14 de noviembre de 2011 22:49 PM
Imprimir

Las claves del dorado momento del maíz

CHILE : Se esperan una alta producción y buenos precios. La incertidumbre está en la disponibilidad de agua en cantidad y oportunidad, y en el freno a las importaciones con precios distorsionados.

Por estos días se viven momentos de gran ajetreo en los campos entre la VI y VIII Región. Los productores están culminando las siembras de maíz y, tal como ocurre todos los años, en cada grano que colocan en la tierra están apostando en contra de imponderables como el clima o situaciones como la competencia desleal que plantean productos que llegan desde el extranjero beneficiados por distorsiones de sus países, o simplemente la volatilidad de los mercados.

Como ocurre habitualmente cuando el año anterior fue bueno para un producto, en éste la cosa se viene en grande. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas señalan que las siembras tendrán un aumento de13,6% en la temporada 2011/12. Eso quiere decir que los agricultores ocuparán 135.800 hectáreas en el país. Si los rendimientos se mantienen similares a los de la temporada 2010/11 -120 qq/ha- la producción podría llegar al millón 600 mil hectáreas, según calculan en la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura.

Así, si todo marcha como es debido, será una producción récord y con ingresos aceptables.

Desde el lado de los productores, el empresario Patricio Crespo, importante maicero de la zona de Nancagua, tiene una opinión parecida: considera que la cosecha entregará un millón 550 mil toneladas.

En lo que no hay consenso es en el impacto que tendrá el mayor aumento productivo. Odepa señala que la producción abastecerá el 88% del consumo nacional del grano, lo que significan 10,5 meses del año, frente a los 9,4 meses del año anterior. Considera que tal volumen provocaría problemas si es que sale todo al mercado en los meses de cosecha, sin embargo, reconoce que podría guardarse en silos bolsas lo que podría evitar una sobreoferta concentrada en pocos meses.

Crespo, en tanto, cree que no habría motivo de preocupación ni por capacidad de guarda ni por eventuales impactos en el precio por sobreoferta. Esto porque el aumento productivo se calcula en unas 200 mil toneladas adicionales al millón trescientos cincuenta del año anterior. Ello significaría contar con un abastecimiento adicional de unos 20 días, lo que equivale a 20 días de costo financiero y de almacenaje extras en que incurriría quien compra, lo que por lo pequeño tendría un impacto marginal en el precio.

“El incremento de oferta va a tener una significación menor. Sólo puede redundar en un deterioro en el precio si toda la oferta se concentra en la cosecha, si la gente no está dispuesta a guardar su maíz. Podría pasar, pero normalmente los mercados suelen ser muy sabios… Cuando hay  sobreoferta el precio cae y eso estimula a que la gente postergue la venta, porque a veces los intereses están bajos y conviene contener la venta hasta que el precio se vaya acercando al costo de importación”, señala Crespo.

El techo de precio en Chile es el costo de importación, que hoy es de 160 pesosel kilo y el mercado interno se mueve en ese valor.

¿De qué factores depende esta temporada que en general se presenta con buenas perspectivas?

Abajo las distorsiones

Los resultados esperados podrían mejorar en el caso del productor, si el estudio que encargó la cadena del maíz al economista Jorge Quiroz -agricultores, junto con productores de aves y cerdos- concluye que se justifica pedir a la Comisión de Distorsiones cortapisas al ingreso de maíces partidos y pollos desde Argentina, para no tener sobreestoqueado el mercado interno en época de cosecha. Eso se consideraría una señal muy fuerte.

La situación cambiaría a nivel local, consideran productores e industriales, si se le puede explicar al consumidor que desde Argentina se importan pollos alimentados con maíz a precio distorsionado, lo que genera una competencia desleal con los productores nacionales de ave. Y que ocurre algo parecido con el grano, ya que desde el país trasandino llega maíz molido argentino que viene beneficiado por un arancel de exportación, generado por la política de retenciones transandina.

De ahí que se solicite que a nivel político se realice una corrección de esas distorsiones, aplicando una sobretasa arancelaria a ambos productos, tal como ocurre con la harina de trigo, pues eso daría una señal al mercado local para que no se llene tempranamente con maíz partido importado, sino que importe maíz entero que vale 160 pesos y no 120 o 125 como el partido, u opte por el nacional.

“De lo que se trata es de emitir señales y decir que aquí se acabó el juego malicioso del Estado argentino ya por cerca de 20 años, en que Chile nunca lo ha llevado a la OMC, en cambio ellos han hecho y deshecho. No nos compran nada y nos venden de todo, y además, distorsionan nuestros mercados. Chile tiene que ser consistente. Hemos adherido a una economía abierta y competitiva y tenemos que depurar los mercados con los cuales nos vinculamos de toda forma de distorsión”, señala Patricio Crespo.

Escenario firme

A nivel internacional se ve un escenario de precios relativamente estable y alto. En el mercado interno se sufrió una caída en los precios de los commodities de cerca de 10%, pero ésta se corrigió por el alza en el valor del dólar.

El retroceso que tuvieron todos los commodities se debió a la desaceleración económica que se viene observando a nivel global, que provoca en los mercados inseguridad sobre si se contará con capacidad de consumo.

Aunque por lo general los alimentos son lo último que decae, la inquietud ha permeado a todos los sectores, afectando también a los commodities de granos. Pero la caída, dicen los especialistas, no ha sido significativa. Esto por el factor asiático que sigue con una demanda fuerte, encabezada por China, India y los demás países del grupo Asean. Los asiáticos siguen demandando proteína y ésta también se obtiene de los granos. Además, el cobre sigue con buenos valores y los estadounidenses siguen produciendo etanol, lo que contribuye a una demanda sostenida con niveles de precios que siguen siendo altos. Tampoco se ven cambios en el horizonte previsible, los stocks están históricamente ajustados y la certeza productiva a nivel global ha sufrido modificaciones, debido al cambio climático y al calentamiento global.

LA INCERTIDUMBRE DEL AGUA

A nivel local, si bien en esta primavera ha habido una mejor disponibilidad de agua, ya que no ha hecho tanto calor y algo ha precipitado, no se debe olvidar que por tercer año consecutivo hay déficit de precipitaciones en varias regiones. Y en la zona maicera el problema afecta entre la IV y VII Región, con 30% hacia arriba en menor volumen del recurso. Como el maíz es un cultivo muy demandante de agua, en cantidad como en oportunidad, la situación pone un signo de interrogación al aumento productivo.

El problema se agrava si se piensa que este es el tercer año consecutivo de un ciclo de déficit. Eso significa que las reservas de nieve se han ido consumiendo, lo que representa más del 50% de la disponibilidad disminuida. Es algo así como estar raspando la olla en materia hídrica.

COSTOS RAZONABLES

Una buena noticia es que los costos, a diferencia de lo que pasó en el anterior ciclo de alza de los alimentos en 2008 -por la enorme expectativa que creó-, no se han disparado. Los precios de los insumos, principalmente de los fertilizantes y agroquímicos, no tuvieron un alza del nivel de hace tres años, que repercutió negativamente en los costos y no permitió disfrutar de la bonanza a plenitud.

“Este año el nivel de los costos no creció en forma tan pronunciada. Al parecer, la industria del fósforo, el nitrógeno y el potasio se ajustó y aumentó su capacidad de producción, almacenamiento y de respuesta a los incrementos de demanda. Eso permitió sostener los precios o no incrementarlos a los niveles de 2008”, señala Patricio Crespo.

En todo caso, en Odepa calculan un alza de casi 30% en los costos de producción del grano, aunque concuerdan en una expectativa positiva para el ejercicio 2011/12.

Para Crespo, el negocio de producir maíz se ha transformado en uno normal y no tremendo, aunque se asumen muchos riesgos. La tabla de costos de la SNA, a mayo, para un productor con riego, mediano, con rendimiento de 140 qq/ha y precio de 140 pesos el kilo y 100 ha plantadas, con costos totales por $1.268.138, da ingresos brutos por $1.960.000/ha y un margen bruto de $ 691.862/ha.

