5 de noviembre de 2011 11:31 AM
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Fruticultura: las primeras señales (crisis de competitividad)

Ya comenzó la ola de despidos por falta de rentabilidad.

Es realmente lamentable ver cómo evolucionan los problemas en la Argentina.

El sistema frutícola regional está en crisis desde hace años. Pese a ello, ni el sector privado ni el público se ponen de acuerdo en cómo salir de esta situación.

Y, mientras la inacción de las partes persiste, las lógicas consecuencias que arrastra la crisis golpean de lleno sobre uno de los sectores más desprotegidos de la sociedad: el de los trabajadores.

Las empresas comienzan a despedir personal y en poco tiempo veremos a más de un político rasgándose las vestiduras en busca de respuestas a una crisis que viene anunciándose desde hace ya por lo menos tres temporadas.

No caben dudas de que la ola de despidos continuará.

Que hoy Salentein, Expofrut o Moño Azul prescindan de sus trabajadores es sólo la punta del iceberg de un problema que viene manifestándose desde el inicio del invierno. Productores, pequeñas y medianas frutícolas y proveedores del sistema vienen echando gente a la calle desde hace un tiempo.

Como son casos aislados –que en su conjunto suman mucho más que los despidos de las multinacionales mencionadas– resultan difíciles de percibir. Pero existen y lamentablemente los despidos en masa seguirán estando presentes en la medida en que la fruticultura no sea una actividad rentable para productores y empresarios.

Todos los sectores son corresponsables de la crisis que vive la actividad, obviamente, algunos más que otros. En las últimas tres temporadas el deterioro que sufrió la fruticultura fue realmente llamativo; sin embargo, muchos fueron los que negaron los reclamos por la falta de rentabilidad que sufría la actividad.

Los despidos masivos que ya comenzaron a salir a la luz se deben fundamentalmente a la inflación en dólares que soporta el sistema frutícola. Todos achican sus escalas porque se ingresa a un modelo perverso donde quien más produce o comercializa más posibilidades de perder dinero tiene.

La fruticultura vuelve a contraerse y pierde espacios en el conjunto de la economía del Comahue. Frente a esto la política, una herramienta para solucionar los problemas de la gente, mira atónita y sin poder de reacción. “Soria no se va a inmolar frente a la Nación para defender la fruticultura”, dijo semanas atrás uno de los operadores del gobernador electo ante la crítica por la falta de acción de las nuevas autoridades.

Nadie cercano a Soria ni siquiera tomó contacto con los productores o empresarios para intentar interpretar lo que se viene.

Para el gobierno nacional, que todavía vive los festejos de las últimas elecciones, también “hay cosas que son mucho más importantes”.

Hace sólo un par de días el 75% de los rionegrinos votó por un cambio para la provincia. La fruticultura regional espera que el gobernador electo reaccione frente a una crisis que parece ser terminal para muchas empresas y productores.

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