12 de noviembre de 2011 11:24 AM
Imprimir

¿Cuántos peligros entraña la comercialización ilícita de las carnes?

CUBA : Más allá del descontrol mayúsculo de la masa ganadera y la escasa o nula vigilancia que hoy prevalecen, tanto en el sector estatal como entre los propietarios individuales, hay otro factor que también propicia la comisión de los delitos y se repite durante cada análisis de los hechos: la existencia de un mercado de receptación para las carnes.

 El consumo de carne sin el control sanitario adecuado puede ocasionar daños a la salud.

 

Precisamente en ese sentido urge aguzar el enfrentamiento, pues no pocas familias incurren en esta actividad delictiva sin reparar no solo en los perjuicios económicos y sociales, sino en los riesgos que entraña para la salud. La posibilidad de contraer alguna enfermedad figura entre los mayores peligros.

 

Riesgo latente

 

Si la mayoría de las personas que alegan haber comprado la carne para un familiar enfermo (niños y ancianos, fundamentalmente) conocieran que los productos pecuarios, si no tienen los controles sanitarios adecuados, resultan más susceptibles a los patógenos porque pueden transmitir enfermedades del ganado a los humanos (zoonosis), tal vez lo pensarían dos veces antes de adquirir dicha proteína de modo ilícito.

 

En la comercialización ilícita no se toman las medidas requeridas en la transportación.

 

Según la Organización Mundial de Sanidad Animal, no menos del 60 % de los agentes patógenos que afectan a los humanos y de las tres cuartas partes de las enfermedades de reciente aparición son padecimientos zoonóticos. La tuberculosis, la brucelosis, la leptospirosis y muchas afecciones parasitarias internas, como las causadas por la tenia (lombriz intestinal) y otras, se adquieren mediante el consumo de alimentos contaminados de origen animal.

 

La brucelosis, por ejemplo, constituye una de las zoonosis que puede ser transmitida por el ganado bovino y reporta graves consecuencias para la salud humana. De presentarse de forma crónica puede causar debilidad, escalofríos, fiebre nocturna elevada, y con frecuencia produce dolores articulares que conllevan a artritis, abortos espontáneos, orquitis (inflamación de los testículos), entre otras molestias.

 

Sin embargo, son muchos los negligentes que, en nombre de la “necesidad”, se exponen al contagio sin la menor percepción de riesgo. Tampoco reparan en que dicha práctica es penada por la ley.

 

¿Cuántas personas, partícipes en la comercialización ilegal, estan expuestas al peligro de un contagio por la falta de ese control sanitario?

 

Siguiendo las reglas

 

Para garantizar el sacrificio de ganado, ya sea en mataderos o losas sanitarias, los veterinarios deben seguir determinados procedimientos técnico normativos (exámenes e inspección antemorten y postmorten), con el propósito de diagnosticar el estado de salud del animal. Luego, explica Jorge Luis Milián Darias, director general del Instituto de Medicina Veterinaria, de acuerdo con la inocuidad de las carnes, estas pueden destinarse a consumo directo, procesamiento industrial o incineración.

 

Pero estos criterios de selección se oponen diametralmente a los modus operandi de los matarifes ilegales, quienes eligen a cualquier animal fuera de control o carente de vigilancia, ya sea saludable o no. Tampoco tienen el mínimo cuidado en la transportación, la cual, en la mayoría de los casos, ocurre en sacos donde antes estuvieron envasados piensos, fertilizantes o pesticidas. Por ello, además de las enfermedades infectocontagiosas, difíciles de identificar a simple vista, la contaminación cruzada es otro riesgo latente.

 

Hacerle frente en la comunidad

 

La existencia de una demanda insatisfecha y la imposibilidad de muchas familias de acceder al mercado en divisas para consumir la carne de res, resultan condiciones objetivas que facilitan la venta ilícita, actividad que hoy involucra a un número de ciudadanos, ya sea como comercializadores o consumidores. Justo hasta estos eslabones finales de la cadena llegan las acciones de enfrentamiento.

 

No obstante, el escenario más activo debe ser la comunidad, porque allí el delito de receptación en reiteradas ocasiones es tolerado.

 

Para consolidar los programas de desarrollo de la ganadería, de modo que la comercialización de este producto pueda ampliarse sin contratiempos, también habrá que insistir más desde todos los frentes en la preservación del ganado y en el crecimiento de la masa, cuya carne, adquirida de manera ilegal, lejos de resolver un problema, podría crear otro mayor.
 

Apegados a la Ley

El Código Penal en su Capítulo XVI, referente al sacrificio ilegal de ganado mayor y venta de sus carnes, expresa:

Artículo 240.1. El que, sin autorización previa del órgano estatal específicamente facultado para ello, sacrifique ganado mayor, es sancionado con privación de libertad de cuatro a diez años.

2. El que venda, transporte o en cualquier forma comercie con carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente, es sancionado con privación de libertad de tres a ocho años.

3. El que, a sabiendas, adquiera carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de 100 a 300 cuotas o ambas.

4. El que, a sabiendas, adquiera carne de ganado mayor sacrificado ilegalmente para suministrarla a centros de elaboración, producción, comercio o venta de alimentos, incurre en sanción de privación de libertad de dos a cinco años.

5. El que, sin ponerlo previamente en conocimiento de la autoridad competente para su debida comprobación, sacrifique ganado mayor que haya sufrido un accidente que haga imprescindible su sacrificio, incurre en sanción de multa de 100 a 300 cuotas.

6. En los casos de comisión de los delitos previstos en este artículo, el tribunal impondrá como sanción accesoria, la confiscación de los bienes.

 

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *