4 de enero de 2010 07:53 AM
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Fruta chilena  :  Temporada de exportaciones frutícolas 2009-2010

La baja oferta chilena llevó los precios de uvas de mesa y cerezas por el cielo. La tarea que se viene es mejorar la comercialización para manejar el aumento de volumen que se viene a partir de enero.

George Gepp, santiaguino, a pesar de su nombre gringo, lleva varias décadas en lo mismo: colocando fruta chilena en el mercado de EE.UU.Afincado en Nueva Jersey, Gepp, a través de su comercializadora Andes River, abastece los mercados de la costa este del país norteamericano. Con esa experiencia, creía que lo había visto todo. No por nada ha sido testigo desde el auge y caída del kiwi hasta el crecimiento de las cerezas. Sin embargo, el inicio de la última temporada chilena de exportaciones de fruta realmente lo sorprendió.Históricamente, los envíos parten con la uva de mesa a mediados de noviembre. Los primores de Copiapó toman un alto precio, luego aumenta la oferta chilena con la entrada de los productores del Elqui y el Limarí, y los precios adquieren una tendencia a la baja, que podría ser más o menos brusca, pero que sigue hasta que se terminan los envíos en marzo. Sin embargo, al comienzo de la temporada 2009-2010, los precios de la uva de mesa no sólo están firmes, sino que, en el caso de la flame seedless, van al alza. Un resultado sorprendente, más aún si se consideran los altísimos precios con los que partió esa fruta. Los US$ 43,4 que se pagaron hace diez días por una caja de calibre L de flame seedless en EE.UU., son nada menos que 97% más altos que lo que se pagaban en igual período del año pasado.George Gepp reconoce que nunca le había tocado ver una situación similar.Aún más importante es que los altos precios de la uva de mesa se repiten en el resto de los rubros que ya han comenzado a exportar. Los arándanos y cerezas también registran precios récords, con valores entre 30 a 50% más altos que en la temporada pasada.Este "alto" inicio de la temporada se explica por problemas de producción en Chile, como por una fuerte demanda en los países de destino.Sin duda, muchos sacarán cuentas muy alegres por los altos valores actuales. Sin embargo, persiste una gran incertidumbre sobre los precios para el resto de la temporada, pues los iniciales tienden a frenar la venta del resto de la temporada. Que se produzca un aterrizaje suave o una caída en picada de los precios dependerá de la estrategia de comercialización que elija hoy la industria frutícola.Caída en la
producciónLas cifras de producción son elocuentes. Hace poco más de una semana Chile llevaba 3,9 millones de cajas de cerezas despachadas: una caída de 39% respecto de igual fecha del año anterior.En otros carozos, como duraznos o nectarines, las bajas superan el 50%. El premiado, eso sí, se lo lleva la ciruela con una baja de más del 70%.Sólo la uva de mesa presenta una caída relativamente suave: 9% menos que en la misma semana de la temporada pasada.La disminución de los envíos tiene nombre: El Niño.El fenómeno hizo de las suyas está temporada con heladas en el norte chico, lluvias tardías y menores temperaturas primaverales.De estos tres factores, el último fue el que gravitó más fuerte. La cuaja -momento en que la flor se fertiliza- se realizó a destiempo, pues las temperaturas hicieron que las flores masculinas y femeninas no iniciaran su actividad en forma paralela. Eso redundó en una menor cantidad de frutos por árbol. Quienes hoy sufren con mayor rigor ese problema son los carozos, que tienen un ciclo productivo más corto.A eso se sumó que las bajas temperaturas hicieron que todo el inicio de la temporada partiera con cerca de dos semanas de retraso.Lo anterior implicó una carestía que explica los fuertes precios que alcanza la fruta chilena por estos días. Eso no es tan malo, porque la menor producción permite en varias especies lograr frutas con una mejor calidad y mayor vida de poscosecha, lo que tiene a los consumidores muy receptivos a la oferta chilena."Las bajas de producción, en la mayoría de los casos, se compensan por los mayores precios que estamos logrando", afirma Carlos Barros, gerente general de Río Blanco.En tanto, otro integrante de la industria de la fruta afirma que, en el caso de las cerezas, los productores ganarán cerca de US$ 2,7 por caja en la temporada 2009-2010, un salto importante frente al US$ 1 que, en promedio, lograron la campaña anterior.La respuesta de los consumidores despeja, de plano, el temor a que la recesión de EE.UU. deprima el consumo de productos chilenos."El inicio de la temporada me tiene muy optimista. Por lo que veo en los campos, la caída de producción en la zona central no es tan fuerte como en el norte chico, y la fruta viene con buena calidad. Por eso es interesante que la demanda esté funcionando tan bien. Esos resultados son importantes, porque nos ayudan frente al bajo precio del dólar", afirma Cristián Allendes, productor de la Región Metropolitana y director de Fedefruta.Sintonía fina comercialA pesar de los buenos resultados iniciales, el resto de la temporada no está asegurado.En el caso de los arándanos, las lluvias en la zona sur tienen frenado el comienzo de la cosecha, lo que agudiza la caída de stocks en EE.UU., responsable de más del 80% de la demanda chilena.Si bien las proyecciones iniciales del Comité de Berries eran de un alza de 30% sobre la temporada anterior, hoy se estima que difícilmente se igualará el número de cajas de esa campaña. Eso sí todo queda a la espera de que las precipitaciones escampen en el sur y no generen daños importantes en los arándanos que están todavía en los arbustos.Caso diferente es el de las cerezas, que tiene un ciclo productivo relativamente corto y ya a mediados de enero son pocos los lugares sin recolectar. Allí las cartas están jugadas."Como país deberíamos andar por los 7,5 millones de toneladas en la temporada 2009-2010, frente a unos 6,5 millones de toneladas de la anterior. Los aumentos en las plantaciones ayudarán a amortiguar la merma en producción", afirma Hernán Garcés, socio de Agrícola Lo Garcés. Donde la preocupación sí es patente es en el rubro de la uva de mesa, responsable de la mitad del volumen de frutas exportado por Chile. A diferencia de las cerezas, la producción de uva sigue hasta bien entrado marzo. Por ser una campaña tan larga, no necesariamente un buen comienzo indica un promedio final positivo."Hay que recordar que la partida de la temporada es sólo el 20% del volumen total. La verdad se ve entre enero y marzo. Lo que suceda en ese período dependerá de qué tan bien se maneje la comercialización en las próximas semanas", afirma Rodrigo Echeverría, presidente de Fedefruta.El temor en el sector frutero es que los altos precios generen una reticencia de los consumidores a comprar uva. En momentos con poca oferta, como en diciembre pasado, eso puede no tener mayor efectos. Sin embargo, con la llegada masiva de la fruta de Aconcagua y de las regiones Metropolitana y de O’Higgins, se abre la posibilidad de una baja súbita de precios."Es preocupante el retraso, pues hay que recordar que tenemos el marketing order en EE.UU., que nos obliga a enviar las últimas uvas en marzo. Si no se maneja bien la comercialización, puede producirse una sobreoferta, especialmente hacia el fin de la temporada", afirma Alejandro Barros, presidente de la exportadora Aconex.La temporada de la uva parte con pocas cadenas de retail, generalmente en establecimientos de los sectores más acomodados de EE.UU. y Europa, dispuestos a pagar altas sumas por los primores. A medida que aumentan los volúmenes, se agregan supermercados en lugares más populares y donde las personas no están dispuestas a pagar precios muy elevados. El problema es que esa transición debe hacerse en forma muy precisa, pues un exceso de oferta en una semana en que las cadenas de retail no tienen asegurada la distribución, genera una caída muy fuerte de los precios."Lo que necesitamos los distribuidores en EE.UU. es que desde Chile nos entreguen información fidedigna de los volúmenes que vienen en camino; eso permite programar las ventas", afirma George Gepp.Esa transparencia no es una característica que tenga arraigo en la cultura de negocios frutera chilena. Usualmente, las empresas trataban de ocultar esa información, con tal de beneficiarse de la desesperación del comprador."Esta temporada requiere ser lo más trasparente con los clientes, decirles claramente que es lo que va en camino. De esa forma ellos pueden diseñar promociones y sus estrategias comerciales. Hay que trabajar como reales socios con los supermercados e importadores", afirma Carlos Barros, presidente de la exportadora Río Blanco.En todo caso, durante la temporada 2008-2009 se dio una muestra de un salto en la calidad de la comercialización.La perspectiva de que la recién estallada crisis financiera internacional desplomara las compras, junto a un récord de producción en Chile, hizo que importadores y exportadores se coordinaran para mantener precios relativamente bajos al inicio de ésta Esa medida permitió asegurar una demanda sostenida y precios promedios superiores a campañas anteriores.Esta vez, la temporada se jugará en los detalles.

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