5 de noviembre de 2011 11:43 AM
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PRODUCIR MAS ES POSIBLE

En el encuentro celebrado en Santa Fe, quedó claro que a la Argentina le asisten enormes posibilidades para vender alimentos en el mundo. Sólo falta aprovecharlas.

El eje sobre el cual giraron las disertaciones de la octava jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial fue el de las enormes posibilidades que tiene la Argentina para participar con mayor protagonismo en el mercado mundial de alimentos. Claro que se precisan políticas claramente definidas para incrementar la producción y así responder a las demandas actuales y las que vayan surgiendo en los próximos años.
     El encuentro, celebrado en el centro de convenciones Los Maderos, ubicado en un remozado sector portuario de la capital santafesina, congregó a especialistas de diversas ramas y contó como orador central al doctor Tabaré Vázquez, ex presidente del Uruguay.
     El Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina está constituido por los eslabones de la producción, el comercio, la provisión de insumo y servicios, industria y transporte; entre las entidades que lo forman figura la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca.
     El gobernador Hermes Binner y el presidente de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, Eduardo González Kees, hablaron en la apertura de la jornada, en tanto que la clausura estuvo a cargo de dos dirigentes gremiales: Hugo Luis Biolcati y Rubén Ferrero, presidentes de la Sociedad Rural Argentina y de Confederaciones Rurales Argentinas, respectivamente.
     El economista Enrique Szewach tuvo a su cargo una exposición que resumió el documento de la jornada, donde se ratifican los objetivos señalados; vale decir, existe una “gran oportunidad para los países con capacidad para producir alimentos”. Pero, en el caso de la Argentina, se cuestiona la aplicación de políticas intervencionistas y medidas regulatorias, impositivas y de control de precios “que tienen efectos negativos sobre la producción, mientras el gasto público no necesariamente llega a los sectores más necesitados, ni en cantidad ni en calidad”.
     En particular, se mencionó lo ocurrido con la acción oficial en los mercados de las carnes, el trigo y el maíz.
     “Resulta razonable –sostiene el documento– eliminar gradualmente los impuestos a la exportación”, para lo cual se requiere diseñar una política fiscal “en sentido amplio, incluyendo el sistema impositivo, el gasto público y la coparticipación federal”.
     También advierte que se avecina un crecimiento sostenido en la demanda mundial de biocombustibles, donde la Argentina debiera jugar un rol destacado.
     Si bien se indica que la Argentina “produjo un salto de gran magnitud en su producción agroindustrial”, las condiciones referidas a la estabilidad de las reglas macroeconómicas y la incorporación de innovaciones tecnológicas “se han desdibujado en los últimos años y están poniendo en peligro la evolución futura del sector o, al menos, no se generan las condiciones para maximizar la producción agroindustrial en sentido amplio”.
     Szewach subrayó que el gobierno argentino aplica instrumentos que limitan la producción, cuando la situación mundial demanda, justamente, lo contrario.
     Mencionó, entre otros ejemplos, que declinó ostensiblemente la producción de carne por falta de incentivos para el ganadero y, como consecuencia, más que se duplicaron los precios que paga el consumidor.
     “No me gustaría que dentro de diez años, “The Economist” volviera a escribir que la Argentina no pierde la oportunidad de perder oportunidades”, afirmó.
     Largo plazo. Por su parte, el ingeniero Marcelo Regúnaga, ex secretario de Agricultura y Ganadería, coincidió en que la Argentina “tiene una oportunidad histórica” para el crecimiento de la cadena agroindustrial, pero hizo notar que no existe una política de Estado a largo plazo.
     Regúnaga forma parte del grupo de ex secretarios del área que recientemente emitieron un documento con el análisis y propuestas sobre la situación del sector.
     Destacó el aporte que ha significado para la agricultura el mayor empleo de fertilizantes y la difusión de la siembra directa, aunque el crecimiento del sector se viene dando a razón del 4 por ciento anual, cuando podría ser mayor todavía.
     Respecto de la ganadería, puso el acento en el dato desfavorable de la pérdida de alrededor de 12 millones de cabezas bovinas.