LA CALIDAD PESA

Odepa ve en el alza de producción una temporada no tan buena como la anterior, lo que se podría agravar en el proceso de recepción para el secado del grano, ya que hay una capacidad limitada de flujo.

“El desafío será el llegar con una humedad de 14,5%. Una humedad mayor del grano en cosecha provocaría una mayor demanda de secado y, por ende, un alza en los precios de este servicio, junto con un posible atochamiento”, señala Gustavo Rojas, director de Odepa.

Por tercer año consecutivo hay déficit de precipitaciones en varias regiones… El maíz es un cultivo muy demandante de agua, lo que pone un signo de interrogación al aumento productivo.

 El positivo panorama mundial

Según el Usda, a octubre de 2011, la estimación de la cosecha mundial de maíz para la temporada 2011/12 es de 860,1 millones de toneladas, 3,8% más que en 2010/11. Esto se explica por efecto de la mayor producción de UE 27 y Ucrania. Para Argentina se calculan 27,5 millones de ton, 22,2%, más que en el período anterior.

Un informe de Eduardo Meersohn, gerente general de Cotrisa, proyecta un aumento de 2,9% en el consumo mundial de maíz, con 866,7 millones de ton. Con eso el stock mundial bajaría hasta 123,2 millones de ton. Una señal positiva de mercado.

En cuanto a futuros el mercado presenta un comportamiento alcista. El promedio para marzo 2012 era, la semana pasada, de US$ 262,6/ton, y para mayo 2012, US$ 265,4/ton.

El costo alternativo de importación de maíz argentino ha fluctuado desde febrero a la fecha entre $15.500 y $16.500/ qq y en la última semana, entre $15.900 y $16.500. “Valores históricamente altos”, según Meersohn.

Los productores quieren más asesoría y capacitación

Una reciente encuesta a 118 agricultores cerealeros grandes (sobre 90 ha), medianos (menos de 90 hasta 10 ha) y pequeños (entre 1 y 9 ha) -hecha por Penta MG Group- dio cuenta de que los medianos y pequeños productores tienen hoy una mayor apertura hacia las asesorías y la capacitación respecto de consultas hechas en años anteriores.

El resultado es interpretado como un llamado, tanto para la distribuidoras como para las proveedoras de insumos, para asumir un rol más activo en el asesoramiento técnico, destacó Roberto Núñez, gerente de Penta Research.

La muestra contempló dos preguntas específicas: ¿Qué tipo de producto necesita para mejorar el rendimiento por hectárea? y ¿qué tipos de servicios podrían ayudar a mejorar el rendimiento por hectárea en los cereales?

Para la primera, el producto más requerido para mejorar rendimientos, según los encuestados, son los fertilizantes, tanto en trigo como en maíz. La percepción dominó en todos los tamaños de los cultivos en ambos cereales.

En cuanto a servicios que mejor impactarían en la producción, tanto en trigo como maíz apareció el asesoramiento en terreno y la capacitación como lo más valorado. Eso sí, los trigueros mencionan más la necesidad de capacitación que los de maíz, mientras que estos últimos destacan más el análisis de suelo y agua como necesidades.

“Esto muestra que aquí hay una oportunidad muy grande. Para los proveedores sobre cuál es el nivel de apoyo que necesita el productor. Y también para los distribuidores, que tienen la ventaja de poder plantear  soluciones con productos cruzados en fertilización y programas fitosanitarios”, señala Núñez.

Especialistas consultados plantearon que, en el caso de estos cereales, las limitantes actuales para seguir creciendo para los grandes productores son el clima y, por sus grandes superficies, la oportunidad de siembra y cosecha en los extremos -que se resuelve con más maquinaria, pero tiene el límite del costo/beneficio- y la disponibilidad de suelos óptimos. La limitante para los pequeños son el capital -para adquirir un paquete tecnológico y asesorías técnicas- y servicio de maquinaria para la siembra y cosecha ya que son superficies poco atractivas para los prestadores de servicios, lo que implica que llegan más tarde.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *