2 de noviembre de 2011 13:16 PM
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El trigo es la cenicienta, el maíz, la incertidumbre y la soja, la promesa

Y si bien ellos parecen ser puramente coyunturales, la realidad es que ponen un manto de pesimismo en los mercados.

Ahora, el dólar está girando. De un tiempo de depresión, ha pasado a uno de suba. Suave, pero suba al fin.

La apreciación del dólar, seguramente, es un fenómeno momentáneo. Pero, no por momentáneo deja de ser real y, en consecuencia, es un factor depresivo sobre los precios granarios.

La situación en la U.E. sigue dando que hablar y no se nota, pese a los avances logrados, una mejora clara.

El acuerdo del Grupo de los 20, con miras a fortalecer las economías y financiar a los países en crisis, pretende recapitalizar a los bancos y evitar la caída del sistema bancario de la eurozona.

El temor de que estos países colapsen el sistema financiero europeo ha alejado a los inversores y promovido una mejora en el dólar. Más que por mérito propio, por demérito del euro.

Es que una vez terminada la euforia inicial devenida del acuerdo, los agentes fueron cayendo en la cuenta que las cosas no estaban tanto mejor.

Así los operadores giraron su atención y se centraron sobre los Fundamentals. Y… ¿qué expresan ellos?

Por una parte, la cosecha de EE.UU. ya presiona en el mercado por la magnitud de su oferta, dado que la trilla está mostrando ser un operativo ágil por el buen clima.

La cosecha ha ingresado en su etapa final, con rindes menores aceptables, aunque las expectativas no se están cumpliendo en el caso del maíz, pero con rindes mayores para el caso de la soja.

Por otra parte, se ha iniciado con éxito la campaña de cosecha en Sudamérica. El comienzo resulta auspicioso por lo que la competencia desde esta región puede resultar sumamente agresiva para lo que resta del ciclo.

Tanto en soja como en maíz, las cosas andan bien. Con respecto al primer grano, el inicio de la siembra en Brasil es muy bueno y las lluvias de Octubre en Argentina han alejado los fantasmas respecto a una mala campaña de maíz.

Por ahora, La Niña no ejerce temor alguno.

En el caso de Brasil, se estima que la producción de soja pasaría el nivel de 78 millones de toneladas, gracias a las precipitaciones que se están combinando con días secos y luminosos.

En suma, por el momento las condiciones climáticas se desarrollan en forma normal. Así, los mercados no están dispuestos a tolerar subas de precios.

Y por último, se aprecia una suave desaceleración por parte de la demanda internacional. El temor a que Asia sienta el golpe de Europa está latente.

En cuanto al trigo, está claro que este año ha sido malo. Bajo una tendencia negativa, los precios internacionales no logran mejorar. Luego de haber alcanzado un valor superior a u$s380 en febrero último, los precios actuales siguen muy por debajo.

Aunque es justo reconocerlo: ellos todavía son superiores al promedio histórico.

Pero el verdadero problema que deben enfrentar los productores está en la intervención gubernamental. Ella castiga al mercado con precios muy menores a la capacidad de pago de los molinos y exportadores. Así se observan fuertes diferenciales.

Con relación al trigo, el diferencial llega a u$s 40. Y en el caso del maíz, a u$s 70 para la cosecha vieja y de u$s 30 para la nueva.

Lo curioso es que las existencias de trigo –y de maíz-, del año anterior sin vender, son muy altas. Como nos encontramos en vísperas de la cosecha de trigo, la presión de estos stocks es sumamente negativa en la formación del precio local.

Sea lo que fuere la campaña para el país se presenta buena. Las lluvias han beneficiado a los suelos y la siembra avanza.

Manuel Alvarado Ledesma

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