2 de enero de 2010 09:35 AM
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De la seca a la inundación

Productores y asesores de Córdoba y Santa Fe detallan sus dramas con cultivos y hacienda. Qué se puede hacer

Ciudades, pueblos y campos de una amplia zona del sur de Córdoba y oeste Buenos Aires están sufriendo inundaciones por las torrenciales lluvias de los últimos días. Según un informe preparado por Aacrea, hay una zona de 100 kilómetros de ancho y 200 kilómetros de largo que incluye gran parte de la ruta 7 desde Laboulaye hasta Vedia. En esa región, a 50 kilómetros a la izquierda y a la derecha de la ruta, en los últimos días estaban casi todos los campos anegados.

El fenómeno es consecuencia de copiosas lluvias que comenzaron durante el 18 y 19 de diciembre (que llegaron a 300 milímetros en Villa Rossi, departamento de Roque Saénz Peña, al sur de Córdoba por ejemplo) y otro golpe de agua equivalente el 22 y 23 de diciembre, tras lo cual llueve día por medio.

Así, se han generado volúmenes de agua inmanejables, que ocupan superficies semejantes a los de la terrible inundación de 1997-98 y determinan que un bajo aumente su nivel de agua en 50 centímetros en una sola noche. Y estos espejos de agua van avanzando y cortando las lomas por la pendiente del terreno.

Como consecuencia de las lluvias, estaba inundado el pueblo Villa Rossi, alrededor del cual había 70.000 hectárea anegadas, y entró el agua al casco urbano de Rufino y Cañada Seca, entre otras localidades. También estaban complicadas Ameghino, Vedia y Diego de Alvear.

En las zona rurales, se pasó violentamente de la sequía a la inundación y muchos bajos ya acumulan un metro de agua.

La principal especie afectada es la soja, que en el 70 % de los lotes ya se encuentra acostada contra el piso, pudriéndose. Puede quedar tres o cuatro días en esa situación y luego se muere.

Así, la supercosecha de soja se está ahogando y hay pocas posibilidades de resembrar los cultivos si las lluvias cesaran, por lo avanzado del almanaque.

El trigo también resultó afectado por brotado de la espiga, aunque la superficie sembrada en la zona es escasa.

El girasol sembrado en los bajos también está anegado y el que mejor soporta la inundación es el maíz en floración. No obstante, su resistencia colapsará si sigue anegado.

En cuanto a la hacienda, no tiene forraje ni piso seco donde echarse, por lo que se estaba evacuando aceleradamente en muchos campos.

Las sojas intermedias y tardías sembradas a fines de noviembre y durante diciembre se perderán totalmente en muchos campos del sur de Córdoba, Sur de Santa Fe y noroeste de Buenos Aires. Sucede que esas plantas tenían 10-15 centímetros de altura cuando fueren cubiertas por las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales de los últimos días en la región.

Sebastián Pizzi, asesor de los grupos CREA Washington-Mackenna (Córdoba) y Santa Isabel (Santa Fe), anticipa que en los campos bajos del norte de General Villegas, en el noroeste de Buenos Aires, y en el extremo sur de Santa Fe (Rufino) ya se registra pérdida de lotes con esta oleaginosa, por anegamiento.

En las empresas de Washington y Vicuña Mackenna, el 60% de la soja se sembró de manera tardía -en diciembre- por la sequía inverno-primaveral. Y en las últimas cuatro semanas, en algunos sectores de la zona hubo lluvias del orden de 500 milímetros. Como consecuencia, los campos bajos y de media loma están inundados (para colmo el sábado pasado hubo una granizada importante en la zona). Y en los más altos, los gastos en fungicidas para combatir las enfermedades están a la orden del día.

Por otro lado, en campos de Venado Tuerto se observan cultivos pálidos, amarillos y bajos por la falta de días soleados, lo que provocará pérdidas de rinde en muchos casos. Buena parte de lo que se implantó está en mal estado.

