7 de noviembre de 2011 15:34 PM
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Me consiguen merluza o cierro el frigorífico

Así cualquiera es empresario

Francisco “Chicho” Di Leva, titular de Pesquera Costa Brava SA, le pidió a los trabajadores que hasta hace poco procesaban la materia prima que traía en sus buques fresqueros, que le consigan merluza como único salvoconducto que le permitiría salir del difícil momento que –según él mismo ha dicho– atraviesa la firma.

El viernes a la mañana el empresario convocó a buena parte del plantel de trabajadores a una reunión en el comedor de su frigorífico, dentro del puerto marplatense. La intención era informar sobre la situación que atraviesa la empresa en primera persona.

“Somos todos responsables”, arrancó el empresario. Lo escuchaban como en misa los 53 trabajadores efectivos bajo el convenio 161/75, los 33 que están relacionados con la PyME “Pepsi” que funciona ahí dentro y alguno de los 47 que cortan dentro de las instalaciones pero para una cooperativa que maneja “El Turco” y trabaja en el turno tarde. Como se ve, “Chicho” no se casa con ningún modelo laboral.

“Si no conseguimos merluza tenemos que cerrar”, dijo enseguida como para dejar en claro por dónde pasaba la esperanza de los trabajadores. Di Leva suspendió a todo su personal efectivo por 30 días desde principios de mes. A los de la PyME les mandó el telegrama de despido.

“No hay besugo, mero tampoco, si no traemos merluza esto no funciona”, reiteró el armador de cinco buques fresqueros de pequeño porte, sin permiso para pescar merluza y sin autonomía tampoco como para ir a buscarla.

Aurora Guardia, miembro de la comisión directiva del SOIP, estuvo presente en la reunión y les informó a los afiliados que Cristina Ledesma estaba reunida con Horacio Tettamanti, representante de la Provincia de Buenos Aires en el CFP para intentar satisfacer las necesidades de “Don Chicho”.

“Somos más de 130 trabajadores y no tenemos un kilo de merluza cuando otros empresarios tienen 4 mil toneladas y no tienen un solo filetero”, argumentaba Di Leva. Bien podría comprar parte de ese pescado para darle trabajo a sus obreros. Di Leva elige el camino más fácil: utilizar a los trabajadores para que el pescado le salga “gratis”.

“Ellos dicen que están con graves problemas financieros, que no pueden seguir manteniendo la estructura tal como está”, contó Leonardo Ramírez, otro miembro de la Comisión Directiva que encabeza Ledesma. De los efectivos, algunos ya arreglaron una salida. La lista sigue con los de la cooperativa de El Turco. Las indemnizaciones saldrían de la venta de unos de sus barcos.

Por ahora el SOIP espera que Tettamanti opere el milagro y pueda entregar una porción de captura para que Chicho la procese. Si la situación se demora, nadie descarta que se sucedan manifestaciones frente a la Municipalidad. “Ya tengo tres barcos listos para ir a pescar merluza si nos consiguen el cupo”, adelantó.

“Es fuerte para la gente esta situación porque son sostenes de hogar “, explicó Guardia cuando uno de los obreros cuestionó las explicaciones de “Chicho”. “Yo también soy sostén de familia”, la cortó en seco el empresario. “Hagan lo que quieran. Sin merluza no podemos seguir”, sentenció.

La reunión no tuvo más sentido. De a poco los trabajadores fueron saliendo del comedor. Algunos hace más de veinte años que están relacionados con la empresa y han aguantado la quiebra del 2000 y la reapertura a los pocos meses. “No quiere dejar a nadie en la calle, pero necesita organizarse mejor y tener merluza”, dice un filetero que desde la mesa más cercana a la puerta, defendía a Di Leva.

Algunos se reunían en grupo y seguían intercambiando ideas. Quedaron en que hoy lunes a las 15 se reunirán en la sede del SOIP para conocer .

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