28 de octubre de 2011 11:20 AM
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Sin dejar de intervenir, el Gobierno modificará la venta de trigo y maíz

Asignará 40% de la cosecha al mercado interno y el resto para el exterior. Buscan que exportadores compitan por ese saldo.

Promocionado como una instancia superadora del actual esquema, pero sin abandonar la política de intervención comercial, el Gobierno nacional pondría en marcha en los próximos días un nuevo sistema de comercialización para el trigo y el maíz.

Ese fue el compromiso asumido esta semana durante una reunión que autoridades del Ministerio de Agricultura de la Nación mantuvieron en Rosario con representantes de Agricultores Federados Argentinos (AFA), los creadores de la iniciativa original que luego fue reformada con el aporte de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El nuevo esquema propone dividir la producción de los cereales para el mercado interno y la exportación. Del total cosechado, los productores deberán destinar 40 por ciento al abastecimiento doméstico y el resto de libre disponibilidad a la exportación (60 por ciento). De esta manera se busca que los exportadores compitan por la totalidad de ese cupo para la exportación y que el precio que reciba el agricultor se aproxime lo más posible al FAS teórico (precio lleno).

 

Moreno decide. “Se trata de que los registros de operaciones de exportaciones (ROE), que actualmente se adjudican a los exportadores en base a cuotas previamente asignadas, deban ser tramitados a partir de certificados de mercadería destinada al mercado externo asignados en cabeza de los productores al momento de cosechar los granos”, sostiene el texto de la iniciativa que será puesta a consideración del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien decidirá su futuro.

De ser aprobado, el anuncio sería efectuado por la propia presidenta Cristina Fernández. El apuro de Agricultura es a los fines de poder incluir dentro del futuro modelo el remanente de trigo de la campaña pasada. Se calcula que, a menos de 40 días para el inicio de las tareas de recolección del cereal 2011/12 aún habría cerca de tres millones de toneladas sin comercializar.

Modalidad. Si bien desde Agricultura reiteran que el esquema necesita pasar el filtro del secretario Moreno para su puesta en marcha, en los papeles la operatoria incluye una serie de pasos, que van desde la siembra hasta la exportación.

Al inicio de la cosecha, la cartera agropecuaria nacional será la encargada de determinar cuál es el porcentaje de saldo para la exportación, a partir de las proyecciones de producción, volumen necesario para atender la demanda del consumo doméstico y reserva para semilla. En el esquema propuesto al Gobierno, los números son 40 por ciento para el consumo interno y 60 por ciento para la venta al exterior.Cuando levante su cosecha y antes de su comercialización, el productor deberá tramitar ante Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) la obtención de los certificados de mercadería destinada a la exportación, que serían por el 60 por ciento del total cosechado.

Los productores que se encuentren inscriptos ante la Afip y los monotributistas deberán informar, a través de la página web del organismo, la clave única de identificación tributaria (Cuit), producto sembrado, volumen cosechado y ubicación del lote, entre otros datos. De resultar aceptada la solicitud, luego de superar los controles formales y consistencia con las declaraciones juradas de la siembra, el productor podrá descargar el certificado respectivo extendido a su nombre y con su correspondiente numeración.

El incumplimiento de la declaración de cosecha impedirá registrar contratos de venta de sus granos (según la resolución general 2.596). Los certificados serán divisibles y transferibles. Se establecerán plazos máximos para declarar la cosecha, por ejemplo 28 de febrero para el trigo y 31 de agosto para maíz. El trámite de solicitud de los certificados podrá hacerlo el acopio, cooperativa o corredor en nombre del productor.

Más competencia. Cuando el productor comercialice sus granos, podrá transferir o no simultáneamente certificados por un volumen equivalente.

Para tramitar la obtención de los ROE, el exportador deberá presentar los certificados por un volumen equivalente al que pretende exportar. Contra la presentación de garantías suficientes (avales bancarios, seguros de caución), el exportador podrá recibir los ROE y contar con un plazo de 30/60 días para completar la presentación de los certificados.

La idea presentada al Gobierno contempla la posibilidad de que en el ámbito de las Bolsas de Cereales se cree un mercado de negociación de certificados de trigo o de maíz destinado al exterior, al que recurrirán los exportadores u otros operadores habilitados por la ex Oncca para comprar y vender granos y que necesiten certificados para tramitar los ROE.

Desde la Subsecretaría de Agricultura se indicó que la intención oficial es que no haya un negocio de certificados y que el objetivo es definir en cada región, en función de la calidad del trigo producido, cuál es el porcentaje que se destinará al mercado doméstico y a la exportación. Por ejemplo, en Entre Ríos, donde no hay calidad panadera, la proporción podría ser 80 y 20 por ciento; la producción del sudeste de la provincia de Buenos Aires también merecería otra consideración.

Los exportadores podrán optar por registrar anticipadamente declaraciones juradas de ventas al exterior sin contar con los correspondientes certificados. Pero, para completar el trámite de obtención de los ROE, deberán presentar los certificados respectivos.

Si bien el titular de la Bolsa de Rosario, Cristián Amuchástegui, asegura que la mejor condición para la comercialización de granos sigue siendo la libre competencia, el modelo puesto a consideración del Gobierno es un paso adelante luego de cinco años de intervención en los mercados de cereales.

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