7 de noviembre de 2011 17:23 PM
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Velar por los límites de residuos ya no es suficiente

CHILE : Advierte sobre el exceso de concentración en Asia e insiste en que Chile debe dejar de hacerse el sordo frente a nuevas exigencias del retail europeo.

Chile tiene que entender que, aunque en Estados Unidos o Canadá se acepte la morfolina, en Europa no; las abejas polinizan 46 de los 115 cultivos de alimentos más importantes, por eso el colapso de la especie por exposición a químicos inquieta; la mayor parte de la población del mundo que es pobre, gasta entre 50 y 60% de sus ingresos en comprar comida, lo que no les permite gastar un peso más en orgánicos”. Esas son parte de las reflexiones que despacha en su presentación el holandés Han van der Put, una eminencia en materia de seguridad alimentaria y en requerimientos de los mercados europeos en materia de control de residuos de pesticidas, que estuvo de paso en Chile, para exponer en la mesa técnica organizada por el laboratorio Andes Control.

El tema es clave. Estar preparados puede evitar muchas sorpresas desagradables, especialmente con cara a que cada vez hay más competencia y son precisamente los temas de seguridad e inocuidad los que pueden permitirnos mantener la delantera. Y también porque son precisamente esos temas los que en ocasiones pueden transformarse en medidas paraarancelarias, ante presiones de los productores internos.

En conversación con Revista del Campo  el especialista profundiza sobre cuál es el escenario de exigencias a las que tiene que poner ojo Chile para no perder espacio en Europa, mercado donde los consumidores cada vez se vuelven más conscientes y exigentes en materia de sanidad, inocuidad y alimentos.
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-¿Cómo ha mutado el escenario de inocuidad para Europa en las últimas décadas?

-Antes se encontraba una gran cantidad de pesticidas y hoy no. Recuerdo hace 10 años la presentación de un estudio de Greenpeace, que recolectó vegetales y frutas en todos los supermercados de la UE y los analizó, revelando resultados alarmantes de concentración. Año a año siguen haciendo el mismo análisis, pero ya no es noticia porque la calidad de lo que se vende mejoró muchísimo.

La paulatina incorporación de normas, nuevas legislaciones, el Codex Alimentario, la labor de los laboratorios y las reglas impuestas por la Comunidad Europea y el retail han hecho que el nivel de los alimentos sea mejor, y los residuos mucho menos. Hoy para hacer análisis se cuenta con tecnologías muy certeras y la capacidad de procesamiento creció de 200 o 300 muestras que se podían evaluar en tres o cuatro semanas, a 500 en 24 o 48 horas. Pero con las mejoras también aumentan las exigencias por parte de los consumidores, que son más conscientes.

­­-Entre el año pasado y éste han salido a la luz varios casos complejos de alimentos contaminados, como el de carnauba wax en mango, la E. Coli, los residuos de morfolina en frutas, y la listeria en Estados Unidos.

¿Cuál es el impacto de casos como esos?

­­-Los europeos son muy exigentes y si cada año se repiten casos, por ejemplo, como el de manzanas con morfolina, se afecta la relación comercial con el país involucrado. Chile tiene que entender que, aunque en Estados Unidos o Canadá se acepte la morfolina, en Europa no. No sé si los productores chilenos piensan que los europeos son exagerados por hacer ese tipo de exigencias, pero si quieren estar tienen que tener ojo y cumplir con las regulaciones.

Mal manejo, el gran culpable

Según un reporte del 2010 de la Autoridad de Salud Alimentaria Europea, EFSA, realizado en base a un monitoreo desde el año 2008, se concluyó que 3,5% de lo que se come en la UE sobrepasa los límites máximos residuales, LMR, siendo países como Tailandia, Turquía, Colombia, Egipto e India los proveedores que más los exceden. También se concluyó que el 27% de los alimentos tenía algún residuo; se encontraron con una muestra de uvas con hasta 26 químicos distintos; e incluso que 0,9% sobrepasa los LMR para orgánicos.

En Chile el sector exportador tirita con estos indicadores. Y es que las mediciones pueden dejar más de un títere sin cabeza si se hila fino y determinan responsabilidades por países. Para Van der Put, los chilenos son porfiados, y a veces les cuesta hacer caso a las normativas que, a su juicio, no son tan difíciles de seguir.

­­-¿A qué regulaciones básicas hay que poner atención?

­­-Es muy importante la legislación de septiembre de 2008. Éstas aseguran que toda clase de consumidores, incluyendo los más vulnerables como bebés y niños, estén lo suficientemente protegidos. El listado de las exigencias es fácil de acceder. Está actualizado y vigente desde el 20 de enero de 2010, e indica claramente las sustancias permitidas y en qué niveles.

Hay estudios que certifican que la directa exposición por uso de residuos ha significado, en algunos casos, impacto a nivel cancerígeno, mutagénico, neurotóxico, de asma, obesidad, diabetes tipo dos, o problemas endocrinos. Además a nivel de biodiversidad hay colapsos en la población de abejas; en Reino Unido ha desaparecido un tercio de la especie, según cifras de 2008. Teniendo en cuenta que las abejas polinizan 46 de los 115 cultivos de alimentos más importantes, el colapso de la especie por exposición a químicos, inquieta.

Por eso hay que ceñirse a las normas; los europeos lo valoran mucho.

­­-Entonces, ¿la tendencia es producir con pesticidas, pero también con conciencia?

­­-En mi opinión los nuevos pesticidas, bajo las reglas y condiciones, no son dañinos. La cosa es hacerlo bien.

Y los orgánicos no son la solución. Los consumidores prefieren por principio comer un alimento sin químicos que uno con pesticidas, pero no van a pagar necesariamente más por eso. La mayor parte de la población del mundo es pobre, y gasta entre 50% y 60% de sus ingresos en comprar comida, lo que no les permite gastar un peso más en orgánicos, entonces optan por los cultivos convencionales que son más baratos. No podemos empujar los orgánicos a la garganta de los consumidores del mundo.
La clave está en producir, quizás de forma tradicional, pero a conciencia. Los productores deben ser responsables más allá del container.

­­-¿Cuáles son las exigencias que vienen en Europa?

­­-Hay que mirar parámetros más allá de los LMR porque no reflejan los límites toxicológicos o el efecto cóctel a largo plazo. La toxicidad en las personas se mide con otros parámetros.

En la UE ya hay regulaciones que van más allá de las demandas básicas sobre LMR, ingredientes activos, o Global GAP. Hay que fijarse en certificaciones como HACCP, TNC, BRF, IFS, ISO, ethical audits, fair trade, rainforest alliance, certificaciones orgánicas, envasado, los laboratorios de control. Y no sólo importan las regulaciones de la Comunidad Europa, sino que también la del retail y de recibidores. Hoy éstos chequean parámetros por montones como el país, el cultivo, la relación y monitorean a través de muestras brújula, como van los envíos, y están solicitando certificaciones distintas, como la de ingesta diaria recomendada, ADI, o la ingesta máxima diaria de plaguicidas, ArfD.

El cliente quiere calidad, sanidad, alimentación y sustentabilidad, y eso las empresas pueden asegurarlo con conocimiento, contratos, control, transparencia, y trazabilidad de acuerdo a las leyes.

Asia: pan para hoy, hambre para mañana

Asia está absorbiendo gran parte del volumen de fruta y vegetales que se están desviando de los mercados tradicionales. Muchos exportadores lo hacen en busca de mejores mercados ante el impacto de la crisis que disminuye la demanda, y los precios, en los destinos tradicionales. Países como Perú, que en las dos últimas temporadas ha doblado su producción de uvas red globe, envía gran parte de su fruta a Asia y obtiene muy buenos precios.

­­-¿Cómo ve la pérdida de interés de los exportadores en mercados como la UE?

­­-Algunos proveedores de frutas ya no envían a la UE, porque ven las exigencias de los supermercados como enemigas, prefiriendo mercados que les den menos dolores de cabeza como Asia, Rusia, Medio Oriente. No me parece que va en la línea correcta. Asia no va a demandar eternamente. Lo lógico es que se convierta en líder productor y exportador, con buenas calidades y estándares. Y, cuando los que se hayan vuelto dependientes de Asia quieran volver a conquistar Europa, probablemente les será más difícil porque las exigencias van a ser mayores. A mi juicio es importante cuidar ese nicho y escuchar las nuevas demandas por alimentos más saludables.

 Alérgenos en vinos de cara al 2012

Sustancias clarificantes suelen agregarse en la fase final de la elaboración de vino, cerveza y otras bebidas alcohólicas para mejorar su estabilidad y claridad. Pero pueden causar reacciones alérgicas en personas sensibles, por lo que en la UE se avanza en regularlas. La Directiva 2007/68/CE Europea indica que los productos que las contengan deben ser etiquetados, y la fecha límite obligatoria es el 30 de junio de 2012.

Exigencias de supermercados

Aunque en la UE la tendencia por el consumo sustentable es pareja, es distinto lo que prefieren los consumidores de cada país, porque tienen dietas diferentes. Y el retail se hace eco de eso. Así, la cadena Aldi impone exigencias por número máximo de residuos dependiendo del cultivo y en concentraciones con porcentajes distintos del LMR de la UE y diferentes para cada país. También Lidl, en Alemania es más exigente, con normas específicas en cuanto a ingesta máxima diaria de plaguicidas.

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