4 de enero de 2010 07:36 AM
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Chile  –    La nueva apuesta ovina

La raza merino multipropósito es la nueva herramienta para enfrentar los retos de la ganadería ovina en Magallanes

La polémica está que arde. Es el tema candente de los últimos tiempos en la zona austral. Corriedale versus Merino.Esa es la discusión frente al cambio de enfoque productivo ovino que requiere la Región de Magallanes, debido a la pérdida de rentabilidad en el negocio.¿Cómo se hace el cambio?En ediciones anteriores mostramos cómo un grupo de ganaderos innovadores se ha volcado hacia derivaciones de la raza merino en busca de mejorar la calidad de la lana -el segundo producto después de la carne- para aumentar los ingresos. Es el caso de Hugo Vera, quien en su estancia Josefina, en Río Verde, está masificando la cría de la raza dohne merino; o del ganadero e industrial José Marín, dueño de uno de los mataderos más modernos de la zona, quien optó por cruzamientos con la raza merino australiana.Pero no hay consenso de que sea ese el camino. Nicolás Simunovic, director gerente del frigorífico Simunovic, el más grande y más antiguo de Magallanes, líder en exportaciones, plantea que estos cambios no están resultando buenos, pues en la medida que se afina la lana se termina generando un cordero de menor peso. "Lo que hemos visto en la planta con el ganado de predios con influencia merino es que, a la larga, ha disminuido su peso en vara… No soy partidario de traspasarnos a los MPM y ese tipo de cosas. Hay que mantenerse en el corriedale, quizás bajar un par de micrones, pero cuidando de no perder conformación y peso", señaló Simunovic en Revista del Campo.Los MPM, a los que aludía, son los merino multipropósito, una línea de origen australiano. Con cuatro años en el país, es la más nueva de las líneas merino presentes en Magallanes."La confusión que hay es, porque cuando uno introducía merinos australianos tradicionales se perdía carcasa y, probablemente, el negocio no convenía. Pero con las cruzas modernas, como el merino multipropósito MPM y algunas similares, es perfectamente factible producir carne y lana de calidad y mejorar los ingresos. Me parece un poco delicado frenar -con un comentario, a mi juicio, sin la información completa- esta innovación que realmente está dándole salida a un montón de predios. Tenemos campos pequeños y grandes, con 60 mil ovejas y hasta de mil, que están trabajando con esto", señala José Manuel Gortázar, gerente general de Ovitec, consultora que provee de tecnología y representa a los MPM en Chile.Son alternativas atractivas para un sector que, hasta hace no mucho, veía pocas opciones."Para un productor que tiene dos mil ovejas, tener el equivalente a cuatro mil es resolverle la viabilidad. Eso significa que ya no tiene que vender la estancia. Eso es muy potente. Creo que la invitación debiera ser trabajar de la mano con la industria y con los investigadores. Nosotros nos dedicamos a mejorar la producción de los ganaderos. Les damos servicios para que puedan lograr estos avances, pero la industria tiene que dar las señales apropiadas, porque también necesita modernización, no desde el punto de vista tecnológico, sino, por ejemplo, que pague la calidad de la lana, como ocurre a nivel mundial. Lo mismo en el caso de la carne. Hoy se paga lo mismo por un cordero de 9 kilos que por uno de 18, cuando el valor en el mercado mundial es distinto. Se deben dar señales de lo que se quiere y pagar precios diferenciados, para favorecer a los productores que están mejorando, invirtiendo en genética, tratando de entregar un producto con menor porcentaje de desecho, y no subsidiar al productor ineficient
e, que está entregando un cordero de menor valor", señala Gortázar.Para el especialista, en la palabra sustentabilidad está el resumen de los desafíos que enfrentan los productores de corderos magallánicos. Primero, sustentabilidad económica: los ganaderos ven cómo los márgenes de su negocio se estrechan y ya no lo hacen rentable; eso ha hecho que muchos vendan sus propiedades, lo cual redunda en una mayor concentración. Segundo, sustentabilidad social: la gente está abandonando los campos, y tercero, sustentabilidad ambiental: los campos están en franco deterioro, porque ante la poca productividad de las ovejas se tiende a poner más animales en el predio, lo que ha ido agotando los recursos.Más carne
y mejor lanaPara enfrentar esos retos, Gortázar plantea que los merino multipropósito pueden ayudar a cambiar el estado de cosas; claro que la situación amerita actuar frente a todos los factores productivos, no sólo con la raza. Como prueba de que se puede, Gortázar señala que con Ovitec ya maneja 600 mil ovejas, en un millón y medio de hectáreas, lo que equivale al 30% del stock nacional, tras cuatro años de echar a andar su empresa. De ese total, cerca de 350 mil ovejas son de la raza MPM."En cuatro años hemos mejorado entre 50 a 60% los ingresos por oveja. En el fondo, un productor con 5 mil ovejas tiene el equivalente a 8 mil. Ese es el resultado. Al ser más eficientes y producir más ingresos, el ganadero puede bajar el número de animales y preocuparse de conservar los recursos naturales; es decir, mantener las cargas adecuadas y no sobreexplotar los predios. Entonces, estamos hablando de una innovación capaz de duplicar la rentabilidad de los predios, apuntando a lo que quiere el mercado", señala Gortázar.La idea es buscar la fórmula o el animal más eficiente desde todos los puntos de vista."El merino multipropósito es lo más avanzado en cruzas modernas de la raza. Su ventaja es la velocidad de crecimiento, con una carcasa que, a igual peso que un corriedale, tiene mucho menor porcentaje de desecho. En un corriedale de 16 kilos de carcasa, que es un muy buen peso de venta, hay 3 kilos de grasa, y en lana fina alcanza 10 dólares por kilo. Con la raza que usamos es perfectamente compatible producir carne y lana. Se logran entre 20 y 25 dólares en lana y los 30 dólares normales que se reciben por el cordero. No se está restando nada", señala el gerente de Ovitec.Las ventajas individuales-Pero todas las opciones en razas ofrecen mejorar los resultados…-Es cierto que hay varias opciones en esa línea. Cuando se quiere mejorar la lana, y no con este sistema de los merinos multipropósito, lo que normalmente ocurre es que se pierden otras cosas. En algunos casos se pierde peso; sin embargo, la lana se afina y de todas maneras es mejor negocio que el corriedale. Hay otras líneas merino más tradicionales, que también pierden peso de carcasa, y de vellón. Con MPM la diferencia es que permite efectivamente producir más carne, más lana y de mayor finura. En el fondo, no da lo mismo cualquier línea de merino.Hay muchas opciones. Hay gente que está yéndose hacia la carne, pero yo creo que es un error. El 30 a 40% del negocio es la lana e irse a la carne es perderla. Y eso es difícil de recuperar. Irse sólo a carne requiere apuntar a  tener 130% de parición y un cordero de 20 kilos de carcasa para tener ingresos equivalentes, lo cual en condiciones extensivas es muy difícil.-El 70% de las ovejas magallánicas es hoy corriedale, ¿Debe reemplazarse totalmente?-El corriedale lleva cien años en Magallanes. Cumplió una función tremenda y muy potente. Funcionó muy bien, pero hace 50 años, cuando el mercado era otra cosa. Antiguamente, el mundo pedía lana para vestirse, lana gruesa para los chalecos, pero actualmente ese tipo de prendas se hace con algodón y fibras sintéticas. Hoy el mercado de las lanas medias a gruesas va para abajo. China, que era el principal importador de ese tipo de lana, las quiere bajo los 23-22 micrones, y cada vez se va afinando más. Entonces, el corriedale, que era de doble propósito, se está transformando en una raza unipropósito, porque su lana está perdiendo valor. Todavía se vende, pero no tiene una proyección a largo plazo.-¿Todos los productores deberían cambiarse?-No. Eso depende de si se está contento con los resultados y le alcanza. El corriedale factura por oveja entre 32 y 35 dólares, y en Magallanes el costo promedio de producción es de 10 a 14 dólares. Si una persona está bien con utilidades de 20 dólares por oveja, bien. Pero eso tiene que ver con cuántas ovejas tengo. Ahora se puede llegar a 60 o 70 dólares por oveja. Pero si un productor me dice: Mire, toda la vida crié corriedale, mi familia y mi papá los criaban. Le tengo mucho cariño a la raza.Yo le diría, sabe, tiene toda la razón. Ahora, si alguien me contrata, porque se compró un predio y lo quiere pagar, le digo que el negocio son los multipropósito. Esta es la tecnología que existe hoy y que le va permitir rentabilizar su predio lo más rápido posible. Pero no quiere decir que todos tengan que hacerlo.-¿Qué aspectos determinan tener que cambiar de raza?- Los números, obviamente, dicen que se debe cambiar. El mercado de la lana corriedale está yéndose muy hacia abajo y el de la lana fina y ultrafina tiene muchas perspectivas. Eso lo transforma en una oportunidad.Desde el punto de vista carnicero también el corriedale tiene problemas. Es un animal que se engrasa. Puede llegar muy bien al peso de faena normal, que en Magallanes es de alrededor de 12 kilos, pero cuando uno lo quiere llevar a más peso, que es el objetivo del productor, se engrasa demasiado. Y el mundo no quiere grasa. En Nueva Zelandia y Australia se paga por una relación peso-carne; es decir, kilo de carne por kilo de grasa. Pero la grasa no se paga. Es más, si tiene mucha grasa, el precio se castiga.-¿La industria en Chile todavía no llega a esa relación?-La industria no lo está haciendo. Y eso que cuando vende el producto tiene que ir sin grasa. Cuando le llega un cordero de 16 kilos le tienen que sacar tres kilos de grasa. Están quedando cosas que tienen que ser mejoradas. La raza necesita modernizarse. Algunos piensan hacerlo dentro del corriedale, pero la verdad es que es muy difícil y lento. Y bajar dos micras y quedar de 28 en 26 igual es seguir estando en la tercera división. Al principio hablábamos de 21 micras y hoy estamos pensando en llegar bajo 19, porque el mercado sigue siendo más exigente. Nosotros partimos con predios de 27 micras hace cinco años y hoy estamos en 23,5 y en algunos más avanzados bajo 22. El esquivo financiamientoEl discurso de Chile potencia agroalimentaria es muy bueno, pero la política agraria requiere otra cosa. Debiera incentivar el crecimiento de las unidades productivas con créditos para hacer las inversiones que se requieran. El sector financiero tiene que ser capaz de mirar este negocio desde otro punto de vista. Puedo tener grandes intenciones y ser un muy buen productor ovejero, pero no tengo ninguna posibilidad de meterme en el negocio, porque nadie presta plata. En Australia y Nueva Zelandia existen créditos especiales. En Australia, con años y años de sequía, le siguen prestando plata al productor y con eso puede seguir siendo funcional. Acá nadie presta plata y lo que queda es vender el campo. Esas son externalidades que limitan la inversión, sobre todo en la zona centro sur que piensa desarrollar este rubro.Robos y depredadoresEl tema de los robos y los depredadores en la zona central hace difícil invertir en un negocio ovejero. Yo puedo decir que va a producir 50% más con ovejas que con vacunos; el negocio en sí es de 20% de rentabilidad, un muy buen negocio. Pero si está cerca de Osorno se puede meter una jauría de perros y matar 150 corderos. Y ese puede ser el 20%, con lo que el negocio pasa a rojo ese año. Es un tema que escapa al productor, por muy eficiente que sea. Eso es del Estado. Lo que queremos los productores es que nos den las condiciones para producir; necesitamos que no nos roben, que no nos coman las ovejas y corderos. En Magallanes y Tierra del Fuego hay problemas cada día mayores con perros asilvestrados.Camino a la desertificaciónLo que hacemos en nuestra empresa son estudios de pastizales y planes de manejo. Medimos los recursos del campo, independientes de la raza, porque creemos que es la llave para muchas otras cosas. Cuando trabajamos con gente que no quiere cambiar la raza, lo que hacemos es manejar el campo para que no se siga deteriorando. Medimos la disponibilidad real y ajustamos las cargas al pasto que hay. Entonces, a un campo que por historia le ponían mil ovejas, nosotros determinamos que un año se le pueden poner mil, al otro 1.200 y al otro 800, de acuerdo a si llovió o no. Ajustamos lo que comen todo el año para que no caigan sus índices productivos, ni se deterioren los campos. Porque hay muchos predios complicados por el mal uso histórico de la pradera. Incluso se está llegando a niveles de desertificación importantes. Al que quiere mejorar le digo que tiene que bajar el número de ovejas, porque el campo no aguanta. Pero con eso lo único que la persona entiende es que con menos ovejas le van a bajar los ingresos. Ahí les digo que esta oveja produce 30 a 40% más que la otra.

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