12 de noviembre de 2011 11:32 AM
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Frutícolas, más comprometidas

Sin cambios macroeconómicos en el país, los ajustes de las empresas se profundizarán.

Muchas son las empresas frutícolas que en lo que va del año se desprendieron de trabajadores por los problemas que arrastra la actividad.

Según información suministrada por las veinte principales firmas de la región, la dotación de personal en la temporada que está comenzando disminuirá respecto de la anterior en más de 1.100 trabajadores, computando rurales, de servicios (empaque y frío) y administrativos. A esto hay que sumar los productores que dejaron de tomar trabajadores para las tareas culturales y los servicios indirectos (transporte e insumos, entre otros), que también podrían ver afectada la dotación de personal teniendo en cuenta las perspectivas que presenta la próxima temporada.

En definitiva, se podría decir que los 1.100 trabajadores mencionados al principio serían sólo la punta del iceberg de un escenario mucho más complejo para el 2012.

¿Por qué son las multinacionales las más comprometidas por el modelo económico nacional y popular y aparecen en los medios por el despido de personal?

La respuesta a este interrogante tiene varias vertientes.

• En principio, con el actual y perverso esquema de “quien trabaje más fruta este año más dinero perderá” las empresas que históricamente manejaron volúmenes importantes de peras y manzanas están revisando estrategias para no presentar balances con quebrantos ante sus casas matrices.

• En segundo término, las multinacionales que hoy trabajan en la región tienen sus oficinas centrales en Europa y parte importante de su estrategia comercial está centrada en abastecer la demanda del Viejo Continente, que es donde tienen muy bien “aceitados” los mecanismos de distribución. Lamentablemente, en los últimos años este mercado ha estado bajo presión en lo que respecta al comercio internacional de frutas y las perspectivas para la próxima temporada no son las mejores.

• Otro punto a considerar son las escalas que manejan. Estas empresas difícilmente pueden cambiar su estrategia comercial de una temporada para otra ya que no tienen la “elasticidad” suficiente para ello, teniendo en cuenta que los mercados alternativos en los que pueden aumentar su oferta exportable (Estados Unidos, este europeo, Rusia, Asia y Latinoamérica) están siendo abastecidos en forma plena. Difícilmente los volúmenes que manejan estas firmas puedan entrar en los mercados sin generar importantes desequilibrios. Sin un cambio de estrategia de largo plazo el remedio podría ser peor que la enfermedad.

• Por último, las frutícolas de capitales externos instaladas en la región son sólo parte de un negocio global mucho más importante que tiene cada una de sus casas matrices. Por lo tanto, cada vez que los ejecutivos regionales van a plantear sus problemas de rentabilidad ante los inversores europeos, la racionalidad financiera prima sobre las intenciones de mostrar un futuro mejor para la fruticultura argentina. Está dentro de la lógica del negocio; los inversores internacionales que ponen dinero en un país lo que buscan es una rentabilidad sobre esos fondos. Si este esquema no funciona o las perspectivas de la actividad son negativas, se retiran progresivamente del mercado en busca de otras alternativas que aseguren esa rentabilidad sobre sus colocaciones. Y como las escalas importantes también se trasladan a los fondos que manejan, los problemas de dinero para realizar “reestructuraciones” por lo general no existen. De ahí que cada vez que ajustan cuentan con los millones de dólares que llegan de sus casas matrices para ello. En el actual escenario, una pyme frutícola nacional que quiera ajustar su escala despidiendo trabajadores no dispone de los fondos necesarios para ello (ni el financiamiento) y tampoco, por lo general, tiene muchas alternativas para alejarse de la actividad ya que lo que sabe hacer y hace desde hace muchos años es producir y comercializar fruta.

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