Pablo Linari es un productor del CREA Río Quinto, con un campo de 1050 hectáreas entre Melo (provincia de Córdoba) y Santa Regina (Buenos Aires). Para llegar a él normalmente tiene que recorrer 50 kilómetros de tierra y ahora debe hacer 80 por los cortes de caminos. En épocas normales, tenía una laguna de 80 hectáreas en el campo; en este momento, las lluvias la llevaron a 500 hectáreas improductivas. En el resto del campo hay encharcamiento y se perderá entre el 20 y el 30% de la soja por putrefacción de las plantas, en tanto que no podrá picar el maíz destinado para silaje.

De cara al futuro, estima que los bajos inundados no serán utilizables por muchos meses, mientras que la loma podría secarse y sembrarse si dejara de llover durante dos semanas. "De cualquier forma, cualquier siembra de enero ya supone un gasto duplicado respecto de un año normal, con perspectivas de un rinde del 50-60 % de lo corriente por el atraso de la fecha de siembra", compara.

La economía de los productores de esa zona y de las comunidades está muy afectada, luego de cosechar 5 quintales de trigo por hectárea y de sufrir la falta de forraje. "La economía a de los pueblos comenzó a afectarse a partir de paro agropecuario y nunca repuntó después, por la sequía de 2009, que se va a coronar ahora con esta inundación", concluye.
El suelo, un "silo de agua" que ya superó toda su capacidad

Frente a la inundación que afecta a gran parte de la pampa húmeda, Aapresid emitió un comunicado esta semana, en el que sostiene que, para explicar el fenómeno, "se han vertido tantos datos ciertos como ficticios", por lo cual pretende hacer algunas puntualizaciones:

En comparación con suelos en labranzas convencionales, los planteos productivos bajo el sistema de siembra directa presentan mayor infiltración. Esto significa que en períodos de precipitaciones tienen mayor capacidad de captar el agua de lluvia y almacenarla, para el uso posterior por los cultivos.

Ante situaciones de altas precipitaciones, el suelo actúa como un "silo de agua", el cual, una vez lleno, no tiene posibilidad de infiltrar (absorber) más agua, dado que su sistema poroso se encuentra saturado.

Frente a períodos de altas precipitaciones, como el presente, y una vez recargados los perfiles de suelo, todo exceso hídrico indefectiblemente tiene que evacuarse por otras vías, esto es, el escurrimiento superficial (siguiendo un gradiente gravitacional), por evaporación directa a la atmósfera o por percolación a zonas más profundas a las exploradas por los vegetales.

La implementación de un planteo de siembra directa, por sí solo, no garantiza minimizar los procesos de degradación del suelo ni asegura la sustentabilidad del sistema productivo. Debe ser acompañados de una adecuado plan de rotaciones, entre otros factores.

Está claro que las copiosas lluvias registradas superan toda previsión. El "silo de agua" está lleno y no hay mucho más que decir o hacer. Pero es claro que esta es una situación excepcional.

Hacia adelante, la recomendación es seguir apostando a planteos productivos sustentables: las externalidades positivas del sistema de siembra directa brindan probadas razones para hacerlo.

Y encima pegó el granizo

Según datos del GEA (Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario) en la madrugada del martes se registraron fuertes daños por granizo en un área que abarca las localidades de Cruz Alta, Villa Eloísa, Cañada de Gómez, y Armstrong, en plena Zona Núcleo.

Desde la Bolsa rosarina estiman en unas 6.000 hectáreas la superficie afectada, ocupada en su mayor parte con lotes de soja y, en menor medida, maíz. Se destacó que, en el caso de la soja, que está transitando la etapa de floración, hubo una pérdida casi completa del área foliar, quedando en pie sólo los tallos, también afectados. "Los niveles de daño van desde un 30% a un 95%, según el caso", explicaron los especialistas de GEA. Con respecto al maíz los daños serían menores. "Se encuentra en etapas más avanzadas -llenado de granos- y la arquitectura de la planta presenta mayor resistencia frente al granizo", resaltaron. Se reportaron lotes que podrían perderse, ya que se encontraban en floración, con destrucción de las estructuras reproductivas. "En los lotes más afectados hubo quebrado de cañas por el gran calibre de las piedras", comentaron.

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