29 de diciembre de 2009 14:30 PM
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Frigoríficos brasileños vuelven a mostrar interés por ganado en pie

Los frigoríficos brasileños volvieron a mostrar interés en adquirir bovinos en pie uruguayos, pero la firmeza del mercado local y la fluidez en las cargas, dificultan la concreción de embarques. Se redujo la oferta.

Desde hace un par de semanas algunas plantas brasileñas dedicadas al abasto que ya efectuaron compras a lo largo de este año, retomaron las consultas con los operadores uruguayos buscando ganados prontos para faena, luego de varios meses de ausencia en el mercado.

Las consultas se habían cortado poco antes de que el grupo brasileño Marfrig decidiera arrendar las plantas del frigorífico Mercosul, que era una de las empresas que estaba llevando ganado gordo (vacas y novillos) para faenar en Brasil. En ese entonces, algunos operadores adjudicaron el cese de las consultas a este hecho, mientras que otros insistían en que se debía a problemas coyunturales de mercado.

Hoy, los frigoríficos brasileños, por las vacas están ofreciendo valores en el eje de US$ 1 por kilo y entre US$ 1,12 y US$ 1,13 por novillos, según confirmaron algunos operadores consultados por El País.

El problema es que el mercado local muestra valores firmes, fluidez en las cargas para los negocios concretados y las lluvias ayudan a los productores a meterle más kilos a la hacienda, por lo que casi no se concretaron negocios. De todos modos, tener a los frigoríficos brasileños interesados por ganado uruguayo, es una gran tranquilidad para el productor, porque la puerta está abierta y siempre es una opción más, y los precios ofertados ayudan a sostener el mercado.

Por otro lado, más allá de las lluvias, casi no hay oferta de animales de reposición y eso obliga a los invernadores a aprovechar la abundancia de pasto actual.

"La oferta de ganado preparado es casi nula en todas las categorías y los pocos negocios que se van concretando, se cargan en 3 o 4 días", aseguró a El País el consignatario Pablo Reyes, principal de Rodeos.

Esa demanda es la que mantiene los valores de US$ 2,30 por kilo de carne -a levantar y a 30 días de plazo de pago-, para los novillos pesados. En novillo tipo abasto (más liviano) se paga entre US$ 2,15 y US$ 2,20 por kilo, la vaca gorda buena a US$ 2 y las vaquillonas especiales que pesan entre 390 y 400 kilos en las plantas frigoríficas, valen US$ 2,10 por kilo de carne.

Según Pablo Reyes, "hay muy poquita oferta" y serán "días muy complicados hasta que no pase la primera semana de enero, porque antes de esa fecha no creo que se vuelva a armar la oferta". A esta altura del año los ganaderos están de vacaciones y, por primera vez en muchos años, les sobra el pasto en los campos.

CAMBIO. Un ejemplo latente, que contrasta drásticamente con la situación que se registraba un año antes, es el norte del país, donde están los suelos de basalto que sufren primero la ausencia de agua y pierden rápidamente su pastura natural.

"La situación de los campos está diametralmente opuesta a la de un año atrás, donde estábamos en plena sequía, con campos con muy poca disponibilidad y muy baja calidad de pasto", admitió Danilo Bartaburu director de la Regional Norte del Plan Agropecuario (IPA).

Hoy hay un crecimiento muy exuberante de las pasturas, aunque esto no quiere decir que los tapices del campo natural se hayan recuperado totalmente.

"Después de una sequía muy extensa como la que tuvimos el año pasado, sobre todo el entramado del campo natural -la densidad de la pastura-, tarda dos o tres meses en recuperarse", recordó el técnico.

De todos modos, reconoció que hubo "una recuperación brutal del campo natural y es mucho más notoria, principalmente en aquellos predios que hicieron ajustes de carga cuando apretó la seca. En esos establecimientos los ganados recuperaron más rápido su condición corporal".

En otros donde no se tomaron medidas, ni se suplementó el ganado para paliar la crisis forrajera impuesta por el fenómeno climático, los rodeos de cría tardarán dos o tres meses más en recuperar su condición y quedarán preñados tarde, dificultando un nuevo entore en la próxima temporada de servicios. Esos ganados que parirán tarde el año que viene, dificultarán el manejo en los predios y costará mucho recuperarlos.

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