31 de octubre de 2011 13:43 PM
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La cadena del maíz pediría salvaguardias contra Argentina

CHILE : Cada vez se importa más grano partido o convertido en carne de ave, lo que está impactando la producción nacional y, según los productores pone un gran signo de interrogación sobre el futuro del rubro.

Los maiceros están preocupados. El aumento de las importaciones de maíz partido, de mezclas y de pollos desde Argentina estarían distorsionando el mercado nacional y tiene a toda la cadena productiva local, desde agricultores hasta productores de aves, con dolor de cabeza. Los agricultores, al menos, plantean que de seguir así las cosas, el futuro se vería con un gran signo de interrogación. La incógnita sobre el real impacto de la situación se despejará a mediados de noviembre, cuando el consultor Jorge Quiroz entregue un estudio que le encargaron sobre la situación.

Si los antecedentes recogidos así lo aconsejan, se recurrirá a la Comisión de Distorsiones solicitando salvaguardias, tal como ocurre hoy con la harina de trigo de ese mismo país, que llega con precios más bajos que los de mercado, debido a las políticas económicas internas trasandinas que impactan a este lado de la cordillera. Incluso, también están en revisión los resguardos para este último producto.

A mitad de precio

El problema nace, para el trigo y el maíz, por las regulaciones internas argentinas que buscan privilegiar o asegurar el abastecimiento del mercado interno. Por ello, para ambos granos las normas trasandinas imponen 25% de impuesto (retenciones) cuando lo que se exporta es materia prima. Pero si sale con algún grado de elaboración -maíz partido, en mezclas alimenticias o como pollo, que es otra forma de traer maíz por ser éste su principal alimento- la retención cae a 5%. “La aplicación de estas medidas se traduce en que el precio del maíz en Argentina sea 20% menor al del mercado internacional”, señala Patricio Crespo, presidente del Comité de Cereales de la SNA.

Además, para evitar la inflación, en la nación trasandina se subsidia al productor antes de que suba los precios por alguna alza en sus costos internos, y así se mantienen congelados los valores. Otro factor es que la autoridad maneja los registros de exportación para que no haya presión en los precios internos. Así las cosas, si a nivel internacional el precio de mercado es de 200 dólares la tonelada, el valor del maíz exportado desde Argentina es de US$ 160/ton. Entonces, el consumidor argentino -el pollero, el chanchero, el fabricante de alimentos- paga por el maíz el precio internacional menos el 20%. Eso significa que el maíz costaría US$ 160. Ese mismo maíz en Chile, puesto en Melipilla, vale 320 dólares. Exactamente el doble, dicen en la SNA.

En el caso de los productores de aves la situación sería favorable, por el lado de importar alimento más barato, pero las importaciones crecientes de pollo trasandino también los tienen preocupados.

“Los pollos argentinos que ingresan a Chile han recibido dos subsidios por parte del gobierno. Por una parte, los aranceles diferenciados de exportación -maíz y pollo- se traducen en que el productor puede acceder a alimentar sus aves con un precio de maíz artificialmente más barato que el precio internacional. Y, por otra parte, el gobierno entrega un subsidio directo a los productores de pollo que compensa el precio spot de maíz que ellos pagan en el mercado respecto del menor precio de maíz que fija la autoridad argentina”, señala Juan Miguel Ovalle, presidente de la Asociación de Productores de Aves.

Este producto más barato ha hecho que, a estas alturas, el mercado interno nacional se esté abasteciendo con 15% de pollo argentino; vale decir, 75 mil toneladas anuales. Eso representa del orden de 100 mil toneladas de maíz.

La situación se torna más insólita, respecto de distorsiones, si se considera el acuerdo de la empresa Indumotora, instalada en el país trasandino, con el gobierno argentino -todas las importadoras de autos tuvieron que hacer lo mismo- para equilibrar uno a uno sus importaciones con exportaciones de producto argentino. Y en el caso de esa empresa, se comprometieron a embarcar maíz partido a Chile, para lo que crearon una empresa, y a exportar desde Argentina piezas de auto de rally a Japón.

Y como el maíz partido no está afecto a las retenciones, ingresa al país sin sobretasas, y eso significa alrededor de 38 pesos menos por kilo de maíz entregado en destino.

“Proyectada esta situación en el tiempo, finalmente no va a haber necesidad de producir pollo ni nadie va a consumir maíz, con lo cual se va a liquidar la producción nacional de pollos y de maíz”, señala Patricio Crespo.

Una temporada difícil

Chile consume tres millones de toneladas anuales de maíz, de las cuales un millón 300 mil se producen internamente. Pero este año, dados los buenos precios internacionales, va a aumentar 15%, lo que redundaría en unas 200 mil toneladas adicionales, con lo que la oferta nacional podría llegar al millón 500 mil toneladas, es decir, coparía el 50% del consumo total.

Ante eso, los analistas advierten que se podrían generar presiones en las plantas de servicios, porque va a haber mayor cantidad de maíz disponible y la capacidad instalada es la misma. Previendo esto, tanto las plantas de servicios, los actores de la industria -polleros y chancheros-, dadas las prácticas comerciales existentes, ya que se ven en la necesidad de abastecerse con tiempo -tienen producto importado en bodega-, llegaron a acuerdo con los productores para ver manera de terminar con las distorsiones.

Lo que ve la cadena del maíz es que las distorsiones de precios de Argentina significan hoy que estén entrando cerca de 500 mil toneladas de maíz partido, 700 ton de mezclas alimenticias y 500 mil ton de sorgo a un ritmo que califican de impresionante. Tal es el boom en Argentina, que ya se han instalado industrias para producir en Córdoba y Mendoza, a donde llegan trenes con maíz que es molido y rápidamente puesto en camiones que en gran número pasan a Chile y se devuelven, porque el maíz partido es inestable y si no se consume rápido se echa a perder, por lo cual se ha construido toda una logística.

Lo que ve la industria nacional es que está cambiando el precio de referencia para el mercado local.

“La proyección de estas importaciones implica la posibilidad de que en la próxima temporada lo más probable es que ya no se traiga maíz entero, sino preferentemente maíz partido, mezclas y sorgo. Y esto muy probablemente va a determinar que el precio del maíz tenga como referencia el costo alternativo de importar maíz partido, eso significaría una caída del precio de más de 38 pesos”, señala Crespo.

Distinto opina el presidente de los productores de aves. “Los altos precios internacionales del maíz durante 2011, han significado un cambio en la matriz de importación de granos, principalmente desde Argentina, con una baja en los ingresos de maíz en grano durante el período 2007-2010, sustituida por otras fuentes de energía como el sorgo, el maíz partido y las preparaciones alimenticias. Lo anterior, constituye un proceso de ajuste normal de los mercados y dista mucho de significar que no se importará más maíz en grano o que el precio de referencia a futuro serán las mezclas alimenticias o el maíz partido”, señala Ovalle.

Eso sí, las distorsiones unieron a la cadena del maíz.

“El estudio en el cual estamos participando con otros actores de la cadena maíz-carne tiene como propósito objetivizar la discusión con argumentos cuantitativos y demostrables de las distorsiones que genera la política argentina sobre la producción nacional de maíz y carnes”, señala el presidente de APA. 

 El caso del trigoEl Comité de Cereales de la SNA, a la vez, está tramitando la renovación de la sobretasa arancelaria para la harina de trigo. Una vez al año se presentan antecedentes ante la Comisión de Distorsiones para que establezca la sobretasa, pero esta vez hubo un inconveniente. Sólo existe información oficial de precios en Argentina. Y los valores a los que se accedió no representaban los del mercado, ya que estaban más de 50 dólares bajo los de mercado. Eso daba como resultado una sobretasa menor. De 17% bajaba a 9,7%, lo que no corrige las distorsiones. Advertido de la situación, el tribunal económico se mostró dispuesto a reconsiderar el tema. La tarea ahora es recoger precios efectivos para replantear la tabla.

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