquilizó a exportadores entrerrianos

Entre Ríos integra el selecto lote de provincias precursoras en el combate de fiebre aftosa. Pero para preservar la sanidad de los rodeos tal condición le sirve de muy poco a los ganaderos de la región toda vez que hay un rebrote del flagelo en cualquier parte del Mercosur.

 Sucede que la aftosa se transmite rápidamente y cuando aparece perjudica a los animales que pastan en un radio de miles de kilómetros del lugar del hecho. Así es como el foco desatado en Paraguay el año pasado tuvo en vilo a los industriales y ganaderos de la Argentina en general y del Litoral en particular. Quedaron muy cerca de perder exportaciones.

 Las buenas noticias llegaron recién ayer cuando se supo que el Gobierno paraguayo autorizó la exportación de carne bovina, segunda fuente de ingresos de divisas del país, que fue suspendida el 18 de septiembre pasado tras la detección de un foco de fiebre aftosa en la región central. De esa manera quedaron libres de culpa todos los bovinos guaraníes, chilenos, brasileños, uruguayos y argentinos.

 

 La decisión
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) de Paraguay anunció la reanudación de los envíos a través de la emisión de certificados sanitarios “para que las empresas cárnicas puedan negociar la exportación de sus productos”, informó la agencia oficial IP Paraguay.

 El director de Comercio Exterior del Senacsa, Hugo Idoyaga, explicó que ahora buscarán avanzar en las negociaciones para conseguir el levantamiento de las restricciones sanitarias adoptadas por los países vecinos tras la detección del foco de fiebre aftosa. Al respecto, el funcionario comentó que están conversando con las autoridades de Brasil y que la próxima semana prevén una nueva reunión con sus homólogos de la Argentina. 
 

“Estamos muy ilusionados y hay altas posibilidades de que esto se destrabe”, destacó.

 

El caso
El Senacsa procedió a finales de setiembre al sacrificio de 820 cabezas de ganado bovino para aislar el foco de fiebre aftosa detectado en la hacienda Santa Helena, 300 kilómetros al norte de Asunción.

 Las servicios veterinarios de este país, que cuenta con una cabaña bovina de 13 millones de cabezas, también realizan los trámites para recuperar el estatus de país libre de fiebre aftosa con vacunación.

 Según estadísticas de la patronal ganadera Asociación Rural del Paraguay (ARP), la carne bovina paraguaya llega a unos 64 países y genera en condiciones normales un ingreso mensual de 75 millones de dólares.

 La fiebre aftosa es una enfermedad contagiosa que afecta a bovinos, ovinos, porcinos y caprinos, y otros rumiantes con pezuñas, pero no a los humanos. Se cierra de ese modo un nuevo capítulo en la novela sanitaria que empezó en 1987

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