     “El bienestar de la sociedad argentina depende de la evolución de la agroindustria”, remarcó, para pronunciarse luego sobre la reducción paulatina de las retenciones hasta eliminarlas y reemplazarlas por un anticipo del impuesto a las ganancias.
     Regúnaga dijo que debieran generarse más ingresos fiscales para las provincias y los municipios, a fin de apuntalar el desarrollo del interior.
     “La Argentina debe ser un proveedor confiable de alimentos y biocombustibles”, sostuvo, y de inmediato afirmó que el país “no tiene una agencia seria para encargarse de la promoción del comercio internacional”.
     Asimismo, dijo que el Ministerio de Agricultura y Ganadería “es débil y vacío de contenido. Debe ser fortalecido y tener participación activa en los negocios con el exterior”. En cuanto al INTA, consideró que debe ampliar sus actividades de investigación; acerca del Senasa, consideró imprescindible su redimensionamiento, porque hoy es “un ente obsoleto comparado con organismos similares de nuestros países competidores”.
     Nadie regala. Bernardo Kosakoff, ex director de la CEPAL en Buenos Aires, también opinó que la Argentina tiene una ocasión singular en el mercado internacional, “pero debe saber cómo aprovecharla”.
     “En los mercados de hoy, nadie regala nada. Hay que acomodarse para conseguir los mejores negocios”, dijo.
     Jorge Vasconcelos, vicepresidente de IERAL, dijo que, hace diez años, China absorbía el 4 por ciento del total mundial de las importaciones; hoy llega casi al 10 por ciento y, en diez años, quizás alcance al 17 o 18 por ciento.
     Juan Manuel Garzón, economista jefe de la misma institución, comentó que la producción de carnes bovina y porcina se halla estancada en el país, en tanto crece la carne aviar.
     En Brasil, Canadá y Estados Unidos, el ritmo de exportación de carne crece mucho más que el mercado interno; en cambio, es pareja la relación en la Argentina.
     En el año 2020, la Argentina podía llegar a exportar 1,8 millones de toneladas de carne; pero Canadá, el año pasado, ya vendió 2,4 millones, y Estados Unidos y Brasil exportan hoy 7 millones de toneladas cada uno.
     La soja. El doctor Gustavo Vittori, vicepresidente segundo de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, recordó que la primera exportación nacional de soja se concretó allá por los años 70, con apenas 50.000 toneladas. Hoy, la Argentina vende 50 millones.
     “La soja está financiando el enorme gasto público”, advirtió, para opinar que “las medidas de gobierno de corte progresista conspiran contra el aumento de la producción”.
     Al rebatir los argumentos de quienes cuestionan a la soja genéticamente modificada, Vittori dijo: “Lo que hace mal es el hambre, no la soja modificada. La soja ha sido una solución para combatir el hambre. Quienes atacan a la soja están contribuyendo a aumentar el hambre”.
     Falta aclarar. En el cierre, Rubén Ferrero, nuevo presidente de CRA, dijo que todavía no existen condiciones bien definidas para maximizar la producción agroindustrial, en tanto que Biolcati reconoció que son plausibles los anuncios presidenciales en cuanto al futuro aumento de la producción agropecuaria. “Pero, si bien compartimos esos objetivos, todavía no sabemos cómo se llegará a esas metas”, destacó.
     En cuanto al trigo, dijo que los productores han sufrido en estos tiempos enormes pérdidas, mientras se generaban ganancias para los molinos “y para unas pocas empresas exportadoras”.
     Finalmente, demandó que el gobierno se abra a todos los sectores productivos y genere un diálogo positivo.

      NORMAN FERNANDEZ

 

EN NUMEROS

     La cadena agroindustrial argentina se resume en las siguientes cifras:
     Tiene el 36% de los empleos del país; genera el 44% de la recaudación tributaria nacional; el 45% del valor agregado por la producción de bienes y representa el 55 por ciento de las exportaciones argentinas.

     

 

POR LA INTEGRACION

     El ex presidente Tabaré Vázquez hizo una reseña de su acción de gobierno al frente del Ejecutivo uruguayo, entre 2005 y 2010, y se pronunció abiertamente a favor de una integración regional. “Debemos unirnos dos gigantes, como Argentina y Brasil, y dos países pequeños, como Uruguay y Paraguay”, resumió.
     “No sólo debemos integrar el comercio y la aduana; hay que integrar la gente y el bienestar”, proclamó
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