31 de octubre de 2011 03:42 AM
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Partida optimista : Temporada de exportaciones frutícolas 2011-2012

Firme demanda en Estados Unidos, crecimiento de China y buen clima plantean una mirada positiva en el comienzo de la campaña exportadora frutícola.

Todavía no ha salido una caja de uva de mesa desde Valparaíso. Estamos en el minuto uno de la temporada frutícola. Falta un mes para que las exportaciones comiencen a tomar vuelo. Sin embargo, se respira un aire de optimismo entre agricultores y comercializadores frente a la temporada frutícola 2011-2012.

Una paradoja si se piensa que el mundo arrastra varias semanas de malas noticias en los mercados financieros. En Chile, las autoridades económicas han comenzado a revisar sus proyecciones a la baja.

¿Se volvieron ciegos y sordos los fruteros chilenos? Para nada. El buen ánimo tiene razones sólidas. La demanda en Estados Unidos luce fuerte y los importadores se han mostrado bastante activos a la hora de negociar contratos con las exportadoras nacionales.

Lo que es aún mejor es que el dólar resucitó en los últimos meses. Aunque antiguamente los $500 en que se transa por estos días la divisa hubieran generado críticas agudas, hoy es visto con cierto signo de satisfacción por los agricultores. La razón está en la comparación que hacen frente al pésimo nivel que tuvo en el último par de temporadas, en que se paseó en torno a los $450.

El alza del dólar, aunque no es para destapar una botella de champaña, era un elemento que no estaba en los cálculos de los resignados productores y que va a mejorar la rentabilidad de sus huertos.

En forma paralela, el invierno y la primavera han sido benignos para la producción. El mayor problema está en la parte alta del valle de Copiapó, que perdió buena parte de la producción de uva de mesa por las nevazones. Sin embargo, en el resto del país se espera una situación normal gracias, hasta ahora, a la ausencia de lluvias primaverales.

A ello hay que agregar una solidez de mercados no tradicionales para Chile, como China, Rusia y el sudeste asiático, que compensan las dudas sobre el comportamiento de los consumidores de Europa.

Sin embargo, no todos son buenos augurios. El aumento del costo de la energía, que impacta en el funcionamiento de los packings, y la cada vez más escasa mano de obra rural, siembran preocupación.

A continuación, un análisis de las principales tendencias que marcan el inicio de la temporada frutícola 2011-2012.

Oportunidades chinas

Lubiao Zhang tenía claro que sus palabras eran esperadas con gran interés.

“Todos dicen ‘vamos a China”‘, lanzó al inicio de su exposición. El escenario era un amplio salón, con varios centenares de productores y exportadores atentos a su conferencia sobre el mercado de la uva de mesa en ese país asiático, en un encuentro organizado por la Asoex el martes pasado en Santiago.

El investigador chino explicó el fuerte aumento de la producción de uva en la potencia oriental. “A nosotros nos gusta la uva porque es una fruta muy fresca. El mejor ingreso de las personas ha hecho que los precios se hayan elevado”. Más de alguno de los asistentes a la conferencia comenzó a sacar cuentas alegres. Después de todo la uva de mesa representa la mitad de la producción de fruta chilena.

La realidad es más complicada de lo que parece a primera vista. Tras una década de exportaciones de uva de mesa a China, todavía ese mercado representa sólo el 5% del total que vende Chile. El principal cuello de botella es la concentración en pocos puertos de llegada -Hong Kong, Guangzhou y Shanghai- hace difícil manejar grandes volúmenes, pues los canales de distribución se saturan rápidamente. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la fruta se vende a nivel local y que hay poca penetración de los mercados al interior de la potencia asiática. Por eso los expertos recomiendan que esta temporada se abra el abanico de puertos de llegada, como forma de hacer más ágil la comercialización.
 
Además, hay que coordinar mejor las fechas de llegada de los barcos fruteros a China, para evitar los problemas de la temporada 2010-2011. En la semana 18, que marca el peak de los envíos, arribó más del doble de uva que en la temporada anterior, y los precios se desplomaron.

“Si mejoramos nuestra comercialización en China, en un plazo de cuatro años podemos triplicar nuestras exportaciones a ese mercado. El efecto que provocaría ese movimiento sería mayúsculo, pues significa sacar millones de cajas de otros mercados, por lo que subirán los precios”, explica Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

Demanda fuerte en EE.UU.

De buenas a primeras es difícil de comprender. El ánimo de los consumidores de Estados Unidos está por los suelos. El desempleo y la gris perspectiva económica del país son titulares constantes de los medios de comunicación. Por otro lado, pocas veces se recuerda un interés mayor de los importadores norteamericanos por asegurar contratos con fruteros chilenos. Una noticia muy importante, pues ese mercado sigue siendo, por lejos, el más importante para nuestra industria.

La explicación tiene varias aristas. En primer lugar, ante las crisis económicas, los consumidores gringos tienden a salir menos a restaurantes y permanecen más en casa, lugar en el que comen más fruta como postre.

Además, hay una insistente campaña estatal para aumentar el consumo de frutas para reducir los inquietantes índices de obesidad que sufre Estados Unidos.

Finalmente, está la “infidelidad” comercial de los fruteros chilenos, que han abierto nuevos mercados, lo que ha disminuido la oferta destinada a las tierras del Tío Sam. A modo de ejemplo, en la temporada pasada la producción de uva de mesa chilena subió en 7%, mientras que las exportaciones a EE.UU., cayeron en idéntico porcentaje. La menor presión de oferta asegura mejores precios y una más rápida comercialización.

Producción en buen pie

 Primero, la noticia mala. Las nevazones que cayeron en la parte alta del valle de Copiapó dañaron una parte relevante de la uva tempranera de Chile. Las estimaciones iniciales hablan de 2 millones de cajas menos.

Otro punto negativo es el menor acceso a agua. No se trata sólo de reclamos de los productores nortinos.

En la zona central los canales corren con la mitad o hasta un tercio del agua normal. a la fecha. De mantenerse esta situación por varios meses, podría perjudicarse el remate de la temporada.

Ahora, varias buenas nuevas. En primer lugar, la producción del resto del país viene sana y abundante.

La primavera escasa en lluvias ha sido muy relevante, pues no ha dañado la cuaja. Aunque en uva de mesa, por lo extenso de su cosecha, nadie se atreve a dar un pronóstico, sí hay pistas de buenas producciones en cerezas, que subirían en 9%, y de arándanos, con un alza de 15%.

En tanto, en California la producción está complicada, lo que despejaría el mercado para la llegada de la oferta chilena. Este otoño del hemisferio norte ha sido bastante complicado para los productores gringos debido a las fuertes lluvias. Se habla de que el agua caída supera en cuatro veces lo normal a la fecha. El resultado es que la vida de poscosecha de las frutas se reduce en cuanto a duración y calidad.

“No hay que entusiasmarse demasiado con altos precios al inicio de la temporada. Finalmente son contraproducentes, pues trancan la comercialización. Los supermercados sencillamente dejan de comprar, lo que perjudica la venta del resto de la temporada. Por lo tanto, mi recomendación es no especular”, afirma Juan Colombo, gerente de uvas de mesa de Subsole.

El gran salto de los chicos

John Giles comenzó con una queja su discurso. “Todos hablan de China, pero nadie dice que Rusia importó en la temporada pasada tanta fruta chilena como ese país”, señaló la semana pasada en el seminario de la Asoex.

La verdad sea dicha, la gran novedad de la industria frutícola es el boom de exportaciones a mercados poco llamativos. 

Incluso países del sudeste asiático se han disparado. Por ejemplo, en Indonesia la demanda por uva chilena pasó a 8.988 toneladas en la temporada 2010-2011, 228% más que en la campaña anterior.

Corea del Sur también marca pauta, pues se trata de un mercado más grande y más consolidado que los del sudeste asiático. A pesar de ello, la temporada pasada subió en 25% su compra de uva de mesa chilena, totalizando 39.195 toneladas.

Por lo que se ve, los chicos pueden dar la nota alta esta temporada.

 Opiniones

Alfonso Prohens, productor de Copiapó.
“Soy optimista respecto de esta temporada, a pesar de los problemas que tuvimos en la parte alta de Copiapó. Un punto importante es el problema productivo que tiene California con su uva, lo que va a quitar competencia para nuestra oferta tempranera. Eso sí, el punto negro es la aguda falta de agua que enfrentamos en el valle por la llegada de las empresas mineras”.

Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.
“Algunos hablan de que esta puede ser una temporada excelente. Soy más moderado en mi proyección y creo que va a ser buena, pero no espectacular. En general, los mercados van a estar muy bien, pero hay que ver qué sucede en Europa, en que los consumidores están más temerosos y Sudáfrica va a marcar una mayor presencia”.

Cristián Allendes, fruticultor Región Metropolitana.
“Hay que aprovechar el buen momento del dólar. Los agricultores tienen que tomar forwards para respaldarse, pues, lo más probable es que en el largo plazo ese nivel de precios no se sustente. En todo caso, soy optimista respecto de la demanda externa. Los mercados emergentes en Asia que se están abriendo como destinos de exportación para nuestra fruta”.

Carlos Ferrer, director SunnyRidge.
“Creo que los precios de los arándanos van a estar buenos. Los importadores de Estados Unidos están muy activos en su demanda por berries chilenos. Asimismo, la creciente demanda de la agroindustria le quita presión de comercializar los fuertes aumentos de producción que registra el país. Además, China puede ser un mercado muy interesante, aunque no hay que volverse locos si se abre esta temporada”.

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