29 de octubre de 2011 11:05 AM
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La gran oferta del hemisferio norte condiciona al girasol

"La siembra de girasol empezó después de las lluvias de mediados de octubre y ya se está terminando; duró 10 días", admitió un productor de Laboulaye, quien sembró sólo el ocho por ciento de la superficie agrícola de su campo con la oleaginosa.

Esa conducta esquiva con girasol se ve en otros agricultores que tienen varias alternativas para los cultivos de verano, y está asociada principalmente a su bajo precio con relación a la soja (-15%), al sorgo y al maíz. “Cuando se ofrecían 310 dólares por tonelada a cosecha, el girasol competía con el sorgo y la soja, pero luego bajó y hoy las cuentas no lo favorecen tanto”, apunta Sebastián Olivero, de la consultora Agro Tecei.

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¿Cuáles son las causas de la caída de precios? Básicamente, la gran oferta del hemisferio norte. “Está entrando al circuito comercial la producción de Rusia, que llegará a 9 millones de toneladas, contra 5,5 del año pasado; la diferencia es equivalente a más de una cosecha argentina completa y eso es una mochila para los precios”, advierte el consultor. Con esa producción Rusia podrá exportar 900.000 toneladas de aceite de girasol contra 150.000 del año pasado. También fue satisfactoria la cosecha en Ucrania: 7,5 millones de toneladas, semejante a la de 2010.

Como resultado de estas buenas producciones y las de otros países, la oferta mundial de girasol sumaría 36 millones de toneladas contra 31-32 millones de los años anteriores, un factor claramente bajista. “La sobreproducción enfrenta una demanda normal, en la que sólo cabe esperar algún pequeño aumento de las importaciones de la Unión Europea, donde hubo una mala cosecha de colza, aunque esas decisiones están muy condicionadas por los problemas económicos y financieros del bloque”, agrega Olivero.

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En nuestro país se prevé un mantenimiento o leve incremento en la siembra en zonas con menos opciones para cultivos de verano -por ejemplo, en el sur bonaerense- y en las empresas que no quisieron ubicar su producción en los mercados intervenidos de trigo y maíz.

De una expectativa de aumento nacional de área del 10% respecto del año pasado que se estimaba a mediados de año, las últimas proyecciones barajan números más conservadores, con pocas posibilidades de llegar a dos millones de hectáreas. “Es posible que se produzca una merma en la superficie sembrada con girasol en el sudoeste de Buenos Aires, que sufre nuevamente sequía”, afirmó un acopiador de Olavarría. “Con perspectivas de precios bajos por largo tiempo, el girasol será ubicado en los potreros de mediana fertilidad, no aptos para el maíz en el oeste bonaerense, donde tiene mayores posibilidades de rindes más aceptables que los del cereal”, añadió.

“No obstante, en un año con perspectivas de escasa humedad en diciembre y enero, en muchos potreros de esa zona está siendo sustituido parcialmente por el sorgo granífero, que promete un margen bruto mayor por su alto precio, con gran seguridad de rinde”, concluyó.

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