26 de octubre de 2011 10:56 AM
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Extranjerización

URUGUAY : Tierra en manos de extranjeros fue otro de los temas planteados en el Debate. Preguntas y respuestas.

¿Es aceptable económicamente y por soberanía que buena parte de la tierra uruguaya esté en manos de extranjeros? ¿Hay límites? ¿Hay casos especiales? ¿Qué riesgos tiene?

López: Los temas de la concentración y la extranjerización no sólo tienen que ver con lo económico. Son temas de impacto político y social. Estamos convencidos de que el mercado no resuelve todos los problemas (…). Quizás la mayor intervención del Estado en el sector agropecuario ha sido la ley forestal. (…).

El tema es el encadenamiento de la concentración. Lo que se dijo acá es cierto: en otros eslabones de la economía hay una gran concentración. Ahora, si los encadenamos, la tierra, la agroindustria, los servicios, porque muchas de las industrias también tienen transporte marítimo, otros tipos de logística, también tienen recursos genéticos patentados, también tienen servicios financieros, entonces ese conjunto de concentración es muy importante. La concentración y la extranjerización (…) hacen más vulnerables a los gobiernos. Es un tema de soberanía, también.

¿Por qué se firmó con Montes del Plata en enero? En enero no se firma nada en Uruguay. (…). Nosotros no compartimos mucho cómo se hizo (el acuerdo entre el Estado y la empresa). (…).

 Entendemos que la transnacionalización de las empresas es grave. Hemos visto los trabajos de la FAO donde se ve que esta gente (Montes del Plata) también está comprando en Colombia, Paraguay, Argentina. (…) una megaempresa –y lo estamos viendo en otros sectores– puede incidir hoy de mayor manera que si tuviéramos más democráticamente distribuido el tema de la tierra.

Secco: A mí no me gustaría que avancen la extranjerización ni la concentración. Pero, por otro lado, los dos sectores que más crecieron y que fueron no solamente los que potenciaron el conjunto del sector agropecuario sino la economía nacional a partir del 2002 –fueron los principales motores que arrancaron en el momento en que no arrancaba nada–, vinieron de la mano de extranjeros.

Lo que en definitiva ocurre es que la sociedad uruguaya quiere ser más próspera. Si no hubieran venido los extranjeros –o si hubiéramos obstaculizado eso–, hoy no tendríamos esos niveles de prosperidad. Creo que hay que combatir la extranjerización, pero no poniéndole yeso al centroforward, sino siendo más competitivos que ellos, fenómeno que ya está ocurriendo en la agricultura de granos.

En la agricultura de granos hay un conjunto de productores nacionales mucho más chicos, mucho mejores productores, que han aprendido una cantidad de lecciones de los argentinos que vinieron, y tienen procesos productivos mucho más perfeccionados, con mejores resultados que ellos, y que son capaces de pagar rentas más altas. Ésa es la buena competencia y la buena manera de combatir la extranjerización. Obstaculizarla no tiene sentido. Es empobrecer a la sociedad en su conjunto (…).

Berterreche: Sigo pensando que el problema es la concentración. En realidad, la mayor parte de nosotros somos extranjeros de hecho. El problema es el modelo de extranjerización de la tierra y el modelo concentrador.

No es del todo cierto que todos los sectores necesitaron el empuje externo. No somos tres millones de subnormales, que somos incapaces de llevar las cosas adelante. El sector forestal nació originalmente con proyectos nacionales. El sector lechero es un sector netamente nacional. El problema, insisto, es la concentración.

Tenemos algunas limitantes vinculadas al tema de la frontera, que tendríamos que cuidar. En el Plan Estratégico (del INC) –votado y discutido por todos y cada uno de los trabajadores del Instituto de Colonización– está planteado priorizar la compra cerca de la frontera como una forma de llevar productores uruguayos a un lugar donde tenemos que preservar social, cultural y económicamente la presencia nacional.

(…) el mayor grupo que compró tierras el año pasado es un fondo de inversión. Sería una pena que un montón de ahorristas nacionales que hoy tenemos no se den cuenta de la posibilidad que hay de hacer lo mismo que hacen ahorristas de otras partes, que invierten en tierras de nuestro país.

Tenemos una herramienta formidable como el Instituto de Colonización (…). Creo que tenemos herramientas para nivelar esos procesos de extranjerización. Habría que pensar, tal vez, en algunos casos puntuales, en cosas vinculadas a la frontera. Pero, sobre todo, el problema sigue siendo la concentración. Si fuera nacional, también sería mala.

Mattos: No comprendo muy bien el proyecto de ley de la legislatura pasada, en el que se presentó una defensa de franja de frontera. No compartía para nada los criterios. A mí me parece que obedece a alguna doctrina de seguridad nacional del pasado (…). No comparto mucho esa propuesta de limitar la franja de frontera, porque lo único que puede provocar eso es la reducción del precio de esa franja.

En todo este tema de la concentración, (…), creo que lo fundamental es fortalecer la presencia del productor. Tenemos que preocuparnos por la rentabilidad del productor agropecuario, para que no tenga que dejar su actividad. Vivimos procesos muy largos de transferencias –vía tipo de cambio, atraso cambiario–, todas las problemáticas productivas del sector, problemas sanitarios, climáticos, etc.

Pero también hemos tenido que soportar los vaivenes de las políticas macroeconómicas durante décadas, y eso ha sido un desgaste permanente de la rentabilidad de la producción, y motivo fundamental por el cual muchos productores dejaron su actividad.

La forma de que no haya concentración es que haya menos vendedores, (…). Si el productor está fortalecido, si satisface sus necesidades mínimas para mantener un nivel de vida adecuado, ese productor no deja su tierra por ningún precio.

Y entonces mantendremos la ocupación del territorio, la identidad nacional, nuestras costumbres, la población en la campaña. Ahora, si no atendemos el proceso de largos períodos de baja rentabilidad de la producción, evidentemente termina esto en el abandono, y en las taperas que hemos visto a lo largo y a lo ancho del país.

Cuando hablamos del tema de la soberanía, lo que sí tenemos que atender es el aspecto vinculado a las nuevas modalidades, donde los países, en función de la escasez de sus recursos propios de producción, quieren adquirir tierras en el exterior. Ahí sí creo que hay que abrir una discusión profunda, en serio. Creo que lo está haciendo el Mercosur.

Y en este edificio, el 7 de setiembre del año pasado, en la fecha (de la independencia) de Brasil, tuve la oportunidad de encontrarme con el presidente Mujica y estuvimos como diez minutos hablando del tema. Y él propuso que se iniciara, con los actores (involucrados), una discusión amplia del tema de la tenencia de la tierra, de la extranjerización y de la concentración.

Lamentablemente pasó un año y la primera movida fue un proyecto de ley presentado por el presidente, que ni su propio ministro de Ganadería conocía. Me parece que es un mal principio para la discusión de un tema tan profundo y tan serio, sobre el que deberíamos tener una discusión mucho más amplia de la que hemos tenido. Hoy está en el Parlamento la decisión (…).

(…). Creo que deberíamos tratar de generar esa discusión. Bueno, lo estamos intentando hacer acá, pero con una propuesta que ya direcciona el camino.

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