28 de octubre de 2011 11:09 AM
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¿ Por qué los productores no trabajamos pensando en lo que pasará con la carne más allá de la era K ?

l kilo de carne en Argentina vale hoy en dólares prácticamente lo mismo que en USA, Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay antes de la aftosa.

La publicación de CARBAP reza “la única verdad es la realidad” y con números demuestra cómo entre 2005 y 2011 se perdió el 20% del stock vacuno, se redujo el consumo individual de carne en la misma proporción, se exportó un 60% menos mientras el precio del asado aumentaba un 300%.
Esto es historia argentina y en los próximos años difícilmente podamos arrimarnos a lo que los ganaderos creemos necesita nuestro sector para florecer.
Últimamente estoy escuchando repetidamente frases como estas de productores locales:

“Nunca la vaca valió tanto en dólares, en cualquier momento tiene que bajar”. “Es el momento de salir y recomprar todas las vacas a mitad de precio en poco tiempo, lástima que no puedo por lo que hay que tributar de ganancias”. “La tierra tiene que bajar, mirá lo que valía hace 15 años”.
Por otro lado leo diversos analistas que opinan que el gobierno de un país no puede torcer la corriente económica imperante en el mundo o ir a contrapelo del mismo por mucho tiempo. Intentan nadar contra la corriente por un tiempo hasta que la fuerza de los mercados los arrastra.
A pesar que se han hecho esfuerzos importantes para evitarlo, el kilo de carne en Argentina vale hoy en dólares prácticamente lo mismo que en USA, Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay antes de la aftosa.
¿Entonces porqué los productores no miramos el mundo y trabajamos pensando en lo que pasará con la carne más allá de la era K?
Quizás quedamos marcados a fuego por la década de la convertibilidad en la que nos formamos la mayoría de los actuales empresarios. Y con esas premisas continuamos un esquema de supervivencia que básicamente nos motiva a retener cuando vale o tenemos pasto y vender cuando baja o nos quedamos sin comida para las vacas.
En los últimos 10 años de la Argentina ganadera, el que hizo proyectos de inversión con el clásico cálculo de rentabilidad nunca entró al negocio. En cambio los que tomaron decisiones mirando el mundo y el rol de nuestro país en el mercado internacional difícilmente hayan errado el objetivo.
Es cierto que se ha perdido mucho capital entre los que se bajaron a mitad del camino porque no pudieron o no quisieron esperar, a pesar que todos sabíamos que la situación de precios locales iba a cambiar aunque no supiésemos en qué momento iba a suceder. En 2002 se necesitaban 10 novillos de 400 kg para comprar una notebook, hoy se compra con 1 sólo novillo del mismo kilaje, y en 12 cuotas sin interés mientras que el animal se cobra a siete días.
Más allá de esta y otras crisis que se concentran en Europa y USA, producto de la pérdida de poder de occidente frente a los países asiáticos, el mundo camina hacia los alimentos impulsado por la demanda de los países en desarrollo.
La carne vacuna no es ajena a este fenómeno. Hay varios datos que así lo demuestran:

EEUU está completando un largo ciclo de liquidación de su rodeo vacuno, recuperando el primer lugar como exportador en 2011. Esto debe cambiar irremediablemente en el corto o mediano plazo, dejando un lugar extraordinario a los países que estén preparados para abastecer toda esa demanda.
Los precios de la carne en el mundo ya no se resienten como antes frente a las crisis mundiales. Entre 2005 y la actualidad el precio promedio de la tonelada exportada subió de 1800 a 4800 USD.
El mercado internacional del maíz seguirá con valores sostenidos amparado por la demanda para biodiesel mientras que en Argentina seguirá pisado por el gobierno, lo que la convierte en más competitiva aun para convertir carne. Esa es una de las razones por la que USA sigue liquidando hacienda, en una cadena totalmente estructurada en función del precio del maíz.
Las monedas del sudeste asiático están subvaluadas, en algún momento deberán hacerse más competitivas y son esas naciones las que están concentrando la importación de carne. 40 millones de chinos emigran a la ciudad por año, o sea que una Argentina entera que pasa a componer la nueva demanda cada 12 meses.
Estos son sólo algunos de los datos que deberíamos tener en cuenta para pensar en la Argentina ganadera del año 2020.
Está en nosotros seguir especulando que la vaca a mil dólares es cara, o sacarnos el barro de encima y comenzar a mirar el horizonte cuando vaya levantando la cerrazón.

B. Castillo

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