29 de octubre de 2011 10:48 AM
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Hoja de ruta para cuatro años de convivencia

Varios expertos analizaron cuáles son los escenarios políticos y económicos posibles para el campo, de cara a un nuevo gobierno de Cristina Kirchner.

La contundente victoria de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del domingo pasado plantea una serie de incógnitas para la producción de cara a los próximos cuatro años: ¿se profundizará la intervención, con el consecuente aumento de la tensión en la relación entre los productores y el Gobierno? ¿Se continuará el camino del diálogo moderado iniciado con la visita oficial a Coninagro, con algunas concesiones hacia el campo? ¿O habrá una mayor liberalización en las políticas agropecuarias, para poder cumplir con los objetivos del Plan Estratégico Agropecuario (PEA) rápidamente?

En este contexto, hay otro interrogante para sumar a las incógnitas que plantea el futuro: si los precios de los granos, en particular de la soja, columna vertebral de la caja del Gobierno, seguirán siendo altos o bajos. Estas alternativas combinadas resultan en un rompecabezas de difícil resolución para saber qué escenario político y económico les espera a los productores. El primer escenario posible a imaginar es el de una profundización del modelo, con una mayor intervención en el comercio o una mayor presión fiscal, ya sea con la creación de una junta de granos o una suba de retenciones a la soja. Para los consultados por La Nacion, un escenario así, acompañado de buenos precios, no detendría la producción, pero sí bajaría la inversión en tecnología drásticamente y profundizaría la apuesta a la soja.

“La reacción lógica del productor sería invertir menos en tecnología, y eso nos quitaría competitividad, por lo cual Brasil nos sacaría nuevamente ventaja, aprovechando los precios para producir más volumen y más eficientemente”, dijeron Juan Cruz Jaime y Pablo Grosso, director ejecutivo y director de Gestión Tecnológica, respectivamente, de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).

“En un contexto así, el productor no captaría los buenos precios, porque el Gobierno aumentaría la presión impositiva. Por otro lado, éste es uno de los peores escenarios, porque lo que más afecta hoy al productor no es el precio alto o bajo, sino la incertidumbre y el cambio constante de reglas del negocio. Es preferible que el precio no sea tan alto pero que no haya tanta intervención”, destacaron Francisco Perkins y Bernardo Debenedetti, productores del Movimiento CREA.

En los pasillos del Gobierno no auguran un aumento de la intervención como el que incluye este escenario. “Los precios están con tendencia a la baja. No hay razones para pensar en aumentar la intervención, porque no creemos que vaya a haber una tensión con los precios como para tomar una medida así”, destacó un hombre cercano a las oficinas donde se decide la política económica y agropecuaria del Gobierno.

Ahora si este escenario se combinara con precios de la soja bajos, por debajo de los US$ 300, el cóctel podría ser explosivo. “Eso llevaría automáticamente a la relación campo-Gobierno al mismo estado de 2008, y en ese escenario nadie saldría beneficiado. Además, una soja de bajo precio complicaría los planes de asistencia social del Gobierno y eso obligaría a aumentar la presión impositiva sobre el campo. Es lo peor imaginable”, dijo Jaime.

“Sería una combinación poco recomendable. Hay mucho para hacer, creo que hoy todos sabemos que se puede construir mucho y que no hay que repetir escenarios como el de 2008. Además, si queremos producir 150 millones de toneladas necesitamos ir en otra dirección”, dijo Debenedetti.

“Lo de 2008 hoy se encuentra muy lejos de repetirse. Primero que veo un gobierno más dialoguista, y si bien esto no ha permitido corregir aún algunas distorsiones, me parece que el camino está más allanado que en 2008. Claro que, si no se comienzan a plasmar en los hechos y declaraciones en pos de mejorar los mercados, eso puede traer roces, pero no veo que nadie quiera repetir los errores de 2008”, acotó el corredor Javier Buján, presidente de Kimei Cereales.

El segundo escenario posible es el que la mayoría imagina de acá a 2015: el de un nivel de intervención similar al actual, combinado con un poco más de diálogo, y precios altos sostenidos por la demanda asiática. Para la industria, algunos productores y algunos referentes del oficialismo éste es el panorama más esperable (ver aparte).

