28 de octubre de 2011 16:44 PM
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Promesas para el 2012 (Susana Merlo)

Después de generar un desaguisado fenomenal que llevó, entre otras cosas, a que prácticamente no hubiera mercado local durante buena parte del año y que se acumulara alrededor de 30% de la producción sin vender, ahora los funcionarios “responsables” del asunto salen a proponer una liberación relativa de la comercialización del trigo y del maíz… pero, ¡para el año que viene!

Mientras, todavía unos 3/4 millones de toneladas de trigo y alrededor de 5 millones de toneladas de maíz de la cosecha vieja siguen guardados, generando gastos, y perdiendo calidad y precio en el mercado internacional.

¿Hacían falta 5/6 años para darse cuenta del error de las medidas adoptadas?

¿Era necesario considerar “enemigo” a todo aquel que alertaba sobre la errónea estrategia de despegarse del mercado internacional y poner fuertes restricciones internas como el invento de los controvertidos Roes, un permiso de exportación que solo sirvió para embarrar el mercado y beneficiar sólo a algunos (privados y no privados…)?

¿Qué pasa ahora con las millonarias transferencias de recursos que se hicieron desde la producción hacia otros eslabones de la cadena como la exportación, la industria, los polleros, etc., pero que no sirvieron siquiera para imponer cambios estratégicos estructurales ni para beneficiar a los consumidores?

¿Alguien se hace cargo del desaliento a la producción de cereales que implicaron las cuestionadas medidas que impidieron que la Argentina creciera, aunque sea, al ritmo que lo hicieron los países vecinos alentados por los extraordinarios precios internacionales que hubo hasta hace unos meses atrás?

¿Y lo que Argentina dejó de ganar al exportar mucho menos?

¿Y el costo de la pérdida de mercados, algunos estratégicos como el del trigo a Brasil y, además, todos muy costosos para recuperar?

Por supuesto, y no podía ser de otra manera, la nueva propuesta (pretendidamente correctiva, aunque sin reconocerlo públicamente) es engorrosa, rígida y también intervencionista, con el peligro extra de que quienes “intervienen” no tienen idea del negocio, y de ahí los malos resultados obtenidos hasta ahora.

Naturalmente, ante esto, los productores que no pueden creer que les “prometan” soluciones recién para la campaña 11/12 cuando siguen sin poder vender la anterior, justamente por la sumatoria de intervenciones oficiales, mantienen su esquema más o menos conservador: hacen lo mínimo seguro (por clima y precio), invierten lo menos posible, regulan las pocas posibles con cuentagotas y esperan para ver que pasa…

Es obvio que así ni se produce todo lo que se podría ni se obtienen los rindes que serían factibles si se utilizara toda la tecnología disponible (y que los productores conocen de sobra).

Se condena a la producción del país al achicamiento…

Sin embargo puede haber una compensación: ¡otra vez la soja! Es que la oleaginosa sigue teniendo la ventaja insustituible de su comparativo bajo consumo local, lo que determina que tenga relativamente pocas intervenciones, más allá del extraordinario 35% de retenciones que se le aplican, y que constituyen un ingreso formidable para el Gobierno.
Por otra parte, si bien sobre el trigo y el maíz el impuesto a las exportaciones es mucho menor, la realidad es que los recortes adicionales hacen que la retención efectiva de ambos cereales se ubique en alarmantes 44%/52%.

Así, asegurado el abastecimiento para el mercado interno (de hecho, con lo que hay almacenado del ciclo pasado se podría “saltear” tranquilamente la próxima campaña casi sin sobresaltos en ambos granos), a los funcionarios de turno tampoco les preocupa demasiado una eventual profundización del desfase entre cultivos que permita que la soja de un nuevo “saltito” de producción y recupere los volúmenes de hace algunas campañas atrás, superando otra vez los 50 millones de toneladas, que permitirían engrosar tanto las arcas fiscales (vía retenciones) como el ingreso de divisas por exportaciones. Y este tema se prevé crucial para 2012, sobre todo si los precios internacionales no se recuperan a los niveles de principios de año.

Bueno para el Gobierno, malo para el país.

En tanto, los productores que puedan harán soja, los que tengan humedad algo de cereal, y el campo, el suelo, las rotaciones ¡bien gracias! Deberán esperar a la cosecha 2013…

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