28 de octubre de 2011 10:16 AM
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Incorporan a los veterinarios al sistema de vacunación antiaftosa

Los productores podrán comprar la vacuna tanto a los entes sanitarios locales como a los veterinarios de la actividad privada. Ya hay voces en contra: el diputado Juan Casañas dice que la media atenta contra los pequeños productores y pone en riesgo el status sanitario del país.

El Servicio Nacional de Sanidad y Seguridad Agrolimentaria (Senasa) oficializó este jueves la desregulación del sistema de vacunaciones con la incorporación de los veterinarios al Plan Nacional de Erradicación de la Fiebre Aftosa.

El presidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación, Juan Casañas, consideró que “esta nueva disposición puede implicar serias dificultades en los controles de calidad y en las cadenas de frío, así como en el control de la aplicación de las vacunas, y sin dudas atenta contra un sistema solidario que cubre su costo a favor de los pequeños y medianos productores”.

El diputado radical aseguró: “debemos estar absolutamente a favor de los veterinarios para que puedan ejercer su profesión en la forma más amplia posible, pero no queremos que otros intereses económicos tiren por la borda tantos año de esfuerzo mancomunado y hagan peligrar el status sanitario de nuestro país, además de perjudicar a los pequeños productores”.

La medida, publicada en el Boletín Oficial, establece que las dosis comercializadas por veterinarios deben almacenarse en los depósitos de frío de los entes sanitarios.

La resolución 368/11 del Senasa establece que a partir de ahora los productores ganaderos podrán comprar la vacuna antiaftosa tanto a los entes sanitarios locales como a los “veterinarios de la actividad privada”.
 
Se trata de los profesionales de “la jurisdicción de cada plan local de vacunación autorizados a participar en el Plan Nacional de Erradicación de la Fiebre Aftosa en la comercialización y/o aplicación de la vacuna antiaftosa sin relación de dependencia con el ente sanitario local”.

De todas maneras, la norma indica que las vacunas adquiridas por veterinarios privados autorizados deben ser enviadas directamente desde el laboratorio al depósito de frío del ente sanitario “a fin del control y preservación de la cadena de frío”.

La resolución expresa que los veterinarios sólo pueden participar en su propia jurisdicción y que deben suscribir como mínimo 45 días antes de la fecha de comienzo de cada campaña de vacunación un “Acta Convenio” con el ente sanitario.
 
Esa firma es “a fin de establecer las pautas de adquisición, provisión, manejo y comercialización de la vacuna antiaftosa”.

Los veterinarios además deben abonar al ente sanitario el costo administrativo en concepto de frío y recursos afectados al mantenimiento y control de la vacuna “según costo y modalidad que se acuerde entre las partes a fin de mantener la sustentabilidad y solidaridad del sistema”.

También se establece que la implementación de un “stock permanente de vacuna antiaftosa para emergencias” de un mínimo de 10% de las existencias de bovinos/bubalinos de la jurisdicción del plan local de vacunación.

“El que debe ser provisto en forma proporcional por el ente sanitario local y los veterinarios de la actividad privada autorizados a participar en el Plan Nacional de Erradicación de la Fiebre Aftosa en la comercialización de dicha vacuna”, dice la norma

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