“Yo me imagino al Gobierno con una intervención más institucionalizada. Nos dirán cuál es la cancha donde jugar y nosotros tendremos que jugar dentro de ella. No me imagino un cambio constante de reglas como pasó en el pasado, sino más una intervención más organizada y formalizada”, evaluó el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Luis Biolcati.

Pero si a un escenario de intervención como la actual se le suman valores de la soja bajos, para los consultados la situación sería tan mala como la peor intervención. “Si sigue la intervención y baja la soja no se dejaría de producir pero se produciría menos. Si la soja está baja y el maíz y el trigo siguen controlados, no quedan muchas salidas para los productores chicos y sólo los grandes podrían resistir. Creo que este escenario sería tan conflictivo como uno de mayor injerencia del Gobierno en el mercado”, dijo Biolcati.

Ideal e inverosímil

El tercer panorama posible es también el más inverosímil para los consultados: el de un Gobierno levantando las barreras sobre el comercio y las exportaciones y removiendo las retenciones a todos los productos, menos la soja. “Eso sería ideal, porque habría mucha más inversión por hectárea por la previsibilidad; el maíz podría ser una opción en las zonas marginales donde hoy no lo es, lo que volvería el sistema más sustentable y todo este círculo virtuoso derivaría en más trigo, más maíz, más leche, más carne”, dijo Debenedetti. “Con un contexto así, los objetivos del PEA se cumplirían en pocos años”, acotó Perkins.

“Un esquema de este tipo nos convertiría en protagonistas en el mercado mundial. E incluso podríamos superar a Brasil, porque tenemos mejores condiciones naturales y suelos, recursos humanos más capacitados y somos más eficientes. Con un escenario libre de intervención seríamos un productor de alimentos en gran escala”, explicó Grosso.

La preocupación por el peso de la intervención en el nivel de inversiones y el ánimo de los productores es tal que muchos coinciden en que en un escenario de libre comercio, un nivel de precios de la soja por debajo de US$ 300 sería soportable.

“El productor siempre supo que había variables que no se manejaban, como el clima y los precios. Pero necesita reglas claras para poder aprovechar este buen momento. En los 90 no hubo tan buenos precios, y sin embargo subió la producción, porque había reglas de juego claras y favorables”, dijeron Perkins y Debenedetti.

DIXIT

“Con un contexto de libre comercio para el trigo y el maíz, apertura de exportaciones de todos los productos agropecuarios y no intervención, el objetivo del Plan Estratégico Agropecuario de producir 150 millones de toneladas se cumpliría en poco tiempo”. Francisco Perkins. Productor Crea.

“Un escenario de mucha intervención y precios malos llevaría a la relación campo-Gobierno al mismo estado de 2008, y nadie saldría beneficiado. Una soja en baja complicaría los planes de asistencia social del Gobierno. Este sería el peor escenario”. Juan Cruz Jaima. Director Ejecutivo de CASAFE.

“Lo de 2008 está lejos de repetirse. Hay más diálogo y si bien no se han corregido las distorsiones, hay un camino más allanado. Claro que si no hay avances puede haber roces de nuevo”. Javier Bujan. Presidente de la Corredora Kimel.

“Un esquema con libre comercio nos convertiría en protagonistas en el mercado mundial. E incluso podríamos superar a Brasil, porque tenemos mejores condiciones naturales y suelos”. Pablo Grosso. Directivo de Casafe.

“Me imagino al Gobierno con una intervención más organizada. Nos dirán cuál es la cancha donde jugar. No me imagino un cambio constante de reglas como en el pasado”. Hugo Biolcati. Presidente de la SRA.

“Lo que más afecta al productor no es el precio, sino la incertidumbre y el cambio de reglas. Es preferible un escenario de precios no tan altos, pero que no haya intervención”. Bernardo Benedetti. Productor de CREA.

“Cristina tiene la oportunidad de avanzar en una transformación profunda, como limitar las ganancias de las exportadoras y normalizar el mercado y cambiar la figura de Guillermo Moreno”. Eduardo Buzzi. Presidente de Federación Agraria.

“Ojalá que se abra una etapa de más diálogo y de mayor negociación en los puntos donde no hay coincidencias, y espero que el Gobierno utilice a la agroindustria como baluarte”. Miguel Calvo. Presidente de Ac-soja.

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