3 de enero de 2010 16:34 PM
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Para medir cómo la ganadería afecta el cambio climático  (Llegó la “vaca mochilera”)

Se trata de una tecnología para mitigar las emisiones contaminantes desarrollada por el Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA Castelar. Otro factor para tener en cuenta en este 2010

Imagínese una vaca pero, como dice la canción infantil, no una cualquiera. Sobre su lomo, lleva una colorida “mochila” plástica donde se almacenan los gases que produce en sus estómagos.Esta novedosa forma de recolectar y medir los gases ruminales, que de otro modo serían expedidos en forma de eructos, fue desarrollada por el grupo de Determinación de Gases de Efecto Invernadero del Centro de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas INTA Castelar. Coordinado por Guillermo Berra, ese equipo trabaja desde 1996 para evaluar los efectos de las actividades agrícola-ganaderas sobre el calentamiento global, plantear diferentes formas de mitigación y contabilizar los niveles de gases de efecto invernadero (GEI) para el inventario del Protocolo de Kioto (PK). En esta línea, son los responsables del sector ganadero en las comunicaciones nacionales en las que se estiman las emisiones de metano y óxido nitroso generado por los vacas, de acuerdo con los compromisos asumidos por el país a ratificar el PK.InnovadorEl método desarrollado, además de efectivo, es tan innovador que fue seleccionado por la revista estadounidense Popular Science como una de las escenas más sorprendentes del mundo de la ciencia de 2009.”Este sistema telemétrico, que registra y cuantifica on-line los gases generados en el rumen de los bovinos, permitiría evaluar las emisiones de GEI en los diferentes sistemas productivos, a los efectos de elaborar políticas de reducción de emisiones”, expresó Berra. Además, agregó que “puede ser monitoreado desde cualquier lugar del mundo, ya que la información generada es subida a un servidor y queda disponible en Internet”.Pero, ¿cómo funciona? “Consiste en un sistema electrónico, instalado con un arnés en la región dorsal del bovino. Se acopla, mediante microfístulas ruminales, a un sistema de cánulas comunicadas directamente con el interior del rumen, donde se forman los gases que contienen metano”, explicó el técnico del INTA.Esos gases, producto de la fermentación del alimento ingerido, son emitidos hacia el exterior a través de las cánulas, que cuentan con válvulas unidireccionales para evitar su reingreso al rumen. Luego, un sensor de flujo mide el volumen de gas emitido y envía una señal que, vía Internet, permite su registro en una computadora.CompromisoLa ganadería argentina, después del rubro energético, es la actividad que genera mayor emisión de GEI en el país. Y tanto que alguien, con buen tino, definió a la vaca como “una cuba de fermentación con patas”. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los rumiantes producen el 18% del las emisiones mundiales.De hecho, el ganado bovino es responsable del 35% de las emisiones totales de gases contaminantes de la Argentina, de las que corresponden un 52% de óxido nitroso (N20) y un 48% de metano (CH4). Una vaca de unos 550 kilos puede emitir entre 800 y 1.000 litros diarios de gases con un 25-30% de CH4. La cifra adquiere dimensiones significativas si se consideran las 55 millones de vacas que pueblan el territorio nacional.”La comunidad mundial busca mecanismos para reducir la emisiones GEI y establecer medidas de mitigación, que eviten las consecuencias del cambio climático”, dijo Berra. el ganado bovino es responsable del 35% de las emisiones totales de gases contaminantes de la Argentina, de las que corresponden un 52% de óxido nitroso y un 48% de metano.  /// el dato AgendaEl calentamiento global, uno de los grandes temas de este siglo, protagonizó la agenda internacional durante la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, celebrada recientemente en Copenhague Dinamarca, que buscó acordar un reemplazo del PK para reducir las emisiones de dióxido de carbono.  
 ¡Buen provecho!. Los animales emiten metano a partir de sus procesos digestivos./// en relación  Dime cómo suena y te diré qué comeCientíficos de la UNL, en conjunto con investigadores de la UNR y el INTA Balcarce, desarrollaron un programa informático para determinar qué y cuanto comió una vaca (o una oveja) por el sonido de su masticación. Para diseñar este software, que por ahora es de laboratorio, los técnicos grabaron durante meses a los animales al masticar sus alimentos, partiendo de la hipótesis de que cada tipo de pasto produce un sonido diferente. Lo hicieron sujetando en cada animal un MP3 y luego decodificaron cada sonido para determinar si se trataba de alfalfa o pastovillo, por ejemplo. Así, el programa provee datos tan concretos como si la vaca comió o no comió, cuándo, cuánto y qué. El objetivo es evaluar el comportamiento del animal y optimizar la producción lechera o ganadera

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