29 de diciembre de 2009 21:40 PM
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Uruguay   –   Los mismos rumiantes

Se trata de los mismos rumiantes de nuestra ganadería. Producidos al aire libre y sin suplementación de granos.

Por lo general, el análisis comparativo de la agropecuaria neozelandesa y la uruguaya recorre el camino de los precios, de la diferencia cultural, de los mercados, del régimen de lluvias, etc., y no está mal porque explica muchas de las diferencias en los resultados obtenidos. Pocas veces hemos visto un planteo netamente productivista en donde sencillamente se haga referencia a los resultados de combinar los tres ángulos de la producción animal, léase manejo, alimentación y genética. El 17 de noviembre se desarrolló en INIA Tacuarembó el Seminario "Avances en reproducción bovina y ovina en Nueva Zelanda". El programa contenía dos tópicos: la experiencia neozelandesa en "Factores claves para preñar terneras a los 15 meses en sistemas de producción de carne bovina" y en "Cómo conseguir más de 200% de destete en sistemas ovinos intensivos". En los dos casos las disertaciones estuvieron a cargo del Prof. Paul Kenyon, del Instituto de Ciencias Veterinarias, Animales y Biomédicas de la Universidad de Massey. La producción de proteína animal a través de los rumiantes enfrenta, en el corto plazo, un escenario de cambios. Por un lado los analistas no dejan de advertirnos sobre el desfase entre la demanda y la oferta, y por otro lado la "nueva" amenaza, por tratarse de animales que poluyen el ambiente mediante el metano. Se necesita realizar ajustes en serio, para producir más, y ser más eficientes biológica y ambientalmente. A continuación presentamos una síntesis no textual de los aportes de Kenyon, en ambas conferencias. Planteo bovino El primer eslabón que determina la potencialidad del rubro es el factor reproductivo. Un vientre bovino, ¿cuántos terneros puede dejar a lo largo de su vida? Si está bien alimentado podría dar un ternero/año y estará activo hasta los 10 años. ¿Y cuándo comienza su actividad reproductiva? A los 24 meses. Si con manejo, alimentación y genética se le dan las condiciones para que sea púber a los 15 meses, logramos que ese vientre no esté improductivo nueve meses más y que a lo largo de su vida nos dé un ternero más, o sea otros 150 kg de ternero, lo que representará 15% más de productividad. Se puede y para esto hay mucho raigrás (con suelos que tienen una buena base de fósforo y a los que les agregan bastante nitrógeno), obteniéndose una ganancia de 600/700 gr/día hasta lograr el primer servicio a los 15 meses, parir un ternero vivo y poder preñarse otra vez a los 27 meses. Planteo ovino En este caso, la implementación de nuevas estrategias para la especie se realizó hace algunos años, en busca de lograr sostenidamente una mayor producción de carne ovina a través de un incremento de la señalada y, a su vez, un aumento en la ganancia diaria de peso. Encarnerada de corderas de 7/9 meses, a campo (potreros de 5 a 30 há), con una relación macho/vientres de 1:100, con un tratamiento de alimentación muy bien asignado todo el año y muy preciso a partir del diagnóstico de gestación, para diferenciar el tratamiento de las multíparas, y que sus corderos (dos o tres) pesen un total de 9/10 kg. Un parto al año con alta señalada y con una extracción de 150% en términos de kilos de carne (oveja de 60 kg produce por año 90 kg de cordero) es la ruta por la que transita el productor ovejero de Nueva Zelanda. En resumen, un buen aporte a nuestra ganadería, que se encamina a lograr más producto de calidad –y por cierto muy competitivo–, a la "uruguaya". Nuestro sistema pastoril, complementado con dietas en base a granos, es un modelo que está llamado a implementarse en los más remotos rincones del país. Los aspectos del manejo de un rodeo o una majada se van incorporando en consonancia con la "nueva" alimentación; lo determinante es la inclusión de un paquete tecnológico en los aspectos genéticos, que dote a los individuos de una mayor prolificidad*, incorporando líneas o razas con dicha característica, la tercera "pata" de la producción animal. l * La prolificidad es un carácter de baja heredabilidad (0,1), estimándose que lograr un aumento de 25/40 corderos cada 100 ovejas paridas llevaría unos 20 años de selección (Thomas, 1996).

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