27 de octubre de 2011 14:56 PM
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La anchoíta no es lo que era

Factores climáticos, económicos y de la propia pesquería han contribuido para que la temporada de anchoíta en el puerto de Mar del Plata deambule con cierta intrascendencia y se aleje de las muestras de abundancia que pudo exhibir en temporadas pasadas.

Según la estadística oficial de la Dirección Nacional de Coordinación Pesquera hasta mediados de este mes se habían descargado en el puerto local 12.395 toneladas de anchoíta. Si bien son datos parciales e incompletos los que se aportan desde la Subsecretaría, alcanza para distinguir una clara merma si se comparan los registros con lo acumulado, para la misma altura, del 2010.

El mal tiempo reinante en las últimas semanas ha sido uno de los factores determinantes que produjo esta baja cosecha. Con la flota de altura operando sin descanso sobre la caballa en una zona más alejada del puerto, fue la flota costera la que tuvo una participación más activa al momento de aportar los desembarques.

“Son las más sensibles al mal tiempo y eso jugó en contra para que tengamos una mayor disponibilidad de materia prima”, señaló Roberto Pennisi, empresario conservero y que le suma valor a la engraulis.

De la mano del mal tiempo vino, creen los industriales, el menor tamaño del recurso. La gran mayoría de lo desembarcado rondaba las 40 piezas por kilo, cuando el año pasado lo regular eran 35 piezas y se llegó a completar bodegas con ejemplares de una talla de 30 por kilo.

Los 2 pesos por kilo que se paga en muelle, un 33 por ciento más barata que la caballa, no resultaba un atractivo para que los armadores cambien de especie objetivo. Cuando el magrú pareció languidecer el mes pasado, muchos cambiaron de planes y ahí treparon los desembarques: 6527 toneladas. Pero ni bien la flota volvió a tocar caballa, la dejaron de lado. Llevan la mitad de esa cifra en lo que va de octubre.

Es más, un armador al que accedió REVISTA PUERTO, confesó que hizo un solo viaje en lo que va de la temporada por la amistad que tiene con el dueño del saladero.

“No podemos sostener una anchoíta que vale lo mismo que hace cuatro años. El mercado comprador, España, tiene deflación y no tolera una suba de precio. En el mercado interno todo sube y la variable de ajuste es el precio del pescado”, reflexionó el armador.

En los saladeros apuestan a que mejoren las condiciones ahora que la zafra de magrú está expirando y muchos barcos la van a volver a tener en la mira. Ante el aumento de la oferta es posible que el precio no se dispare mucho más allá de los 2,20 pesos, aunque tendrá que ver con el tamaño que llegue en los cajones.

Entre los armadores no piensan lo mismo. “Irán a buscarla las empresas que cuentan con barcos. Nosotros no iremos porque no es rentable a los valores que tiene”, aseguró el viejo pescador.

El año pasado en Mar del Plata se desembarcaron 26.268 toneladas y el pico máximo de productividad fue este mes que está terminando con 10 mil toneladas. Los operadores confían en que la zafra acelere en la última porción del año como para mejorar la productividad del salado y cumplir con todos los compromisos asumidos. Nadie piensa en aumentar el stock en las cámaras frigoríficas para trabajar en baja temporada en 2012. No alcanza para tanto.

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