4 de noviembre de 2011 02:54 AM
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No se fertiliza la soja y pierde el suelo

Los bajos índices de reposición de nutrientes, especialmente fósforo, y el esquema de cultivo de soja sobre soja ya les están pasando la factura a los suelos locales. Así, según destacó Fertilizar, el 70 por ciento de la agricultura argentina se desarrolla sobre suelos deficitarios en fósforo y el nivel de fertilización es inferior al necesario, por lo cual los suelos se empobrecen y van cayendo paulatinamente en rendimientos.

“Sembrar sin fertilizante en los suelos que están debajo de los niveles críticos de fósforo genera menos rendimientos. No sólo estamos perdiendo más rendimiento en soja, sino que a su vez, emprobecemos nuestros suelos, volviéndolos no aptos para la agricultura a futuro. Este es un pésimo negocio, ya que perdemos rentabilidad en el corto plazo e hipotecamos nuestro futuro”, comentó Pablo Pussetto, presidente de Fertilizar.

De acuerdo con Pusetto, para poder alcanzar los resultados deseados en soja sin degradar en forma irreversible los suelos, se debe aplicar al menos el doble del volumen de fósforo que se usa actualmente en la Argentina.

“Si bien la soja responde a la fertilización mucho más que diez años atrás, de acuerdo con nuestros relevamientos, muchos productores aún no lo comprobaron. Por eso hay muchos agricultores que alquilan un campo y no fertilizan, o lo hacen en índices bajos. Así se van deteriorando los suelos y encontramos que zonas adonde antes nunca había problemas de fósforo, ahora los hay, como en el norte de Buenos Aires”, acotó Jorge Bassi, vicepresidente de la entidad.

Además, según Fertilizar, están en alerta roja por el déficit de fósforo Córdoba, Santa Fe y La Pampa.

Según un estudio del INTA Balcarce, en estas provincias hay un evidente deterioro en la concentración de fósforo disponible, explicada por el mayor uso agrícola de los suelos, la baja reposición y al aumento en la frecuencia del cultivo de soja en la rotación, destacó Fertilizar.

Para empeorar el panorama, según la entidad, en esa zona sólo se fertiliza el 62 por ciento del área de soja, y generalmente, la fertilización se hace con dosis muy inferiores a las requeridas.

Por otro lado, según ensayos hechos por la entidad, aplicar la fertilización adecuada en la zona núcleo tiene buenos resultados: 500 kilos más de rendimiento con un nivel de fertilización promedio con fósforo, y 730 kilos extras de rendimiento con dosis muy altas de fertilización.

“Es el doble de respuesta al fósforo de la que había hace diez años, lo que habla de la mayor necesidad de resposición de los suelos”, destacó Bassi.

Además, según Fertilizar, hoy la relación entre el costo de reposición y la rentabilidad del productor es buena.

“La relación insumo/producto tiene valores mucho más favorables que el promedio de los últimos cuatro años. En esta condición la rentabilidad de la inversión en fertilización mejora”, comentó Pussetto.

Así, de acuerdo con el presidente de Fertilizar, los costos de reponer estos nutrientes en un lote de alta productividad representan un 20 por ciento de la renta del alquiler.

“Pero no sólo debe preocuparse el que alquila un campo, porque reponer nutrientes redunda en más rendimientos, sino los dueños, para mantener la productividad de sus tierras a largo plazo”, indicó Bassi.
El sistema soja/soja

Pero en este contexto de baja reposición, lo que más preocupa a los expertos es el esquema de cultivo soja sobre soja, no respetando el esquema tradicional de cultivo alternado de soja y gramíneas (maíz, trigo o sorgo).

“El monocultivo de soja tiene un impacto tremendo en el nivel de nutrientes. La no rotación de cultivos está impidiendo el adecuado balance de carbono e impide tener cobertura de rastrojos sobre el suelo. Si a eso encima se le suma la baja reposición, el resultado es que la sustentabilidad del sistema agrícola está en jaque”, destacó Gustavo Oliverio, coordinador de la Fundación Producir Conservando.

Según Oliverio, la única forma de volver a los esquemas de rotación recomendables es que se normalicen los mercados de los cultivos que deben rotarse con la soja (maíz y trigo).

“Se pueden pensar beneficios o desgravaciones impositivas para promover la fertilización, pero el mayor problema acá es que la rotación no se hace porque los cultivos con los que debería hacerse están afectados por las políticas oficiales. El día que los mercados de trigo y maíz se normalicen, las rotaciones se van a normalizar a la par y no vamos a tener tantos problemas con los nutrientes como ahora”, explicó el experto.

50 por ciento
Reposición de fósforo
De acuerdo con Fertilizar, sólo se repone la mitad del fósforo recomendado para los suelos agrícolas argentinos.

70 por ciento
Area con déficit
Esta sería la superficie agrícola con un nivel bajo de nutrientes.

500
Kilos por hectárea
Es el rendimiento extra logrado en la zona núcleo con un nivel de fertilización promedio..

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