2 de enero de 2010 09:14 AM
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Campaña agricola :  Pilotos de tormenta

Los productores, en medio del ciclo húmedo y pronósticos de más lluvias que podrían complicar la recolección, tendrán que adoptar técnicas de manejo para poder aprovechar el agua y evitar pérdidas económicas

Después de convivir casi dos años con la sequía, la tragedia de las inundaciones en San Antonio de Areco puso de relieve una nueva realidad de buena parte de la pampa húmeda: la presencia de campos sobrecargados de agua, anegados en muchos casos, por los excesos de precipitaciones. En dos meses, en varias zonas del norte bonaerense y el sur cordobés, entre otras regiones, llovió más que en todo 2008. En pleno avance de cualquier campaña, el agua es bienvenida. Pero hay más: según los expertos, El Niño, fenómeno que provoca lluvias por encima de lo normal, tendrá su intensidad hacia febrero y podría haber muchas lluvias en ese mes, marzo y abril. Si el agua siempre es bienvenida, en una dosis elevada puede ser una luz de alerta sobre la cosecha. ¿Está en riesgo la recolección si se cumplen esos pronósticos? Hoy los cultivos, con la soja a la cabeza, en bajos inundados hay muerte de plantas por asfixia radicular. También hay lotes de maíz -según su desarrollo- y girasol en problemas. En paralelo, hay otro efecto. "Hay reducción en la fotosíntesis por tantos días nublados y lluviosos, que, lógicamente, producen baja de crecimiento o producción", explicó Alberto Marchionni, productor de Hughes. Hacia la cosecha y la entrada del otoño, muchos días sin sol, con menos horas de luz y fuertes lluvias, pueden ser una complicación. La nueva realidad que atraviesa a la campaña agrícola lleva a otro punto. ¿Qué se puede hacer para tratar de aprovechar el ciclo húmedo en el campo, pese a los contratiempos que hoy implica?; ¿A qué manejo se tiene que apuntar? Una decena de técnicos y productores consultados por LA NACION expresaron su opinión sobre cómo aprovechar el ciclo húmedo y alistarse para el futuro. De todos modos, por lo pronto, muchos creen que en lo inmediato hace falta la interrupción de las lluvias y diez días, por lo menos, de tiempo soleado. "Un día de sol fuerte y alta temperatura elimina más agua que cualquier canal", indicó Gustavo Savigliano, del CREA Cañada Seca. Considerando que pueden haber más lluvias cerca de la cosecha, Juan Balbín, productor de Cañada Seca, recomendó: "Habrá que realizar una cosecha temprana y no guardarla en silos bolsa en el campo, porque el agua de la inundación entra a ellos y deteriora el grano almacenado hasta la altura que llega". Muchos de los técnicos apuntan a intensificar la producción para aprovechar los mayores registros de lluvias. Recomiendan más siembra directa con un plan de rotaciones de rastrojos y raíces, fertilizaciones que balanceen la extracción de nutrientes y el uso de cubiertas vegetales. "Aumentando la productividad mediante la intensificación de cultivos en siembra directa se pueden usar los excesos de agua en los períodos lluviosos para producir más granos o forrajes y, simultáneamente, esa mayor cantidad de residuos producidos aumenta la infiltración y conservación del agua en el suelo para los períodos secos", señaló Jorge Romagnoli. Santiago Barberis, de Agritest SRL, coincidió en la intensificación de la rotación. "Cuanta mayor sea la cantidad de agua disponible, mayor será la posibilidad de consumir el agua con cultivos. Para aprovechar el agua debe ser transpirada por los cultivos y no evaporada o escurrida", dijo. Alejandro O´ Donnell, de Frontera Agropecuaria SRL, agregó: "En zonas donde las pendientes son mayores y la siembra directa no alcanza para frenar el agua, se pueden incorporar las terrazas o curvas de nivel". Para Romagnoli, lo básico por recomendar pasa por lo siguiente: Generar cobertura mediante la intensificación productiva realizando doble cultivo de invierno y verano.  Alternar gramíneas de invierno como trigo, cebada, avena, centeno con soja o girasol en verano.  Alternar leguminosas de invierno como arveja, lenteja, vicia o colza (crucífera) con gramíneas de verano como maíz, sorgo, moha, mijo.  Alternar períodos de tres o cuatro años de pasturas perennes de alta producción con similar período de doble cultivos anuales de cosecha.  En un trabajo que preparó para el XI Congreso de Aapresid, Rodolfo Gil, de INTA Castelar, escribió que "la mejor manera de sacar el agua del campo es convirtiéndola en materia vegetal". Según el experto, una mayor transformación del agua en materia vegetal significa mayores aportes de carbono orgánico. "Estos aportes inciden sobre las características estructurales del suelo que gobiernan la dinámica del agua y el mantenimiento de la calidad del suelo", señaló Gil. Comparaciones En el INTA Marcos Juárez, en una comparación de siembra directa versus laboreo convencional se observó que la directa redujo la escorrentía del 46 al 31% en trigo y del 62 al 37% en soja. Esta semana, en un comunicado, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la entidad destacó: "En comparación con suelos en labranzas convencionales, los planteos productivos bajo el sistema de siembra directa presentan mayor infiltración". Entre otros puntos, para Gil los cultivos de cobertura también resultan una herramienta efectiva para amortiguar los excedentes hídricos. El consultor Gustavo Duarte enumeró estas decisiones: Manejo tecnológico tendiente a almacenar la capacidad máxima de los suelo (cobertura de rastrojos, siembra directa).  Limpieza a través de un manejo adecuado de las malezas.  Intensificar la secuencia de cultivos que permitan la máxima eficiencia de cosecha del agua (doble cultivos, cultivos sucesivos).  Seleccionar cultivos y cultivares que aprovechen al máximo los períodos de crecimiento.  Reducir los factores que intervienen afectando la capacidad de almacenaje, como degradación física, tránsito de maquinaria.  Para Luis Salado Navarro, consultor, su primera recomendación es hacer más siembra directa en rotaciones con maíz o sorgo, para tener un buen colchón de rastrojos y más materia orgánica en los primeros centímetros del suelo. En su óptica, si sigue lloviendo mucho hasta el otoño hay que plantear la siembra de más superficie de trigo, sobre todo de variedades de ciclo largo que sembradas más temprano puedan aprovechar la abundante humedad. A todo esto, Santiago del Solar, presidente de Maizar, consideró que en la zona núcleo, en los lotes de trigo donde todavía no se pudo sembrar soja de segunda habría que analizar hacer maíz de segunda. "La fecha de siembra óptima de maíz de segunda se extiende hasta los primeros días de enero, manteniendo el potencial. En cambio, la de soja de segunda por cada día de atraso perdemos potencial", señaló. Por su parte, Guillermo Alonso, técnico de Nidera Semillas, planteó los siguientes estos puntos: Refertilizaciones con nitrógeno en maíz. Si bien es tarde para los sembrados en época, es importante aprovechar el ciclo húmedo para los maíces tardíos, sembrados a partir de diciembre.  Estar atento a las enfermedades en soja, con monitoreo pensando en Cercospora sojina (MOR), por ejemplo.  En este punto, Santiago Barberis dijo que en un año con frecuentes precipitaciones la respuesta al uso de fungicidas foliares es grande. Además, señaló que el uso de fungicidas que controlen hongos de semilla y de suelo mejorarían los logros en situaciones de anegamientos temporarios. Según Alonso, en los lotes de soja perdidos por encharcamiento en el norte bonaerense hay que buscar la resiembra con materiales del grupo 3,9 al 4,6 y preferentemente sembrar en hilera angosta a 21,35 o 42 cm según disponibilidad de maquinarias con 400 mil plantas logradas.

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