26 de octubre de 2011 12:09 PM
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El campo de Córdoba fue el más remiso a votar por Cristina

Los productores del campo cordobés parecen ser los últimos mohicanos del gran conflicto de 2008 por las retenciones a las exportaciones.

A juzgar por los resultados de las elecciones del domingo, los habitantes del campo cordobés son los únicos, junto a sus colegas sanluiseños, que se resistieron en alguna medida al tsunami de votos K que el domingo reeligió a Cristina Fernández.

Si se considera el voto de las provincias agroganaderas más tradicionales de la Argentina –las de la pampa húmeda y seca y Entre Ríos– y se le restan los sufragios de las grandes ciudades, se puede observar algo más aproximado al “voto rural”.

Y lo que se ve es bastante sorprendente. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires Cristina Fernández obtuvo el 51,3 por ciento de los votos, aun si excluyen de la cuenta a los 30 partidos más urbanizados que componen los sucesivos anillos que rodean a la Capital Federal, La Plata y Bahía Blanca. Es decir que, aún en la más pura “Buenos Aires rural”, la Presidenta se llevó más de la mitad de los votos (en la “Buenos Aires urbana”, recolectó más de 58 por ciento).

La metáfora tal vez más fuerte de todo esto es que en Pergamino, corazón agrícola del país, el ruralista Mario Llambías (dirigente de la Mesa de Enlace), salió último, incluso por debajo del Frente de Izquierda.

Nada que ver con los cordobeses. En los 15 departamentos del sur, centro, sudeste y el este provincial y San Javier, Cristina logró 347.348 sufragios, “apenas” 38,52 por ciento del total. Aun así, hay que remarcarlo, la Presidenta fue la candidata más votada, con una brecha de más de 18 puntos respecto de Hermes Binner, que fue el segundo más votado en el área.

Con esos números, la “ruralidad cordobesa” se coloca como la que sigue siendo más refractaria al kirchnerismo en el país, a excepción de los habitantes del área rural de San Luis.

En los cuatro departamentos de esa provincia ubicados más al este y más caracterizados por la producción agroganadera, Cristina Fernández no sólo consiguió apenas el 31,41 por ciento de los votos sino que fue arrasada por Alberto Rodríguez Saá, que obtuvo el 51,46 por ciento.

Claro que allí no sólo deben haber influido heridas mal curadas de 2008 sino, en particular, el hecho de que Rodríguez Saá jugaba de local. No podemos saber en qué medida, pero sin duda ese factor debe haber influido en los escasos votos logrados por Cristina Fernández en esas áreas.

Santa Fe, mejor en el campo. La misma situación, en cambio, no parece haber influido mucho en Santa Fe. Allí, al revés de lo que podría pensarse, Cristina Fernández no sólo le ganó a Hermes Binner en su propio terreno, sino que, además, sacó más votos en las áreas rurales que en las zonas más urbanizadas.

En efecto, la Presidenta sacó el 41,86 por ciento de los votos en los departamentos más urbanos de Rosario y la Capital (ciudad de Santa Fe). Pero en el resto de la provincia, donde predomina una estructura rural y donde hay ciudades más pequeñas (aunque importantes, como Rafaela, Casilda, Venado Tuerto, equivalentes a nuestras Río Cuarto, Villa María y San Francisco) sacó el 42,09 por ciento de los votos, con una ventaja de más de seis puntos respecto del segundo, Binner.

Más de 57. Los datos más sorprendentes son los de Entre Ríos y La Pampa. En el distrito mesopotámico, tierra de Alfredo De Angeli, si no se cuenta el departamento más urbanizado de Paraná, Cristina Fernández obtuvo el 57,21 por ciento de los votos, con más de ¡40 puntos! de ventaja sobre Binner. La magnitud es mayor a la de la ciudad de Paraná, donde Cristina también ganó, pero con 47,85 por ciento de los sufragios.

O sea que allí, como en Santa Fe, también la votó más el campo que la ciudad.

En La Pampa, el desempeño de Cristina Fernández en las áreas rurales (toda la provincia menos el departamento capital) fue también abrumador: se llevó el 57,57 por ciento de los sufragios.

¿Qué factores podrían explicar estas particularidades de la ruralidad cordobesa, mucho más remisa que otras a darle el voto a Cristina Fernández, aun cuando la Presidenta haya ganado también allí con claridad? Para algunos, puede ser el hecho de que el “yuyo”, el mayor símbolo del conflicto de 2008, es más importante en el menú del agro cordobés que en el de cualquier otro distrito y que, por eso, es la provincia de donde la Nación se lleva los mayores recursos por retenciones y a la que menos regresan esos fondos a través del llamado fondo sojero.

Otros combinan esa explicación con el hecho cierto de que, a diferencia lo que sucede en Buenos Aires, La Pampa o Entre Ríos, los últimos gobiernos cordobeses siempre plantearon autonomía y distancia respecto del Gobierno nacional, no sólo alrededor del conflicto del campo. De hecho, el peronismo cordobés no presentó candidatos a diputados ni integró la lista estrictamente kirchnerista que postulaba a Cristina Fernández. Si esto fuera así, se podría asumir que la falta de acuerdo entre los dos peronismos le “costó” a Cristina Fernández alrededor de 10 puntos porcentuales de adhesión. Aunque, claro, en política nunca se sabe y los votos son muy difíciles de sumar en forma mecánica.

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