2 de enero de 2010 09:55 AM
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Uruguay  –   Granos de oro

Hoy es más rentable tener un campo para sembrar que para pastoreo. Por primera vez en la historia las exportaciones agrícolas superan a las ganaderas. El impulso viene de Argentina y no tiene intervención estatal

Para el sector agrícola 2009 fue un muy buen año. Ni la crisis financiera, ni la sequía, ni las inundaciones impidieron que se alcanzaran altos niveles tanto en producción como en área cosechada. Tan bueno fue este año que con sus números comienza a superar al sector ganadero, que usualmente lideraba las ventas del mercado agropecuario. Uruguay deja de ser el país de las vacas gordas (o flacas) y cada vez más mira a los granos en busca de rentabilidad. En exportaciones, y por primera vez en la historia, los productos agrícolas superaron ampliamente a la carne. Según proyecciones de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa), los granos y derivados significarían un 35% de lo exportado en la agroindustria. A principios de la década eran un 11%, superados por las ventas de carne (un tercio del total). Además el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del agro, estimado en 2,2% en precios constantes, se explica por la expansión de la producción agrícola. El sector tuvo una suba del 8,1% mientras que el pecuario (cárnicos y lácteos) cayó 1,3%. No se trató sólo de una buena cosecha. Ni siquiera se explica por la expansión económica que se registró en todos los sectores a partir de 2005. El "boom agrícola" viene dando señales desde hace una década y su crecimiento es cada vez más sostenido. El área cosechada -uno de los indicadores a través de los que puede medirse esta expansión- no ha parado de crecer desde 2000. Entonces el área total, incluyendo los cultivos de arroz, llegaba a las 600.000 hectáreas. Este año se alcanzarán 1.800.000 hectáreas cultivadas. Los especialistas hacen estas cuentas sacando las plantaciones de arroz por tener sistemas de irrigación muy particulares. Sin ellos, el crecimiento es de 500.000 hectáreas en 2000 a 1.600.000 este año. "Es un in crescendo muy rápido y lo interesante es que no se da cayendo lo otro. La forestación y la agricultura crecieron mucho: primero la forestación y ahora la agricultura. Pero los indicadores de la ganadería siguieron subiendo", explicó Gonzalo Souto, técnico de la Opypa. La crisis financiera de 2009 apenas rozó al sector. Si bien los precios de exportación de productos como el trigo o el sorgo cayeron entre un 30% y un 40%, las cantidades producidas fueron en alza. En la zafra 2008-2009, la producción de granos aumentaría un 30% y, según datos de la Opypa, la expansión continuaría también en la zafra 2009-2010 con un alza del 16%. "En 2009 no se puede hablar de una caída, sino de volver a los niveles normales del país, muy parecidos a los de 2007 que ya había sido un año bueno", opinó por su parte Alejandro Villanueva, gerente de ventas de la empresa de maquinaria agrícola Interagrovial. Tampoco la sequía de los últimos años o las crecientes lluvias en noviembre pudieron parar este crecimiento. A lo sumo, afectaron a la calidad de las cosechas de los cereales de invierno (trigo y cebada). "Fue una cosecha más complicada, lenta y costosa. La misma cantidad de camiones tenían que hacer todo en menos tiempo y entraban a los campos cuando todavía estaban con barro", sostuvo Souto. Los efectos que esto podría tener, todavía no han sido medidos. Pero con la menor cantidad de lluvias registrada en diciembre, el pesimismo es mucho menor que a principios de noviembre. "Seguramente se perdieron algunos kilos de lo que se podría haber cosechado. Pero da la impresión que igualmente va a haber un volumen récord de trigo, una gran cosecha de cebada y habrá una parte, no tan grande como se esperaba, que tendrá problemas de calidad industrial", agregó. EFECTO REBOTE. El viejo dicho repite que cuando los países grandes se resfrían, Uruguay estornuda. En este caso fue todo lo contrario. Los analistas concuerdan que para entender la razón de esta expansión agropecuaria, hay que mirar hacia Argentina. Alejados por las retenciones (impuesto a las exportaciones que grava hasta el 35% en el caso de la soja), los productores argentinos decidieron intentar con los suelos uruguayos, aunque fueran de menor calidad. "Los argentinos dicen que los números no les daban, los aranceles eran demasiado altos. Entonces hicieron una expansión al Uruguay que está más cerca que cualquier provincia del norte", opinó Alberto Urrestarazú, presidente de la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (Cusa). Lo que los atrajo de Uruguay fue el buen clima de negocios y unas reglas de juego estables a pesar de los cambios de gobierno. Aquí la posibilidad de imponer retenciones a las exportaciones nunca fue una opción real. A su vez la Ley de Inversiones, reglamentada en diciembre de 2007, facilitó la entrada de capitales extranjeros al país. Según el anuario 2009 de la Opypa, "la generosidad del régimen y la ampliación del universo de potenciales beneficiarios determinaron que aumentara notablemente el número de proyectos". Entre 2000 a 2007 -bajo el régimen anterior- se aprobaron 421 proyectos, que saltaron a 619 en el período 2008-2009 con la nueva ley. También los montos subieron de un promedio de 300 millones de dólares por año a 1.000 millones de dólares anuales entre 2008 y 2009. En definitiva aquí había un gobierno que dejaba hacer. "La estabilidad de las reglas del juego en Uruguay es muy importante", explicó Marcos Guigou, gerente de la empresa Agronegocios del Plata, productora uruguaya asociada a capitales argentinos. "Es claro que Uruguay no tiene las condiciones naturales de competitividad de Argentina. Lo que pasa es que afortunadamente no es sólo la naturaleza lo que determina la viabilidad de un negocio". Pero la decisión de emigrar hacia Uruguay tiene también otras razones más profundas. El fenómeno de expansión de la agricultura en Argentina hizo que las nuevas tierras que adquirían los productores fueran cada vez de menor calidad y estuvieran más y más alejadas de los puertos de exportación. "En Argentina para hacer una hectárea más de soja hay que ir a Santiago del Estero, Salta o Córdoba. Hay que alejarse de los puertos de exportación de Rosario. Y vinieron acá", explicó Souto. Agronegocios del Plata junto a El Tejar son dos de las más importantes empresas con capitales argentinos que se han instalado en el país. Y con ellas han traído un nuevo modelo de negocios que se basa cada vez menos en la propiedad de la tierra y prefiere un accionar en red. "La gran novedad de estas empresas es su modelo organizativo. Una persona combina todos los factores de producción: arrienda la tierra, obtiene el financiamiento, los insumos, el know how de la producción y se vincula con el agente comercializador", agregó el técnico. Ayudados por este modelo y las nuevas tecnologías que permiten la comunicación a distancia (desde internet hasta los teléfonos celulares) estas empresas tienden a gerenciar cada vez más cantidad de hectáreas. Según un estudio que el Ministerio de Ganadería solicitó a la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por su sigla en inglés), las 10 empresas más grandes instaladas en el país daban cuenta del 40% del área para la zafra 2007-2008. Estimaciones de la Cooperativa Agraria Nacional (Copagran) señalan que apenas el 40% de la producción sale de manos de productores nacionales. Esto ha hecho que el pequeño y mediano productor uruguayo quedaran cada vez más relegados "Hubo una puja importante por la tierra", explicó José María Nin, presidente de Copagran. "Los productores locales han tenido dificultades para competir con los argentinos. No por un tema tecnológico, sino por los altos valores de renta que están pagando las grandes empresas". SACANDO EL JUGO. Impulsado por los grandes pools argentinos, el sector agropecuario creció en siete años lo que le había llevado 50. El impulso lo aprovechó para renovar maquinaria, ampliar sus campos y mejorarlos. Con esto hicieron que el crecimiento se hiciera más sostenido. El campo uruguayo de 2009 es totalmente diferente al que se veía en 2000. Se necesitaba la oportunidad. En cuanto a maquinaria, los productores nacionales seguían utilizando equipos con 30 años de antigüedad, cuando lo ideal es que sólo tengan 10. Ahora se pusieron al día con lo que el mercado venía exigiendo. "Se consumían cosechadoras medianas y chicas en una gran mayoría del mercado y eso ya hace unos años que está cambiando. Hoy quieren concentrar la mayor cantidad de cosecha en menos tiempos, yendo a máquinas más grandes y más productivas", señaló Villanueva de Interagrovial. También aprovecharon para alambrar sus campos. "Alambrados hacía ocho o 10 años que casi no se veían, ahora inclusive en la zona de Young es difícil conseguir un alambrador porque están todos trabajando. La gente volvió a invertir en el campo", opinó Urrestarazú de Cusa. Tanto que en algunos puntos la demanda no queda satisfecha. "Nosotros hemos invertido en riego porque no existe el servicio y no siempre se consiguen lugares con agua disponible", explicó Guigou, de Agronegocios del Plata. "También hemos invertido en cosechadoras para zonas donde no están los servicios. La parte de transporte ha crecido pero también hay algunas limitaciones. Y en el tema de almacenaje del volumen de cosecha es donde hay más restricciones y es donde más hemos invertido". Pero sobre todo aprovecharon para ponerse al día. El endeudamiento rural, que después de la crisis de 2002 fue uno de los temas más acuciantes para el campo, sorpresivamente dejó de estar en la agenda. Con el boom, los productores que quedaron en el mercado (no así aquellos que debieron vender sus tierras), dejaron de tener números en rojo. En 2005 el Ministerio de Ganadería realizó un relevamiento caso a caso para facilitar la cancelación de deuda. Estaban comprendidos quienes tuvieran un capital menor a 25.000 dólares y excepcionalmente se aceptaban casos de hasta 50.000. En estas condiciones hubo 994 productores, un 32% de los 3.134 que se censaron. El 25% logró saldar su deuda. También tuvieron planes especiales 1.387 granjeros endeudados. Más del 70% logró cancelarla. Todo esto terminó teniendo un efecto rebote del cual se beneficiaron desde quienes venden maquinaria al sector, hasta quienes alambran los campos y también las ciudades rurales. "El sector se renovó, invirtió, mejoró sus activos, canceló sus deudas, aggiornó inversiones. Y también hubo un impacto, menos medido, en las ciudades del interior", destacó Souto. LO QUE VENDRÁ. Además de la designación de un productor de arroz (Tabaré Aguerre) al frente del próximo Ministerio de Ganadería, hay otras señales que tranquilizan al agro y que reafirman que este crecimiento no se detendrá. El equipo económico repetirá algunos nombres de la pasada administración y volverá a tener como gran vigilante al contador Danilo Astori. Y es allí donde se ponen las reglas del juego. "Las señales que ha dado el presidente electo es que las rentas van a seguir siendo las mismas, no ha variado el equipo económico. Pensamos que no va haber grandes variantes", estimó Nin, de Copagrán. Hasta ahora las discrepancias con la política del gobierno tuvieron que ver con la devolución de impuestos que gravan a la producción. Ésta bajó para el agro del 5% al 2%, y hoy no existe. "Está la promesa de re-estudiarlo. La política fue que el impuesto que grava la producción de exportación se devuelva para no restar competitividad", agregó. Las perspectivas para que el crecimiento continúe parecerían estar dadas. Los mercados internacionales se han recuperado, y con ellos los precios del trigo, soja, cebada y demás granos de exportación. Mientras el tiempo acompañe, 2010 promete ser un buen año. Según predicciones de la Opypa para la zafra 2010-2011, el de la carne será el único sector que seguirá teniendo retracciones en la magnitud de su producción. Se estima que decrecerá 6% en vez del 7,6% que se vio en la zafra 2009-2010. Por su parte los productos agrícolas no harán más que crecer. Incluso el girasol, que esta zafra cayó un 45,6%, subirá un 3,7%. La soja, con un aumento del 11% en la producción, es la que más crecerá. Así se espera que el año que viene el PBI agropecuario aumente un 1,8% en precios constantes, otra vez impulsado por la producción agrícola que subirá un 4,1%. Lo importante, al parecer, es que el gobierno se mantenga con la misma política que ha tenido la administración de Jorge Batlle y la de Tabaré Vázquez: no gravar a las exportaciones, incentivar la inversión extranjera y dejar hacer. Más que políticas enfocadas al sector, lo que el campo pide es la buena política de dejar las cosas como están. Atender a la familia rural La introducción de productores argentinos en tierras nacionales trajo consigo un nuevo modelo de gestión. Cada vez menos compañías poseen mayores cantidades de hectáreas. Este cambio fue tan radical, que hasta las estadísticas quedaron viejas. El censo agropecuario realizado en 2000 registraba apenas 56 explotaciones con más de 10.000 hectáreas, que por entonces era la máxima categoría disponible. Hoy hay empresas que han declarado poseer 180.000 hectáreas en Uruguay. Este crecimiento ahogó al pequeño productor rural. En 2009, y en el marco de la aplicación de un proyecto para apoyar a la familia rural, el Ministerio de Ganadería censó a los productores familiares. Había 13.837 que podían considerarse rurales. De ellos el 53,9% tenía más de 50 años de edad. El 86% tenía tierras de hasta 150 hectáreas, dedicándose la mayoría a la producción ganadera, un 18,8% a la horticultura y 13,6% a la lechería. A 6.576 de estos productores el Banco de Previsión Social les otorgó un subsidio del 50% del aporte mínimo patronal. En el primer cuatrimestre del año este beneficio se les entregó a 6.576 productores; en el segundo fue a 9.258. Esto significó el desembolso de más de dos millones de dólares. Suelos protegidos por ley Ante el crecimiento de la explotación agrícola, el gobierno de Tabaré Vázquez decidió poner al día lo que era la ley de conservación de suelos, introduciendo modificaciones a la normativa en el año 2008. Así los propietarios de las tierras están obligados a utilizar técnicas que eviten la erosión y degradación del suelo, así como deben asegurar la conservación de las aguas pluviales. Las técnicas son fijadas por el Ministerio de Ganadería y el no cumplimiento de las mismas puede asegurar multas de entre 10 y 10.000 Unidades Reajustables. "Hay más aplicación de insumos sobre hectárea y una mayor presión sobre el recurso natural. Eso ha sido objeto de preocupación en el sector agropecuario y científico", explicó Gonzalo Souto, técnico de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias. Sufrir el tiempo La producción de fruta ha sido de los cultivos que más han sentido el impacto de los cambios climáticos. La sequía afectó el cultivo de manzanas, naranjas y mandarinas alejándolas de los altos promedios que habían conseguido en los últimos años, según los últimos datos de la Oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa). En el área de cítricos, el volumen cosechado en 2009 fue de 267.000 toneladas cuando en 2007 había llegado a las 346.000 toneladas. La cifra además sólo superó en 5,5% la obtenida en 2008. La cosecha de manzana fue un 15% superior a la de 2008, pero se ubicó por debajo del promedio que había tenido en los últimos cinco años. Pasó de 77.342 toneladas producidas en 2005 a 58.775 en 2009. La pera cayó un 16% en comparación con la zafra 2007-2008 y el durazno un 6%. Incluso el cultivo de arándanos, en fuerte expansión desde 2005, se vio afectado por las condiciones climáticas. La cosecha se atrasó tres semanas por las bajas temperaturas que se registraron durante la primavera. Los vientos y el granizo que se vieron en el norte del país produjeron pérdidas de alrededor del 20% de la producción. Así se espera que esta zafra se exporten unos 723.000 kilos cuando en la zafra pasada se vendieron 1.160.000.

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