29 de octubre de 2011 10:51 AM
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Debate amplio por la ley de tierras

CompartiremailFacebookTwitterEl país comenzó a debatir la llamada ley de tierras. En esa discusión deberían ser llamados todos los actores de la producción y de la comercialización de tierras que podemos aportar otra visión sobre el tema. Es un error considerar la tierra un “bien estratégico”. Lo “estratégico” es la producción que se hace sobre la […]

El país comenzó a debatir la llamada ley de tierras. En esa discusión deberían ser llamados todos los actores de la producción y de la comercialización de tierras que podemos aportar otra visión sobre el tema.

Es un error considerar la tierra un “bien estratégico”. Lo “estratégico” es la producción que se hace sobre la tierra. El comunismo también pensó que lo estratégico era la tierra y no la producción y terminó, como todos sabemos, con el mayor desabastecimiento de alimentos para su propia población.

El productor precisa de capital de trabajo, el que cada vez debe ser más intensivo. Si bien la producción física por hectárea es cada vez mayor, también lo es el capital que se necesita para poner en producción esa tierra.

Pero, y aquí está el problema oculto, el Estado, con sus políticas, se ha empeñado en descapitalizar al productor agropecuario.

Sólo tomando el período 1983-2010 (en democracia), el sector transfirió al Estado vía retenciones a las exportaciones y al principio del período, vía doble mercado cambiario, nada más y nada menos que 100.000 millones de dólares. Para el año 2011, se calcula una transferencia vía retenciones de otros diez mil millones.

Para tomar dimensión de las cifras que hablamos, si tomamos el valor de un campo agrícola a un valor promedio de US$ 10.000 la hectárea, esta transferencia “forzada” equivale a 10 millones de hectáreas, es decir, la tercera parte de la pampa húmeda. Y este año marcha otro millón de hectáreas.

Esta es la causa. La venta a extranjeros es el efecto. Si no combatimos las causas mal vamos a solucionar el problema, atacando el efecto. Lo que vamos a conseguir es concentrar la tenencia de la tierra, y que cada vez haya menos productores. Entre 1983 y el año 2001 desaparecieron 100.000 productores y se calcula que entre 2001 y hoy en día han desaparecido otros 40.000 productores más.

¿Y la preocupación es quién compra la tierra? Es casi kafkiano pensar así. Legislemos como cualquier país serio un régimen de tenencia de la tierra, basado fundamentalmente en la promoción de la producción, para lo que sería fundamental tener un Plan Agropecuario Nacional que no sea un conjunto de expresiones de deseo, sino algo claro y conciso, en temas tan simples como: vamos a ser un país preocupado por nuestro mercado interno y nada más, o vamos a promocionar la producción para alcanzar metas optimistas de exportación. Habría que legislar claramente sobre los desmontes, el uso del agua tanto de superficie como subterránea, el manejo del medio ambiente, fijar una política tributaria que aliente la producción y no la espante, así como pautas claras y cumplibles sobre el trabajo agropecuario, entre otros temas. Deberían participar del boom productivo todos, sin distinción de nacionalidades. Si un extranjero da trabajo a argentinos, paga impuestos en la Argentina, produce riqueza para la Argentina y con ello genera bienestar y divisas a la Argentina, ¿cuál es la diferencia?

Un párrafo aparte merece la inversión de otros Estados en nuestro agro. Creo que allí hay que ser muy estrictos. Es más difícil de aceptar a otros Estados produciendo en nuestras tierras, para cubrir sus necesidades futuras. Lo “estratégico” es la producción y no la tierra. Nadie por más poderoso que sea podrá cargarse la tierra al hombro y llevársela del país.

No hay nada más traumático para el hombre de campo que llegar a la instancia de tener que vender su tierra, que tal vez tenga tres, cuatro o cinco generaciones en poder de su familia. ¿Alguien realmente puede pensar que a ese hombre le puede interesar la nacionalidad de su comprador?

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