30 de diciembre de 2009 06:56 AM
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Chile  2000 / 2009  :  Una década de transformaciones

Atrás quedó el agro del 2000. En la década que termina, los agroempresarios y los productores vivieron cambios profundos en su forma de enfrentar el negocio y en su salida al mundo. Qué fue lo que generó esos cambios y sus consecuencias mostramos en la presente edición.

El agro chileno del 2009 está lejos de ser el que existía a inicios de la década. No sólo porque creció hasta convertirse en un jugador cada vez más potente en rubros que a principios del 2000 sólo empezaban a vislumbrarse, sin perder presencia en los que ya había conquistado, sino porque se transformó en forma profunda la mentalidad y la forma de trabajar de todos los vinculados al sector.  Hablamos de cambios que son causa y consecuencia de eventos macroeconómicos -como los vaivenes del dólar- y de concretarse la apertura comercial del país, entre muchos otros. Y esta evolución incluso quedó reflejada en el paisaje del país.Zonas del norte, en el desierto en realidad, comenzaron a plantarse con cultivos como la jatropa -que se prueba en forma experimental para biocombustibles-, o se convirtieron en cruciales en la industria internacional de semillas, con la instalación de laboratorios y tecnología de punta más moderna del mundo. Y así en lo que a semillas se refiere, Chile pasó de ser casi un desconocido a estar entre los cinco mayores productores mundiales de semilla.En el norte chico, las viñas comenzaron a instalarse en valles que antes no se pensaba que podrían producir vinos, menos vinos premium que pudieran estar entre los top del mundo. Y no se quedaron sólo en esos valles, las parras también aparecieron por primera vez en forma "masiva" en paisajes costeros donde antes había poco o nada productivo, haciendo que el país adquiriera un nuevo rango como productor de vinos blancos, área en la que hasta ahora poco había tenido que decir.Las laderas de los cerros de la zona central se vieron prácticamente invadidas por paltos. La masificación de este cultivo -que está acompañado también por cítricos- fue la base para que Chile en forma sorpresiva se encontrara jugando en los primeros tres lugares del ranking mundial. Y en otros cerros del secano aparecieron las ovejas, que hasta principios de la década pasada estaban concentradas en Magallanes. Eso sí, esta última zona siguió siendo el reino de los ovinos nacionales y apostó, y consiguió, dar un brinco gigante en genética, procesamiento y comercialización -incluyendo posicionarse en países extranjeros- de estas carnes.Hacia el sur el paisaje también se fue modificando, las vacas y los cultivos tradicionales vieron como a medida que el 2000 se adentraba en el siglo, los frutales (con especies nuevas como el avellano europeo) y los bosques -apoyados por mejores resultados económicos y por el cambio climático que cambiaba las condiciones productivas- los empujaban más al sur. Aparecieron también riegos tecnificados, torres de telefonía celular que permitían cada vez más digitalización rural y plantas productivas. Claro que ello no significó la desaparición de los animales tradicionales. De hecho, aunque no en forma tan visible, el wagyú y las búfalas están entre las nuevas razas que tienen los chilenos.

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