7 de noviembre de 2011 15:31 PM
Imprimir

Nueva plaga de la soja: el picudo negro de la vaina

El picudo negro de la vaina (Rhyssomatus subtilis) es una nueva plaga de la soja en el NOA, que afecta al cultivo durante todo su ciclo de desarrollo y puede atacar también al poroto, según Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).

Fue identificado por primera vez durante la campaña 2005-2006 en la localidad de La Fragua, Santiago del Estero, pero se está difundiendo en Tucumán y Salta, con el traslado de vehículos y máquinas agrícolas.

Mientras la soja permanece en estado vegetativo, los ejemplares adultos del picudo se alimentan de cotiledones y brotes tiernos de las plantas.

Los daños en los brotes terminales y su muerte determinan por la pérdida de la dominancia apical la disminución de la altura de las plantas atacadas.

Durante la etapa reproductiva de la soja, tanto el adulto como la larva del picudo causan perjuicios al cultivo.

El adulto ataca las vainas en formación y causa su muerte o aborto.

La hembra coloca sus huevos en el interior de las vainas y una vez que eclosionan las larvas se alimentarán de los granos verdes, para incidir esta vez en forma directa en el rendimiento del cultivo.

Asimismo, las perforaciones producidas en las vainas, que se observan como pequeños orificios de color marrón, constituyen una vía de entrada de agua y patógenos en general, que afectan la calidad e integridad del grano.

La fase de hibernación está representada por un estadio larval seguido del estado de pupa, que ocurre en el suelo.

A fines de la primavera, con la llegada de las lluvias y el aumento de las temperaturas, comienza la emergencia de los adultos desde el suelo, proceso que continúa durante todo el verano.

Las hembras colocan sus huevos en el interior de las vainas y de ellos eclosionan las larvas que se alimentan de los granos.

Cuando la larva culmina su alimentación se arroja al suelo y se entierra para pasar el invierno.

Desde la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres de Tucumán advierten que es importante realizar monitoreos periódicos de las fincas tanto en estado vegetativo como reproductivo.

El momento óptimo para hacerlo es durante las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde.

Entre las medidas de manejo preventivo se recomienda:

a) hacer monitoreos de suelo previos a la siembra para determinar la infestación con larvas de picudo;

b) rotar con gramíneas, como el maíz;

c) evitar el traslado de semillas de zonas afectadas a otras libres de la plaga y

d) limpiar la maquinaria cuando se traslada de un campo a otro mediante la aplicación de un insecticida de amplio espectro pulverizado con mochila.

Para el control químico de la plaga, el mejor resultado se obtuvo con Tiametoxan y Fipronil más Ethiprole, protegen de los ataques durante 7 a 15 días.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *