12 de noviembre de 2011 11:14 AM
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Son chicas y viven poco, pero provocan mucho daño

Las arañuelas afectan a la soja tanto con sequía como con lluvia abundante.

  El monitoreo es fundamental para llegar a tiempo con el control. 

Las arañuelas rojas son una de las plagas que amenaza al cultivo de soja. En una reciente jornada organizada por los CREA de la zona Mar y Sierras, el consultor Roberto Peralta describió las características principales de estos ácaros y cómo combatirlos.

“En la campaña 2010/11, el factor climático jugó un papel protagónico: en algunas zonas, la falta de agua favoreció el avance de las plagas, mientras que en áreas que recibieron abundantes precipitaciones se produjo la proliferación de otras”, explicó. En este sentido, indicó que en la región pampeana “fue muy baja la incidencia de oruga bolillera (Helicoverpa gelotopoeon), a diferencia del año anterior”. Sin embargo, sostuvo que en zonas con lluvias escasas se observó la aparición de ácaros que causaron daños en las hojas, como la arañuela roja (Tetranychus urticae). Según Peralta, esta “es una plaga causante de daños esporádicos, con mayor o menor presencia dependiendo del ambiente y del año”.

Por lo general, la arañuela comienza a producir daño en las plantas en condiciones de sequía. “Pero una vez iniciado el ataque de la plaga, las lluvias posteriores no la eliminan; puede seguir causando perjuicios”, resaltó. Por esta razón, aseguró que el monitoreo es fundamental para detectar el problema y llegar a tiempo con el control.

Las arañuelas son ácaros diminutos. Los adultos tienen ocho patas (a diferencia de los insectos que tienen seis) y ponen huevos que pasan el invierno en la vegetación permanente (malezas de invierno o soja guacha).

Una vez nacidos, los ácaros se ubican en mayor proporción en el envés de las hojas del cultivo, donde producen telas en la superficie.

Tienen un ciclo de vida simple, con tres etapas entre huevo y adulto, cuyo desarrollo se completa entre 5 y 19 días, dependiendo de la temperatura. El ciclo se acelera por temperaturas mayores a los 32 ºC. Las hembras producen hasta 100 huevos cada una, lo que determina que las poblaciones puedan crecer rápidamente.

Las poblaciones de ácaros se mantienen en equilibrio por la acción de los enemigos naturales, del clima y de la calidad del hospedero. Este equilibrio se puede modificar por varias causas:

 

  • La sequía acelera la migración de arañuelas de la vegetación circundante hacia las hojas verdes de la soja. Este movimiento se produce en masa.

 

 

  • La sequía disminuye o detiene la actividad de hongos que atacan a los ácaros, como Neozygites sp.

 

 

  • Las altas temperaturas aumentan la velocidad de reproducción de la arañuela, por lo que los predadores no pueden mantener bajo control su población.

 

Perjuicios

Según el disertante, el daño que ocasionan las arañuelas comienza en la parte baja de la planta y avanza hacia arriba. Si la infestación no es controlada, puede ocasionar su muerte. A menudo, “los productores y técnicos no familiarizados con los ácaros pueden confundir la progresión de los síntomas de amarillamiento, amarronado y muerte de las hojas inferiores con síntomas de sequía”, advirtió.

Normalmente las infestaciones se observan por primera vez cerca de la cabecera del lote o en sojas que han sufrido estrés hídrico. Por esta razón, recomendó “examinar primero las plantas del borde, especialmente las que se encuentran junto a los alambrados”. Asimismo, aconsejó “buscar en el envés de las hojas, observar el punteado y la tela, y examinar los ácaros con una lupa o lente de aumento”.

Indicó que para decidir el control, no hay umbral publicado en la Argentina ni tampoco existe un protocolo para cuantificar los perjuicios.

El umbral de tratamiento lo determina el momento en que las hojas inferiores presentan un fuerte punteado y comienzan a amarillear. Además, Peralta reveló otro criterio de control químico utilizado en Estados Unidos: cuando el 20-25% de las hojas de la soja cambia de color antes de la formación de vainas.

En cuanto a la elección del ingrediente activo, afirmó que “Hasta el inicio de esta campaña sólo había un producto comercial registrado para el control de Tetranychus urticae, Voliam Targo”. Este insecticida es una mezcla de Abamectina al 1,8% y Clorantraniliprole al 4,5 por ciento.

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