16 de noviembre de 2011 11:14 AM
Imprimir

El fin del sueño de un polo cárnico

NEUQUEN : El proyecto del frigorífico Copromaneu fue planificado por el Copade en los 80. Las barreras sanitarias le jugaron una mala pasada. El desinterés de empresarios lo dejó al borde de la quiebra.

La firma está en convocatoria de acreedores y sus empleados no cobran hace dos meses. Ahora, alientan una cooperativa.
 
La planta de faena de la localidad de Senillosa integraba un proyecto ambicioso pensado por los técnicos del Copade en la década del 80, que incluía sitios de engorde a corral, producción de pasturas y generación de un polo ganadero integrado en la Patagonia. Después de 25 años del comienzo de las tareas de faena, la firma Copromaneu está en convocatoria de acreedores, los 37 empleados son incentivados por el gobierno de la provincia a que formen una cooperativa y no surgió un genuino interés empresario por su manejo.
El 16 de agosto se hizo la asamblea general extraordinaria de la firman en la oficina 7 del tercer piso de Rivadavia 86 de Neuquén. Lo que se determinó en la asamblea no se hizo público en el Boletín Oficial de la provincia aunque se preveía obtener una autorización de los socios para una reorganización y un aumento de capital.
“Hace dos años que estamos en preventivo de crisis, cobrando la mitad del sueldo”, dijo el representante de los trabajadores Miguel Ponce, quien indicó que desde esa fecha en que se hizo la asamblea están sin cobrar. Sostuvo que la empresa liderada por Edgardo Phiellip, José Luis Villafranca y Gerardo Salvadó “no está en quiebra, está en convocatoria de acreedores y el gerente nos dijo que nos buscáramos otro trabajo porque para los empresarios el frigorífico no es rentable”.
 
Historia de frustraciones
En sus inicios, Copromaneu se fundó con 10 asociados con partes iguales, entre productores ganaderos y matarifes de toda la provincia. Por diferencias en el manejo de la empresa, varios de ellos se fueron desprendiendo de su participación hasta quedar todo en manos de los matarifes Cabezas y González.
El proyecto cárnico recibió su primera estocada en 1992, cuando se detectó un brote de fiebre aftosa en Bariloche. El Senasa resolvió aislar la provincia de Neuquén de Río Negro y ésta a su vez del resto del país. No pudieron entrar vacas vivas a la Patagonia y la etapa de producción de animales en la región sólo estaba en formato de proyecto.
La familia Cabezas, con campos de producción en Piedra del Águila, condujo esa etapa del proyecto cárnico en Senillosa e intentó con denuedo hacer entender que el cierre de fronteras sanitarias que no coincidían con límites físicos era imposible de controlar.
Las medidas conservaron a la provincia libre de aftosa sin vacunación y Copromaneu funcionó hasta el ’98 con hacienda local. Más tarde, con la apertura de las barreras, consiguió el tránsito federal.
Sobre el final del gobierno de Fernando de la Rúa, volvió la aftosa al escenario, esta vez al norte del país. Las medidas adoptadas fueron diferentes y los obreros de Copromaneu salieron a cortar rutas pidiendo ser exceptuados junto a los del matadero de Centenario del status sanitario del interior neuquino.
En ese entonces, un equipo técnico encabezado por Luis Manganaro y el ministro de Producción Marcelo Fernández Dotzel imaginó en el departamento Confluencia un escudo de consumo con precios accesibles y fácil de fiscalizar a través del Control de Ingreso Provincial de Productos Alimenticios (Cippa). Se establecieron dos puestos de control con inspectores que controlaban que las jaulas de animales sólo llegaran a estos dos mataderos sin cruzar la barrera, con un costo operativo millonario que aún soportan los neuquinos.
 
Corredor
Sobre esa huelga del 2000, Ponce aseguró que “salimos a la ruta a defender la fuente de trabajo y junto con el gobierno de la provincia logramos que se creara un corredor que llega hasta Cutral Co y de esa forma podían entrar animales en pie desde otros sitios de la provincia de Río Negro”. Se refiere a las zonas reconocidas como Patagonia Norte A limitada por la mesopotamia de los ríos Negro y Colorado e incluye a parte del departamento Confluencia en Neuquén, y la Patagonia Norte B que abarca el oeste de Neuquén y el sur de la provincia de Río Negro.
El caprichoso corredor intenta equilibrar el mayor sitio de consumo de carne, la ciudad de Neuquén, con la zona de cría, producción e industrialización ubicada en el este de Río Negro.
 
La situación hoy
La producción del interior neuquino se faena en Zapala, Piedra del Águila, en los pocos mataderos municipales todavía existentes o en forma clandestina. También migra hacia Bariloche y al sur del paralelo 42 en jaulas.
Los tres engordes a corral que hay en Senillosa con una producción estimada en 600 animales gordos por mes deben llevarlos al frigorífico de Luis Beltrán, en el Valle Medio de Río Negro, distante a 250 kilómetros, para regresar luego como carne industrializada. Ponce contó que uno de los matarifes más reconocidos de la región Antonio González lleva sus animales a faenar a Bahía Blanca y a Luis Beltrán con el incremento de costos que implica el traslado.
¿Dónde radica el meollo de la cuestión para poner la lupa allí y buscar una solución? se le preguntó a Ponce, quien respondió sin rodeos que “es la mala administración porque es gente que no tiene conocimientos del negocio, desde que asumieron hemos tratado de aportar soluciones, de colaborar, pero no nos escuchan”.
Este frigorífico es de clase A que, traducido al lenguaje común, implica que la carne que allí se faena puede ser trasladada a otros sitios del país. Es el único de la provincia que tiene ese status, aunque no se encuentra habilitado por la ONCCA y el Senasa. Mientras, el matadero municipal de Zapala intenta convertirse en el centro de faena provincial de la zona Patagonia Norte B y competir, de alguna manera, con el frigorífico Arroyo de Bariloche que tiene hasta una porción de la cuota Hilton, unas 20 mil toneladas por año que exporta el país a Europa sin pagar arancel.
El renunciante gerente de Copromaneu Juan Carlos Hafford explicó que el cierre se debe a dos motivos: Copromaneu S.A. no pasó una “inspección del Senasa por cuestiones edilicias”, a lo que se sumó “la falta de faena propia ya que el matadero estaba faenando para otros dos frigoríficos grandes que ya derivaron su trabajo a un frigorífico de Beltrán”.
Agregó que la “gente quiere seguir trabajando pero no veo viable el proyecto. La gente a cargo del matadero no entiende mucho de la industria de la carne. Los problemas vienen desde hace un tiempo largo, por eso presenté mi renuncia”.

Béttiga dijo que se busca una salida

Neuquén > El intendente de Senillosa, Raúl Béttiga, aseguró ayer que mantendrá reuniones  con representantes del Ministerio de Desarrollo Terrritorial para buscar una salida al conflicto de Copromaneu.
El jefe comunal dijo que la Provincia y el matarife Antonio González podrían colaborar para encontrar una salida a la crisis del frigorífico y conformar una cooperativa entre los ex empleados del establecimiento para que no pierdan su continuidad laboral.
“Hay que poner una plata importante para las instalaciones; hay acreencias que deberán solucionarse para poder funcionar”, dijo Béttiga en diálogo con LU5 y agregó que “se va a contar con un respaldo de Provincia”.
“Lo que se busca es que esto funcione, porque es un servicio esencial para los crianceros, y obviamente para los empleados que hace ya un par de meses que no cobran”, dijo.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *